El mate del resero

En el tiempo de los grandes arreos de hacienda, cuando los “arrieros” o “troperos”  acampaban para comer o para “hacer noche”, juntaban algunas ramas secas y así armaban un pequeño “fogón”, que si tenían tiempo y ganas, rodeaban con piedras que encontraban en el lugar. Encendían luego fuego y se sentaban a su alrededor. Ponían la “pava” con agua a calentar y uno de los peones, por riguroso turno, cebaba el primer mate amargo. Lo pasaba luego a su vecino inmediato en la rueda, quien lo “tomaba” o sorbía. Luego de llenarlo nuevamente con agua caliente, se lo pasaba a su vecino y así, del mismo modo, todos participaban de este ritual que les permitía descansar e intercambiar algunas palabras, comentando los sucesos del día que pasó.

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