EL SÍ DE LAS NIÑAS (25/06/1806)

El 25 de junio de 1806 se estrenó en el Teatro de la Ranchería, la obra del dramaturgo español  LEANDRO FERNÁNDEZ DE MORATÍN “El sí de las niñas” y giran alrededor de este acontecimiento, dos hechos que han permitido, que esta obra, más allá de sus valores artísticos, perdure en la memoria de los argentinos. El primero se refiere a que estando presente en esa oportunidad el virrey del Río de la Plata, el marqués e SOBREMONTE, fue cuando alrededor de las ocho y media de la noche, ya comenzada la función, el virrey fue informado del desembarco de los ingleses en la bahía de Barragán, dando comienzo a lo que en la Historia Argentina, se conoce como “la primera invasión de los ingleses”

El segundo hecho es sin duda de un carácter más frívolo, pero no por eso, carente de trascendencia; más teniendo en cuenta el carácter de aldea que tenía el Buenos Aires colonial, proclive por ello a las comidillas y cuchicheos  como entretenimiento de gran arraigo en la sociedad porteña. Sucede que muchas fuentes aseguran que esta obra fue inspirada por un acontecimiento que conmovió a toda la colonia en aquellos años y más, por el nivel social de sus protagonistas y la simpatía y adhesión que ellos contaron para vivir el episodio que los involucró.

Según asegura el historiador Daniel Balmaceda en su libro “Espadas y corazones”,MARIQUITA SÁNCHEZ (futura Sánches de Thompson), se había enamorado de su joven y apuesto primo MARTÍN THOMPSON, pero la familia se oponía a ese romance y preferían desposarla con un tal DIEGO DEL ARCO, también primo de la doncella, pero más viejo, gordo, jugador y mujeriego. Las cosas estaban así, cuando llegó el momento de ratificar la decisión de los futuros contrayentes, para que el virrey diera su aceptación para que se se realizara la boda. Ahí fue donde explotó la bomba: MARIQUITA se negó rotudamente a aceptar el marido que se le imponía y la boda se frustró. El desairado novio consiguió que su rival de amores fuera extraditado a España y MARIQUITA, luego de permanecer encerrada en los claustros de la Casa de los Santos Ejercicios,  se sumió en ua una profunda tristeza, que mitigaba manteniendo una nutrida correspondencia con su amado. Pero un día, quizás por eso de que “el amor siempre triunfa”, tres años después de los hechos relatados, THOMPSON volvió a  Buenos Aires y se reunió con su amada y muerto ya el padre de ella, lograron que luego de iniciar una causa judicial para que se les permitiera casarse, la boda fue autorizada por el virrey RAFAEL SOBREMONTE. El casamiento lo formalizó el padre CAYETANO RODRÍGUEZ el 29 de junio de 1805 en la Catedral de Buenos Aires y los novios, ya reconciliados con la mamá de ella, se fueron a vivir todos juntos.

Historia tan romántica no podía quedar sin difundirse hacia el viejo mundo y parece ser que así ocurrió. Llegada a España, llevada por algún viajero admirado por la decisión y el profundo amor de los novios, le fue relatada al dramaturgo MORATÍN, quien prontamente la llevó al papel y escribió “El sí de las niñas”, una obra que fue estrenada en Madrid el 24 de enero de 1806 (ver “Espadas y Corazones” de Daniel Balmaceda).

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