El mate del estribo

En el rancho del gaucho, al visitante siempre se lo convidaba con mate, en general amargo, al que llamaban “cimarrón”, aunque también algunos lo preferían dulce, para lo cual, se agregaba azúcar quemada o algún yuyo (preferentemente romero) para aromatizarlo y darle un sabor peculiar. Cuando la visita ya se estaba despidiendo y montado a caballo dejaba sus últimos saludos, las obsequiosas patronas le acercaban un último mate al que llamaban “el del estribo”.

 

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