EL RÉGIMEN CONSERVADOR (1889)

EL RÉGIMEN CONSERVADOR. Ante la numerosa afluencia inmigratoria y el próspero desarrollo agropecuario que en el país, era alentado por el comercio exterior, crecía una masa popular que presionaba con sus demandas. El antiguo liberalismo de MITRE, SARMIENTO y AVELLANEDA debió adecuarse a esta nueva realidad social. A partir de 1880, un sector de los liberales se fue fortaleciendo en una minoría conservadora que se adueñó del poder político y del control económico, dispuesto a mantener sus privilegios. Esta minoría ejerció una especie de “despotismo ilustrado”, turnándose y repartiéndose el poder a modo de una oligarquía paternalista de “conductores naturales”. Manipulaban mañosamente los comicios (sin demasiados escrúpulos democráticos) para no perder su primacía y el poder de decisión. Y combinaba sus intereses con los de una rica burguesía terrateniente y mercantil. Era gente pudiente y culta. Ciudadanos conspicuos. Un historiador les atribuyó una fatua aristocracia de “gente bien”. Los liberales, conformando otro sector, quedaron entonces en la oposición y demagógicamente, acudieron en busca de las masas populares, con cuyo apoyo intentarían recuperar el protagonismo de antaño

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