EL TIRO FEDERAL ARGENTINO (28(09/1891)

El Tiro Federal Argentino es una asociación civil de carácter nacional y eminentemente patriótica, cuyo primordial fin es propender a la instrucción del tiro al blanco con armas deportivas y el desarrollo de la cultura deportiva y social. Esta prestigiosa entidad bonaerense nació al calor de un grupo de ciudadanos  suizos establecidos en Entre Ríos a mediados del siglo XIX, cuando JUSTO JOSÉ DE URQUIZA gobernaba la provincia. Dedicados a la agricultura, su afición favorita en las pausas laborales,  era la práctica del tiro deportivo y la cultivaban con tal pasión , que en 1859, decidieron crear en Villa San José, provincia de Entre Ríos,  una especie de Club específicamente para ese fin.

Estos pioneros de la entidad, no pudieron haber imaginado jamás la evolución que tendría su iniciativa. Los torneos de tiro se pusieron de moda y al poco tiempo, eran varias las localidades entrerria nas que imitaron la iniciativa, con la esperanza de ser referentes de este nuevo deporte que las convocaba y cuna de exitosos tiradores. Y fue tal el eco que encontraron aquellos pioneros, que el 28 de setiembre de 1891, el Círculo de Armas impulsó la creación de un Tiro Federal, en Buenos Aires.

Dos meses después el proyecto se concretó  y el primer Presidente de su Consejo de Gobierno fue el doctor Aristóbulo del Valle, y Roque Sáenz Peña su Vicepresidente. Comenzaron a desarrollar sus actividades en el Club Suizo de Belgrano, ya con el nombre de “Tiro Federal Argentino de Buenos Aires”. Pronto se trasladó a un predio ubicado entre el Hipódromo de Palermo y la ribera del Río de la Plata, la que sería su sede durante más de 53 años, hasta que en 1944, se trasladó a la que sería su última sede en Núñez, con entrada por la avenida del Ibertadoir al 6900.

El 30 de octubre de 1895 obtuvo su personería jurídica y el  21 de marzo de 1896, a las 10 de la mañana,  después de la ceremonia de práctica, el presidente de esta nueva Institución, general de división LUIS MARÍA CAMPOS, declaró inaugurados los polígonos del Tiro Federal Argentino de Buenos Aires en Palermo. Allí, además de hacerlo sus asociados, pudieron practicar y el tiro al blanco y ejercitarse en el uso de las diferentes armas de fuego,  efectivos de la Guardia Nacional, la Policía Federal  y tropas de la guarnición de la Capital Federal.

La extensa y rica trayectoria del TFA, cuyos llamados «Consejos de gobierno» estuvieron integrados por relevantes figuras de nuestra historia, como Julio A. Roca, Bartolomé Mitre, Carlos Pellegrini, Bernardo de Irigoyen, Miguel Cañé, Roque Sáenz Peña, Dardo Rocha y Luis María Campos, entre muchos más, todos activos concurrentes a sus polígonos, promovió exitosamente la práctica del tiro al blanco y pronto el ejemplo de los pioneros comenzó a ser imitado.

Testimonio concreto del impulso que les dieron esos cuerpos directivos fue la notable reproducción de sus instalaciones en el territorio nacional, llegando a estar presente presentes en 23 provincias (en la de Buenos Aires, se las encuentraba prácticamente en cada ciudad, grande o pequeña), todas con su característico lema: «Aquí se aprende a defender a la patria», inspirado, \ sin duda, por épocas de mayor conflictividad con países limítrofes, con lo cual entonces el énfasis, de la frase adquiría el sesgo de una honrosa convocatoria.

En el año 1911, el Tiro Federal de Buenos Aires fue el fundador de la Unión Panamericana de Tiro, al promover entre todas las naciones americanas la realización de su Primer Congreso, que tuvo lugar en el mes de mayo de 1912 en Buenos Aires, al que asistieron delegaciones de Brasil, los Estados Unidos, Chile, Perú, Uruguay, evento que fue presidido por el doctor ANTONIO DEL PINO, presidente en esa época de esta institución.

El 5 de noviembre de 1944 se inauguró la actual sede de Núñez, con entrada por la Avenida del Libertador al 6900. Fue construida bajo la dirección de ingenieros del Ejérci­to, bajo supervisión del general Domingo Martínez. Sus 17 hectáreas, la edificación de tres plantas (en el hall de la primera se destacaba un imponente fresco de Quinquela Martín, titulado  «Desembarco de cañones») y sus numerosos polígonos y pedanas para armas largas y cortas, de caza mayor, escopetas, etcétera, fueron desde entonces, en su tipo, la estructura más importante de América latina (ver “Historia del Tiro Federal Argentino”, EUDEBA, Buenos Aires, 1987)

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