El hornero

El hornero, ese simpático y trabajador pájaro que es tan común en el campo argentino es quizás, el más hábil e ingenioso constructos de casas que existe. Un poco de barro y algunas pajitas, pasto seco y mucha dedicación, le bastan para hacer un nido consistente y sorprendentemente funcional. Elegido el lugar que siempre es elevado, como un poste telegráfico, la horqueta de un árbol o el poste de algún alambrado, comienza a llevar en su pico, los materiales que busca, a veces en lejanos lugares. Construye una especie de horno (de allí su nombre), cuya puerta sabe orientar de modo que la lluvia y los vientos predominantes no entren por ella y adentro lo tabica, de modo que sus polluelos, cuando los tenga, puedan acomodarse bien al abrigo. Es curioso observar que muchos de estos pajaritos, como si quisieran imitar los rascacielos que construye el hombre, han ido construyendo sus nidos (seguramente distintas parejas que encuentran apto el lugar), encimándolos uno sobre otro.

 

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