EL MOTÍN DE TAGLE (20/03/1823)

Haciendo uso del derecho de patronato, del que se considerara heredera la Asamblea del Año XIII, y en virtud del distanciamiento en que se estaba desde entonces respecto de la Santa Sede, el gobierno de MARTÍN RODRÍGUEZ, a propuesta de BERNARDINO RIVADAVIA, dispone una reorganización del clero. Suprime las congregaciones de betlemitas, recoletos y merceda rios, cuyos bienes muebles e inmuebles confisca y pasan a poder del Estado y transforma el Convento de los re­coletos en Cementerio de la ciudad, como paso previo al dictado de la Ley del 18 de noviembre de 1822, llamada de “Reforma General del Orden Eclesiástico”, que suprimía el “fuero eclesiástico”, un privilegio de los miembros de la Iglesia que les permitía ser juzgados por tribunales propios, suprimía también el “diezmo” (impuesto destinado al culto), con lo que se obligaba a las organizaciones eclesiásticas a rendir cuentas de sus bienes al Estado; prohíbía a los religiosos hacer votos antes de los 25 años; limitaba  el número de sacerdotes de cada convento y pasaba  a la jurisdicción del gobierno,  el Seminario Conciliar, transformándolo en Colegio de estudios eclesiásticos.

Estas medidas contaban  con el apoyo de varios sacerdotes, entre quienes estaban JOSÉ VALENTÍN GÓMEZ, AGÜERO, GORRITI, FUNES, ZAVALETA; pero hallaron también una creciente oposición alentada principalmente por fray CAYETANO RODRÍGUEZ y fray FRANCISCO DE PAULA CASTAÑEDA, y el propio Provisor del Obispado, el doctor MARIANO MEDRANO, por lo que es inmediatamente destituido por la Junta de Representantes.

El 19 de marzo de 1823 la policía recibe la denuncia de un vecino que afirma haber participado en una reunión celebrada cerca de la casa de campo del doctor GREGORIO TAGLE, donde, encabezados por éste, opositores a la reforma eclesiástica y militares descontentos con las leyes que los afectan,  ultimaban detalles para atacar a la ciudad al día siguiente en horas de la madrugada. Esta oportuna delación, le permite a las autoridades sorprender a los rebeldes y hacer abortar el intento.  Fue entonces que cerca de las dos de la madrugada del día 20 los complotados comienzan a presentarse en la Plaza de la Victoria. Son 320 los conjurados,  que llegando  desde distintos puntos de la ciudad,  a los gritos de ¡Viva la revolución, Mueran los herejes!, pronto logran apoderarse de la cárcel y poner en libertad a una veintena de presos, con cuyo concurso esperan apoderarse del Fuerte, pero allí, alertados por la denuncia recibida, los esperaba  una fuerza considerable que rápidamente rechaza el ataque y obliga a su dispersión.  Algunos son aprehendidos y al amanecer, ya todo ha terminado y con la ejecución de dos de los amotinados y el destierro de numerosos de los comprometidos, finaliza este episodio. Digamos finalmente que .TAGLE logró escapar y a pesar de ser tenazmente buscado por DOREGO  al mando de 300 soldados de caballería, pudo cruzar el Río de la Plata y se refugió en Colonia del Sacramento, en la Banda Oriental.

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