EL PROTOMEDICATO EN EL RÍO DE LA PLATA (17/08/1780)

Cuando Buenos Aires tenía alrededor de 25.000 habitantes y nueve médicos reconocidos, conforme a una propuesta del virrey VÉRTIZ Y SALCEDO (en realidad la propuesta ya había sido presentada en 1770 por iniciativa del entonces Virrey del Río de la Plata, PEDRO DE CEVALLOS), mediante una Cédula Real, fechada el 17 de agosto de 1780, se creó el “Tribunal del Protomedicato de Buenos Aires”, o “Junta de Exámen Médico”, una especie de tribunal fiscalizador de los profesionales que puso bajo la dirección del doctor MIGUEL O’GORMAN, (q.v.) y se mantuvo en actividad hasta 1814.

En sus primeros tiempos, funcionó junto con el “Tribunal de Medicina” y la “Escuela de Medicina” en la calle Alsina casi esquina Perú y en la que hoy es la calle Humberto 1º, entre Defensa y Balcarce, al lado del Hospital de Hombres. El establecimiento del Protomedicato, marcó el comienzo de la profesionalización del ejercicio de !a medicina en el territorio que hoy ocupa la República Argentina. Antes de esa fecha, todos los médicos, cirujanos y dentistas venían de España y se hallaban bajo la supervisión del Protomedicato de Lima y era responsabilidad de los Cabildos examinar las credenciales y el otorgamiento de licencias a quienes ejercían en sus áreas respectivas con posterioridad a 1600. En realidad, la mayoría de los pacientes quedaban en manos de personas vinculadas a la práctica de curar, como herbarios y curanderos. Los aborígenes tenían algunos conocimientos de medicina rudimentaria, tales como el uso de hierbas autóctonas para el tratamiento de enfermedades como la malaria, la disentería, etc. y practicaban el uso del fuego y el calor, la hidroterapia, las ventosas y la escarificación en otros problemas médicos. Después de la conquista, los españoles, complementaron estas prácticas con la aplicación de drogas europeas y otras nuevas de origen americano, como por ejemplo la “ipomea purga” (o jalapa, un purgante muy fuerte), quinina, cocaína, tabaco, zarzaparrilla, etc., procedentes de otras colonias españolas. Al parecer, los primeros médicos españoles fueron traídos a la Argentina en 1527, cuando los doctores PEDRO DE MESA, FERNANDO DE MOLINA Y HERNANDO DE ALCÁZAR acompañaron la expedición de SEBASTIÁN GABOTO. En 1598, Córdoba ya contaba con los servicios de un médico llamado TELLES DE ROJO, y según relata el historiador ZINNY en su “Historia de los gobernadores”, en 1601, “se presentó ante Cabildo ofreciendo exhibir la carta de examen para acreditar que era hombre de ciencia en el arte de la cirugía y conocimiento de algunas enfermedades”, un tal MANUEL ÁLVAREZ, con un sueldo de cuatrocientos pesos por año y que sería, según este autor, el primer médico que ejerció tal profesión en el territorio que hoy es la República Argentina. En 1619 registros del Cabildo, vuelven a anotar la presencia de otro médico en Buenos Aires y esta vez se trataría del médico flamenco NICOLÁS XAQUES. Jesuitas ejercitados como prácticos enfermeros, al igual que misioneros más doctos, efectuaron cuidadosos estudios y registraron la sabiduría médica indígena en interesantes obras, siendo dos de las más importantes de entre ellas, la titulada “Materia Médica”, del Padre Pedro Montenegro, y “Descripción de la Patagonia y de los Patagones” revistió asimismo gran valor el del Padre Thomas Falkner, Descripción de la Patagonia y de los Patagones”, que contenía explicaciones de enfermedades comunes, curas y tratamientos, con datos sobre botánica y mineralogía. La primera farmacia de Buenos Aires, inaugurada en 1680, fue adquirida por el doctor ANGEL CASTELLI, en 1771 y por entonces la Ciudad tenía once médicos clínicos y cirujanos. Cuando Pedro de Ceballos regresó al Río de la Plata como primer virrey, trajo con él un médico irlandés altamente calificado, MIGUEL O’GORMAN, que precisamente había llegado a América, integrando el contingente de “personas hábiles en diversos oficios” que había traído Cevallos para que lo ayudaran en su gestión. O’GORMAN permaneció en Buenos Ares en carácter de primer médico real y luego fue elegido por el virrey VÉRTIZ para desempeñarse como jefe del nuevo Protomedicato fundado en Buenos Ares el 17 de agosto de 1780 por autorización real. Los otros primeros miembros fueron FRANCISCO ARGERICH, JOSÉ ALBERTO CAPDEVILA, BENITO GONZÁLEZ RIVADAVIA, y ANTONIO HERRERA, como Secretario. El Protomedicato era responsable por todo lo atinente a la actividad médica y a la salud pública del virreinato, lo que incluía disposiciones para la enseñanza médica, análisis de las credenciales, procedimientos para el otorgamiento de licencias, mantenimiento de las elevadas normas que regían la ética y la práctica de la medicina, supervisión de los recaudos adoptados en pro de la salud pública y medidas tendientes a evitar epidemias y para tratar a las víctimas de éstas: Administraba también hospitales, leprosarios, hogares para ancianos, enfermos mentales e instalaciones médicas del ejército. Realizaba también exámenes físicos regulares de los esclavos negros importados para su venta y ejercía la supervisión sobre las condiciones sanitarias imperantes en los mataderos y otros establecimientos relacionados con el suministro de alimentos. El 14 de octubre de 1891 se inauguró la primera “Escuela de Medicina” en el área del Río de la Plata y bajo el rectorado de COSME ARGERICH ofrecía un curso de seis años para la graduación de médicos calificados y continuó funcionando con posterioridad a la Revolución de Mayo. En 1821, se creó la Universidad de Buenos Aires y al incrementarse la enseñanza médica allí impartida, desapareció, el Protomedicato.

 

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