EL MERCADO CENTRAL DE ABASTO (08/01/1889)

EN 1885, en el llamado “Hueco de Devoto” (actuales Anchorena,  Lavalle, Agüero y  Comentes), donde por años estuvo una famosa cancha de “Pallone” (juego italiano con pelota de cuero, a mano limpia), se instalaron los puesteros del demolido “Mercado Modelo de Plaza Lorea”,  pequeños quinteros,  casi todos de ellos italianos, productores de frutas y hortalizas que las traían desde las lejanas quintas de la Boca, Olivos, Flores, Floresta y Belgrano cargados en carros tirados por bueyes.

Pronto esta presencia y la intensa actividad comercial que desarrollaban, le dio un gran impulso al Barrio Balvanera y comenzaron a surgir casas de familia, fondas, garitos, comités, teatros y distintos prostíbulos. La vida en esa zona sufrió un gran vuelco, volviéndose colorida y ruidosa dando origen a una cultura original. En las calles pobladas de inmigrantes se mezclaban los dialectos y las lenguas y allí se escuchó cantar por primera vez a CARLOS GARDEL, el Morocho del Abasto. La línea de tranvías organizada por la compañía Lacroze, instalada en 1887, comenzó a circular por la calle Corrientes y tuvo su estación principal en Corrientes y Medrano, facilitando el transporte y contribuyendo a popularizar el barrio.

Más tarde, ya en 1889 uno de esos puesteros, un italiano emprendedor llamado ROLLEN, intuyendo el gran futuro que los esperaba si se unían todos esos puesteros, creó una sociedad que con el nombre de “Mercado de Abasto Proveedor”, comenzó a operar el 8 de enero de ese mismo año, desde un modesto edificio, que más tarde dará origen al “Mercado de Abasto de la Ciudad de Buenos Aires.

En 1930, la ciudad de Buenos Aires  tenía ya 600.000 habitantes y crecía a ritmo vertiginoso, por lo que las instalaciones creadas por iniciativa de ROLLEN ya no eran suficientes. El Concejo Deliberante de Buenos Aires entonces, aprobó una ordenanza para instalar un “Mercado Central de Abasto” para concentrar allí y organizar la comercialización mayorista de frutas,  verduras y hortalizas. Se destinó para ello,  un predio de 25.000 m2. que ocupaba unos 100 metros sobre la calle Corrientes, entre Anchorena y Laprida y de inmediato se iniciaron las obras según planos que le fueron aprobados al Estudio de los Arquitectos ELPINI, SULSIO y BESQUE.

Luego de muchos esfuerzos, la obra se finalizó y en 1934 se inauguró, Era única en su tipo en Sudamérica. El monumental edificio tenía una superficie cubierta de 44.000 metros cuadrados, cuatro plantas y dos subsuelos; acceso al ferrocarril, dos escaleras mecánicas, playas subterráneas de estacionamiento, y 540 puestos provistos de teléfono y fuerza motriz, además de una cámara frigorífica para uso colectivo, con instalación ozonizadora.

Funcionó allí durante 50 años, pero la ciudad siguió creciendo y el Abasto quedó dentro del radio central creando más problemas que soluciones por lo que, en 1984, la Municipalidad procedió a su clausura definitiva y hoy vemos en esa imponente  construcción,  la sede de un moderno Shopping.

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