EL PLUS ULTRA (22/01/1926)

EL PLUS ULTRA. El 22 de enero de 1926, el hidroavión español “Plus Ultra” parte desde el Puerto de Palos de Moguer, en España, el mismo puerto desde donde partieron las carabelas de Colón para descubrir América, con destino final Buenos Aires, tratando de seguir la ruta del primer viaje de éste, cumpliendo el que será el primer vuelo transoceánico entre España y Argentina, . Piloteado por el comandante RAMÓN FRANCO a quien acompañaban el Capitán JULIO RUIZ DE ALDA, el teniente de navío JUAN MANUEL DURAN y el mecánico PABLO RADA, el Plus Ultra efectuó el cruce aéreo del Atlántico Sur en 61 horas netas de vuelo. La hazaña se cumplió en etapas y la primera concluyó en Las Palmas después de un recorrido de 1.315 kilómetros realizado en ocho horas. Dos días después el hidroavión partió hacia Las Azores y nueve horas más tarde, volando con visibilidad nula, llegó a las islas del Cabo Verde, batiendo en esta etapa el récord mundial de distancia y velocidad en hidroavión. El día 28 comenzó la etapa más prolongada con un recorrido de 2.305 kilómetros sobre el océano, con meta en Brasil que se cumplió en poco más de doce horas, soportando un fuerte viento que desvió el avión hacia la isla de Fernando de Noronha, a donde llegaron el 29 de enero, luego de otras 15 horas 20 minutos de vuelo, cuando prácticamente no le quedaba combustible. Después de pasar por Recife, el 31 de enero llegan a Pernambuco y el 4 de febrero a Río de Janeiro, metas, que dejan atrás para dirigirse hacia Montevideo, adonde llegan el 9 de febrero de ese año, tras recorrer por el aire 10.120 Km., gran parte de ellos a través del océano. Al día siguiente, 10 de febrero, se tuvo la noticia: El Plus Ultra había despegado en la vecina orilla, y viajaba hacia Buenos Aires. Ese día, Buenos Aires había madrugado más que de costumbre. La ciudad entera mostraba su excitación porque un acontecimiento extraordinario reclamaba su presencia en las calles:

La llegada del Plus Ultra El 10 de febrero de 1926, el pueblo de Buenos Aires se reunió desde temprano a lo largo de la avenida Costanera. Todos querían ser los primeros en divisar al pájaro de acero que traía la gloria de España. Pero la multitud no cabía en los límites de la amplia avenida. Se diseminó por todas las calles del centro que presentaban un aspecto inusitado de fiesta. Nadie quiso trabajar ese día. Todos ansiaban estar presentes en la recepción. Fue un día de inolvidable emoción. Una mezcla de regocijo y de angustia, porque había un escondido temor de que los cuatro héroes que viajaban en el Plus Ultra, Franco, Ruiz de Alda, Durán y Rada, pudieran tener algún tropiezo en la etapa final. En las primeras horas del día, ya ofrecían todas las calles una alegría incontenible. Ramón Franco y sus compañeros ya estaban en Montevideo. Faltaba sólo un pequeño salto para que la proeza quedara totalmente cumplida. No se sabía exactamente la hora en que el aparato abandonaría el puerto uruguayo, de manera que el público prefirió la larga espera. Era mejor que llegar tarde. Cuando cerca del mediodía, el aparato fue avistado en el horizonte, sobrevolando a ras de los edificios de Buenos Aires, el entusiasmo fue indescriptible. Mientras el júbilo del pueblo se manifestaba ruidosamente, todas las naves del puerto hacían oír sus pitos y sus sirenas en clamoroso saludo a los hombres que habían cumplido la hazaña de vencer al océano desde el aire, algo inaudito para aquel entonces. “Describir la apoteosis de la recepción es imposible —noticiaba un diario porteño—. El entusiasmo se desbordó como un torrente, y ya no fue posible librar a los cuatro audaces de las efusividades populares”. A las 12 y 35, después de realizar el primer cruce del Atlántico sur, mediante una maniobra perfecta, acuatizó en el sector sur del Muelle de Pescadores, frente al Balneario Municipal. Después la apoteosis. Avalanchas incontenibles. Público enloquecido de entusiasmo, vitoreando a España y a sus héroes y por fin, el abrazo del presidente de la República, doctor MARCELO T. DE ALVEAR, que expresaba el abrazo de todo el pueblo argentino. Culminaba así una travesía que había durado 61 horas de vuelo en total y que le había permitido protagonizar al Plus Ultra, no sólo un vuelo que nos traía el afecto de la madre patria, pues con él, había realizado la proeza de ser el primer hidroavión que cruzara el inmenso y peligroso Océano Atlántico, superando algunos graves incidentes, provocados por condiciones atmosféricas adversas y casi al final de su viaje, por un choque con un remolcador a la llegada a Río de Janeiro que el provocó algunas averías y un incendio en el magneto que el mecánico Rada apagó con su propio cuerpo. Después, estos heroicos españoles regresaron a su patria, pero el Plus Ultra, no. Después de cumplir la hazaña el hidroavión fue donado al gobierno argentino por el rey español Alfonso XIII y desde entonces estuvo en las instalaciones de la Rural de Palermo, en la Isla Maciel y, finalmente desmantelado, en un galpón de Puerto Belgrano, hasta que finalmente fue reconstruído y llevado al Museo de Luján, donde aún permanece como testigo mudo de una hazaña que conmovió al mundo. Franco y Durán murieron poco después en distintos accidentes de aviación, Ruiz Alda murió en la guerra civil española y el mecánico Rada terminó sus días en el exilio.

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