EL INSTITUTO UNZUÉ DE MAR DEL PLATA (08/12/1911)

MARÍA UNZUÉ DE ALVEAR y su hermana, CONCEPCIÓN UNZUÉ DE CASARES, anunciaron en 1908 que levantarían en dos de las manzanas que poseían en el barrio “La Perla” del balneario de Mar del Plata, muy cerca del mar, “un asilo para huérfanos y dentro de él, un oratorio”. La novedad fue puesta en conocimiento de las autoridades municipales y nacionales y del entonces papa. Pío X.

El proyecto quedó en manos del arquitecto francés LOUIS FAURE DUJARRIC, a quien las damas encargaron que “empleara solamente los materiales más nobles” en la construcción mencionada. DUJARRIC tomó al pie de la letra la recomendación y, una vez que decidió que apelaría al estilo bizantino para hacer la obra, no vaciló en hacer traer mármoles de Carrara y de Abisinia y robles de Eslavonia para cumplir con la tarea encomendada. Notorios artesanos europeos fueron convocados y, como un rompecabezas gigantesco, las partes de la capilla y del asilo fueron llegando a Mar del Plata desde Francia, Italia y otros lejanos puntos de la tierra.

Dos expertos contratados por DUJARRIC viajaron a Mar del Plata en 1909, para dirigir la obra y en dos años se levantaron los 10.000 metros cubiertos que tiene el complejo y se parquizaron los 7500 metros restantes del terreno donado para la obra. Además, se erigió el oratorio, con una cúpula rematada por una cruz latina, en cuyo interior aún hot se observa un magnífico Cristo de inspiración oriental, flanqueado por palmeras datileras. Todo el conjunto está realizado con mosaicos venecianos laminados en oro.

En el ábside del oratorio, se ubica una amplia imagen de la Inmaculada Concepción, esculpida en un solo bloque de mármol y flanqueada por columnas dobles de mármol policromo. Dos ángeles de bronce patinado se inclinan reverentes a ambos lados. El púlpito del Templo se construyó con mármol de Carrara y de Abi sinia y antes de llegar a nuestro país se los exhibió en un stand de la Exposición Internacional de Arte Sacro, celebrada en Sevilla en 1910, donde obtuvo el primer premio.

El Instituto fue inaugurado el 8 de diciembre de 1911 y de inmediato, las hermanas UNZUÉ lo donaron a la “Sociedad de Beneficencia” de la Ca­pital Federal. A partir de entonces, trescientas niñas fueron alojadas allí, al cuidado de las Hermanas Misioneras Franciscanas de María. Recibían formación cristiana y estudios primarios y secundarios, y tampoco faltaban los cursos de bordado, corte y confección y teatro.

Durante años se renovaron sin novedad las promociones de niñas, hasta que a partir de 1945, el gobierno resolvió traspasar el Instituto a la esfera oficial y ese fue el principio de la decadencia del Unzué, un Instituto que hoy ya no cumple con los objetivos que se fijaran las hermanas UNZUÉ cuando lo donaron.

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