EL MUSEO POLICIAL (24/04/1899)

El Museo Policial fue creado a raíz de una idea  que expuso en 1862 el general  Domingo VIEJOBUENO, y que se concretó el 24 de abril de 1899, durante la presidencia del general JULIO ARGENTINO ROCA, en tiempos que  el doctor FRANCISCO JULIÁN BEAZLEY era el Jefe de la Policía Federal. Es el primer establecimiento en su género fundado en Latinoamérica y el segundo en el orden internacional, pues solo se le precede cronológicamente su similar de Scotland Yard

En 1904 las exigencias de espacios para nuevas oficinas policiales, impusieron el  cierre de ese Museo, por lo que fue necesario distribuír sus existencias (según sus características), entre los cuatro Gabinetes de la Comisaría de Investigaciones, es decir,  “Robos y Hurtos”, “Defraudaciones y Estafas”, “Seguridad Personal” y “Leyes Especiales”, dispersión que no frenó su incremento, pues los respectivos Jefes de esos Departamentos, supieron salvaguardarlas y aún incrementarlas, estimulando además,  el contacto de ellas con el persona a sus órdenes, para capacitarlos mejor, haciéndoles conocer el mundo que debían enfrentar.

En el año 1932 el entonces Jefe de la Policía, coronel Luis J. GARCÍA reunió nuevamente el material de las cuatro secciones delictivas n un solo lugar y les adicionó el calificativo de “Histórico” que hasta ese momento no se había tenido en cuenta y a partir entonces, del 16 de Agosto de ese año, el Museo modificó su carácter de “Reservado” (solo tenían acceso a él los políticos, magistrados y criminalistas) por el de “Público”.

Hoy, el Museo exhibe material de carácter “Histórico”, “Técnico” y “Delictivo criminalístico”. Para referirse a su “Historia”, expone una muy bien lograda galería de fotografías vinculadas con su historia y desarrollo, maniquíes con uniformes e insignias usados a través del tiempo por los integrantes  de la Fuerza (hay alguno que se usó alrrededor del 1500); medallas y banderas de otras Istituciones pares del mundo; una nutrida colección de sables, armas de fuego, escudos, emblemas y elementos defensivos y antidisturbios  utilizados en distintas épocas y hasta vehículos antigüos y modernos con los que se desplazaban.

El material de carácter “Técnico” se compone de cuadros, infografías, maquetas, equipos y modelos referidos a sus sistemas de comunicaciones, de identificación y de dactiloscopia (ideado éste último por JUAN VUCETICH, un distinguido Jefe Policial), del registro de “modus operandi” de delincuentes célebres, de vigilancia y de pruebas de laboratorio, quedando como materiales vinculados con la actividad “Delictivo-criminalística”, diversos elementos, artilugios, maquinarias y técnicas empleados para delinquir, desde los inocentes “cuentos del Tío” y estafas memorables, hasta los más sanguinarios delitos, asaltos y homicidios. El 95% de  material fue derivado hacia el Museo por el Poder Judicial. Son pruebas que ya no son necesarias para la investigación de los casos que allí se llevan adelante.

Si en general, es difícil evaluar las características, condiciones y calidades  que deben tener los objetos que conformarán el patrimonio de un museo, en el caso específico del Museo Policial, seguramente a sus organizadores, esto,  les habrá sido más complicado. Porque  las sensaciones que provoca recorrer sus salas, no dejan de ser contradictorias y diversas: Desde la humana curiosidad, casi infantil, que provoca por descubrir datos y pistas de algún hecho o circunstancia misteriosos, hasta el desagrado o la irritación que causan al visitante, algunos sectores que  por lo siniestro y tenebroso de su esencia, exponen la cruda realidad de la maldad del ser humano. Los objetos  más curiosos y menos chocantes, empiezan a verse  en las salas interiores, donde hay desde un teléfono a manivela y un equipo morse hasta un héroe embalsamado: el perro que murió de un balazo en servicio contra el delito. Otros signos de la ilegalidad, como ser ruletas trucadas, , naipes marcados y máquinas tragamonedas con trampa que fueron secuestrados, se exhiben junto a una valija de doble fondo que se usó para contrabandear drogas, una raqueta con mango perforado y un par de botas con la suela alterada, todos elementos utilizados por traficantes de cocaína. En otras salas, quizás ya no tan “livianas”, está expuesto el ataúd del presidente JUAN DOMINGO PERÓN, profanado cuando le cortaron las manos;, el primer cajón donde fue colocado el cuerpo del general EUGENIO ARAMBURU, asesinado por el Ejército Revolucionario del Pueblo y el gorro, la túnica y los collares que en sus prácticas esotéricas, usaba JOSÉ LÓPEZ REGA, un nefasto personaje de incomprensible presencia durante los  gobiernos de PERÖN y de su esposa ISABEL.

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