EMISARIO PORTUGUÉS O ESPÍA? (5/5/1808)

EMISARIO PORTUGUÉS O ESPÍA?. Llegó a Buenos Aires, como emisario de la Corte portuguesa, el brigadier JOAQUÍN JAVIER CURADO, personaje que ya en 1803, estuvo merodeando por la ciudad de Montevideo y según versiones de los vecinos de esa ciudad, realizando sospechosas preguntas y levantando planos de fortificaciones, puerto y otros puntos de la ribera. En esta oportunidad también eran inciertos los objetivos de la misión que lo traía a Buenos Aires, aunque el virrey LINIERS, en abril de ese año, había recibido un oficio del gobierno de Río de Janeiro, por el cual se le informaba el en-vío de un emisario con el fin de “conversar sobre asuntos graves de competencia de ambos gobiernos y negociar un acuerdo de comercio, que hasta ahora se realizaba mediante el régimen de neutrales”. Curado, mostrando interés en el cumplimiento de su misión, solicitó una entrevista con el virrey, pero éste, que también había recibido otra carta enviada por una persona de su confianza radicada en Río de Janeiro, donde le decía que Curado era un espía que venía a informarse directamente sobre la capacidad defensiva del virreinato, no lo recibió, sino que lo intimó a que en el plazo de 24 horas abandonara la ciudad de Buenos Aires. La llegada de SOUZA COUTINHO al Río de la Plata pocos días después, parece denunciar claramente los verdaderos designios de “este embajador”: tentar a las autoridades españolas para que entreguen estos territorios y determinar el estado de la opinión pública frente a esta posibilidad. Ante esta situación y como medida preventiva, Liniers y el Cabildo de Buenos Aires, dispusieron que Curado permanezca en Montevideo y que sea el gobernador Elío quien lleve adelante las conversaciones. Además, Elío recibió una orden de alojar al brigadier portugués en la Fortaleza en “calidad de rehén”.

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