EL HIMNO NACIONAL ARGENTINO (11/05/1813)

El Himno Nacional Argentino debió recorrer un largo camino para llegar a ser hoy nuestra “Canción Patria”. Recordemos que “la Asamblea General Constituyente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, en 1813, expidió el siguiente Decreto : “Aprobada por esta Asamblea General, la canción que por comisión de este Soberano Cuerpo en 8 de Marzo último ha trabajado el Diputado López, téngase por la única marcha nacional, debiendo por lo mismo, ser la que se cante en todos los actos públicos y acompáñese en copia certificada al Superior Poder Ejecutivo,al efecto de lo prevenido en el presente decreto. Lo tendrá así entendido el Superior Poder Ejecutivo para su debida observancia y cumplimiento. Buenos Aires, 11 de Mayo de 1813. Juan Larrea (Presidente, Hipólito Vieytes (Secretario)”.

Mediante este decreto quedó definitivamente aprobado nuestro Himno Nacional, quedando a partir de entonces instituído el 11 de mayo, como el “Día del Himno Nacional”, pero qué pasó antes?. Comencemos diciendo que éste no fue nuestro primer Himno Nacional y ni su letra ni su música fueron ayer como lo son hoy. Repasemos la Historia:.

El primer Himno Nacional..
En 1812, el Primer Triunvirato entendió que debía darle al pueblo un canto nacional de mayor importancia que el que hasta entonces se entonaba y en un oficio del 22 de julio de 1812 dirigido al Cabildo de Buenos Aires, le sugirió a éste que mandase a componer “la marcha de la patria”, para ser ejecutada al principio de las funciones teatrales, debiendo el público escucharla de pie y descubierto, así como en las escuelas al finalizar diariamente las clases. El 23 de julio de ese año, el Cabildo de Buenos Aires le encargó a fray CAYETANO RODRÍGUEZ que escribiera una “marcha patriótica” y el 29 de julio, éste presentó al Cabildo la obra que había compuesto, en cumplimiento de lo solicitado.

El 4 de agosto del mismo año, el Cabildo aprobó la letra de la “Marcha Patriótica” escrita por fray CAYETANO RODRÍGUEZ y le encargó a BLAS PARERA que componga la música de la misma. Aprobada ésta, que será nuestro “primer Himno Nacional (conocido como “Canción Nacional”, “Himno Patriótico”, “Marcha Nacional” o “Marcha Patriótica”, según diversos autores), el 1º de noviembre de 1812, fue cantada por primera vez  por un coro de niños, en las Salas Capitulares del Cabildo, ante los miembros del mismo.

El Himno Nacional de Vicente López y Planes.
Como parece ser que el Himno compuesto por CAYETANO RODRÍGUEZ no tuvo la repercusión esperada (quizás debido al poco vuelo poético de la obra, según sus críticos), el 6 de marzo de 1813, la Asamblea General Constituyente convocó una vez más a la creación de “un himno que de manera heroica resuma los ideales de la Revolución de Mayo y simbolice el entusiasmo patriótico del pueblo”. En cumplimiento de este mandato, VICENTE LÓPEZ y PLANES y fray CAYETANO RODRÍGUEZ fueron convocados por el Cabildo, que por intermedio de su representante el Síndico Procurador, Manuel J. García, les fue solicitado que presentaran, cada uno de ellos una obra, a los efectos de seleccionar a la que se adoptaría como “marcha de la patria. El 4 de agosto de ese año, ambos autores, en la Sala Capitular del Cabildo presentaron sus obras y el primero en leer la suya ante los diputados fue Vicente López y Planes. La obra conmocionó de tal forma a los asistentes, que fue largamente aplaudida, adhiriéndose a tal entusiasmo, el mismo Fray Cayetano Rodríguez que retiró la suya impresionando por los versos de López y Planes.

Finalmente, el 25 de mayo de 1813 se ejecutó y cantó por primera vez el Himno Nacional Argentino escrito por VICENTE LÓPEZ Y PLANES, con música de BLAS PARERA,  en oportunidad de conmemorarse el tercer aniversario de la Revolución de Mayo y festejando los triunfos de Tucumán y Salta. Asistieron a ese hecho histórico, además de Mariquita Sánchez de Thompson, Remedios de Escalada de  San Martín, Alvear, Balcarce, Blas Parera, Vicente López y Planes y Fray Cayetano Rodríguez entre otros.

Su letra.
Se dice que el 24 de mayo de 1812 se representó en la “Casa de Comedias” de Buenos Aires, la obra teatral “El 25 de Mayo”, cuya música había sido escrita por el compositor catalán Blas Parera, en homenaje a la Revolución de Mayo de 1810 y que finalizaba con un himno coreado por todos los actores, cuya letra era obra del artista LUIS AMBROSIO MORANTE.  Uno de los espectadores, el doctor VICENTE LÓPEZ Y PLANES, se sintió inspirado y esa misma noche escribió la primera estrofa de un himno para reemplazar al de Morante, Estas primeras estrofas, fueron luego la base de la obra que presentó al Cabildo, cuando poco después, se le pidió que escribiera una Canción Patriótica para ser entonada en los aniversarios de la Revolución de Mayo. En la sesión que realizó la Asamblea General Constituyente, el 11 de mayo de 1813, fue aprobado por aclamación como la única canción de las Provincias Unidas del Río de La Plata el Himno Nacional Argentino, obra del poeta y hombre público VICENTE LÓPEZ Y PLANES,

Su música
Es tradición que la música del Himno fue compuesta por el maestro catalán BLAS PARERA y que la escribió sirviéndose del piano de la familia ESTEBAN DE LUCA, cuyos descendientes conservaron el original de la misma. Con el andar del tiempo la música tuvo solución definitiva, resolviéndose por la versión de PEDRO ESNAOLA, maestro argentino, publicada en 1860.

Su nombre
Esta composición, llamada en su origen, según diversos autores, “Canción Patriótica”, “Canción Nacional”, “Himno Patriótico”, “Marcha Nacional” o “Marcha Patriótica”, hasta que una publicación realizada en 1874 la llamó “Himno Nacional Argentino”, nombre que conserva hasta nuestros días, expresaba toda la pasión de la lucha revolucionaria y el enfrentamiento contra España y está inspirada en el canto guerrero de los asturianos que combatían contra Napoleón Bonaparte, escrito por el poeta español Jovellanos. “La semejanza se advierte en la forma métrica, en muchas ideas y en algunas expresiones, pero el himno asturiano es más combativo y en el nuestro se insiste más en nuestra grandeza de entonces y futura”, opina el historiador ENRIQUE DE GANDÍA., López y Planes tenía raíces en Asturias. Por lo tanto, debió familiarizarse desde su niñez con la “Marcha para los astures”, de Jovellanos, cuya temática seguramente influyó en la composición de nuestro himno, inspirado acontecimientos históricos de ese tiempo. Compuesto en octosílabas apropiadas para el canto, con rima asonante en los versos pares —los impares quedan sueltos- se inicia con un vibrante imperativo pleno de fervor patriótico: “Oíd, mortales, el grito sagrado: ¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!”, que continúa encendido a través de las estrofas en que se canta el amanecer de nuestra nación y se exalta a la raza americana en su triunfo sobre el león ibérico. La marcha se cierra con la aclamación de los libres del mundo que saludan el advenimiento del pueblo argentino. Cuatro versos octosílabos de carácter coral, encierra el compromiso de vivir con gloria o morir con ella, únicas opciones para cada ciudadano de las Provincias Unidas del Sud.

Hasta aquí la versión que sobre este tema, tenemos todos los argentinos. Ahora, fieles a nuestra intención de mostrar todas las lecturas que permiten los sucesos que conforman nuestra Historia, reproducimos el siguiente artículo, cuya autoría desconocemos, por lo que nos remitimos al autor que aquí se nombra. “La historia de nuestra canción nacional (letra y música) no está documentada con abundancia ni exactitud. La falta de noticias fehacientes fue suplida desde el comienzo por la tradición oral, y así han podido subsistir, con apariencias de hechos averiguados y confirmados, versiones que no habían sido sometidas a crítica alguna o que, luego de un examen atento, podrían llegar a aparecer desprovistas de verosimilitud. Una de las principales fuentes de información de que se ha dispuesto es el artículo publicado en 1884, fecha del centenario del autor del Himno, por su nieto LUCIO V. LÓPEZ. La belleza de esa página evocadora ha hecho olvidar que no se trataba de un trabajo propiamente histórico, sino de un artículo circunstancial, basado en reminiscencias familiares y cuyos datos, por lo tanto, podían estar sujetos a rectificaciones, sin perjuicio de su verdad, como documento revelador de un espíritu y de un ambiente. Distingos y salvedades aparte, sin embargo, existía coincidencia para admitir algunos hechos, a saber: el Himno Nacional le fue encargado por la Asamblea del año1813, a López, al propio tiempo que a fray CAYETANO RODRÍGUEZ, quien al tomar conocimiento de esto, habría roto su original. Llevadas las estrofas de lo que se llamó “Marcha Patriótica”, a la tertulia de misia MARIQUITA SÁNCHEZ DE THOMPSON, en la que se encontraba el músico BLAS PARERA, éste improvisó allí sus primeros compases, que luego completó, no se sabe si por encargo oficial o de “motu proprio”.

En su forma definitiva, el Himno Nacional Argentino, fué cantado poco después en los salones del Consulado. No todos los autores que han escrito sobre el asunto, coinciden en los mismos detalles, pero tal es la síntesis generalmente admitida, pero que no se apoya en documentación alguna. El historiador prolijo y perspicaz de los orígenes del teatro argentino, MARIANO G. BOSCH se encontró en sus estudios con algunos indicios que podrían relacionarse con la creación del Himno. Despertada entonces su curiosidad de investigador de vocación, amplió la tarea y se orientó hacia nuevas búsquedas. Analizó el fundamento de las opiniones conocidas, encontró diversas pruebas y con todo ese material, escribió un libro: “El Himno Nacional”, en el que entiende llegar a conclusiones definitivas sobre esta incógnita histórica, que a partir del subtítulo de su obra, se hacen más profundas ya que éste dice: “La Canción Nacional no fue compuesta en 1813 ni por orden de la Asamblea”. El Interés del trabajo del señor Bosch no resulta solamente de la novedad de la tesis, sino también de la abundancia de los elementos de juicio que utiliza, de la amenidad de su relato, de la sagacidad de muchas de sus deducciones y del indiscutible valor de algunos de sus testimonios. No podría negarse que renueva el asunto y plantea hipótesis, cuya crítica se impondrá a todo el que en adelante se proponga desarrollarlo. Pero no todas ellas tienen una base documental igualmente firme. El método histórico seguido en el libro no es muy riguroso y da lugar a que la prueba y la conjetura aparezcan desordenadamente mezcladas, extraviando a veces el juicio del lector y perjudicando la estrictez de la demostración.

Las conclusiones a que llega el señor Bosch son las siguientes: 1º. El Himno Nacional Argentino se llamó en su origen, según diversos autores: Canción Nacional, Himno Patriótico, Marcha Nacional o Marcha Patriótica. 2º. Fue compuesto en su primera estrofa y estribillo por VICENTE LÓPEZ Y PLANES, en 1812 por pedido del Cabildo y fray Cayetano Rodríguez retiró el suyo. 3º. Se cantó por primera vez, el 4 de agosto de 1812, ante los miembros del Cabildo. La música, compuesta al clave, fue original del músico catalán Blas Parera, quien por pedido del mismo Cabildo, transmitido por su representante, el síndico procurador MANUEL J. GARCÍA, la instrumentó. 4º. En esta forma se tocó y un coro de niños cantó el 1º de noviembre de 1812 en las salas capitulares del Cabildo, todavía con la música original que Blas Parera había compuesto para aquella obra “El 25 de Mayo”, que había escrito el artista Morante. Consta que muchas señoras y niñas de la concurrencia ya lo sabían cantar y acompañaron el canto del estribillo. 5º. El 6 de marzo de 1813, la Asamblea General Constituyente encargó a su diputado Vicente López, que “trabajara” la canción, en el sentido de ampliarla hasta completar nueve estrofas, cosa que realizó éste, ayudado por sus amigos, los poetas DE LUCA Y ROJAS, presentando a la Asamblea, su trabajo terminado en el mes de mayo de ese año. Simultáneamente, la Asamblea General Constituyente, le encargó al compositor Blas Parera, componer una nueva música para la canción patriótica que había compuesto López y Planes y es tradición, que éste la compuso, en sólo una noche, sirviéndose del piano de la familia ESTEBAN DE LUCA, cuyos descendientes conservaron el original de la misma. 6º. Durante la sesión del 11 de mayo de 1813, de la Asamblea Constituyente del Año XIII, fue aprobada por aclamación, la propuesta presentada para que sea considerada como la “Marcha Nacional” única canción representativa de las Provincias Unidas del Río de la Plata, la “canción patriótica” presentada por el poeta y eminente hombre público VICENTE LÓPEZ y PLANES, musicalizada por BLAS PARERA”. 7º. En octubre de 1812, Blas Parera cobró 100 pesos por la partitura orquestal de la obra y en junio de 1813 cobró 200 pesos por el costo de la música original y ensayos para tocarla el 25 de mayo de 1813. 8º La música escrita de puño y letra por Blas Parera, se perdió y tuvo que rehacerla JOSÉ PEDRO ESNAOLA, sobrino de un tal PICAZZARRI, que conocía ese original. 9º. Blas Parera no le puso música a la composición de fray Cayetano Rodríguez en 1812, porque éste la había retirado y en 1813, la Asamblea General Constituyente no le solicitó a este último, ninguna composición. Este resumen puede dar una idea de la importancia del esfuerzo realizado por Mariano G. Bosch en este nuevo libro con que viene a enriquecer su siempre meritoria y en todo lo que al teatro respecta, irreemplazable obra de investigador. Más de uno de los puntos que hemos enumerado, podrá ser controvertido o completado para establecer su verdadero alcance. Pero nada de ello amenguará el valor de su contribución original al esclarecimiento del origen del Himno Nacional Argentino. El testimonio de un viajero de la época da una idea de la amplia aceptación popular de la que gozaba el nuevo himno:

En 1817, un diplomático estadounidense llamado Henry M. Brackenridge, fue testigo de la extraordinaria difusión que había tenido en el pueblo rioplatense la canción patriótica que la Asamblea del año 1813 había consagrado como Marcha Nacional. Brackenridge viajaba en un pequeño barco desde Montevideo hacia Buenos Aires, y en el transcurso de la travesía, escuchó las estrofas del himno coreadas espontáneamente por sus acompañantes. El relato de Brackenridge, tomado de su libro “Voyage to South America (Viaje a Sudamérica), publicado en Baltimeroe en 1819, decía: “Por la tarde, nuestros compañeros, después de beber un vaso de algo estimulante, rompieron con una de sus canciones nacionales, que cantaron con entusiasmo como nosotros entonaríamos nuestro ‘Hail Columbia!’. Me uní a ellos en el fondo de mi corazón, aunque incapaz de tomar parte en el concierto con mi voz. La música era algo lenta, aunque audaz y expresiva… Este himno, me dijeron, había sido compuesto por un abogado llamado López, ahora miembro del Congreso, y que era universalmente cantado en todas las provincias del Plata, , así como en los campamentos de Artigas, como en las calles de Buenos Aires, y que se enseña en las escuelas como parte de la esencia de la educación de la juventud…”.

El Himno Nacional Argentino, en su versión original:
I Oíd mortales, el grito sagrado: libertad, libertad, libertad. Oíd el ruido de rotas cadenas, ved en trono a la noble Igualdad. Coro I (que se repite al final de cada verso), “Sean eternos los laureles que supimos onseguir. Coronados de gloria vivamos o juremos con gloria morir”. “Se levanta a la faz de la tierra una nueva y gloriosa nación, coronada su sien de laureles y a sus plantas rendido un León. Coro II . De los nuevos campeones los rostros Marte mismo parece animar, la grandeza se anida en sus pechos, a su marcha todo hacen temblar. Se conmueven del Inca las tumbas y en sus huesos remueve el ardor, lo que ve renovando a sus hijos de la Patria el antiguo esplendor. (coro) III Pero sierras y muros se sienten retumbar con horrible fragor, todo el país se conturba por gritos de venganza, de guerra y furor. En los fieros tiranos la envidia escupió su pestífera hiel, su estandarte sangriento levantan provocando a la lid más cruel. (coro) IV ¿No los veis sobre Méjico y Quito arrojarse con saña tenaz? ¿Y cual lloran bañadas en sangre Potosí, Cochabamba y La Paz? ¿No los veis sobre el triste Caracas luto y llanto y muerte esparcir? ¿No los veis devorando cual fieras todo pueblo que logran rendir? (coro) V A vosotros se atreve, argentinos, el orgullo del vil invasor: vuestros campos ya pisa contando tantas glorias hollar vencedor. Mas los bravos que unidos juraron su feliz libertad sostener, a esos tigres sedientos de sangre fuertes pechos sabrán oponer. (coro) VI El valiente argentino a las armas corre ardiendo con brío y valor! El clarín de la guerra cual trueno en los campos del sud resonó, Buenos Aires se pone a la frente de los pueblos de la ínclita unión y con brazos robustos desgarran al ibérico altivo León. (coro) VII San José, San Lorenzo, Suipacha, ambas Piedras, Salta y Tucumán, la Colonia y las mismas murallas del tirano en la Banda Oriental son letreros eternos que dicen: aquí el brazo argentino triunfó, aquí el fiero opresor de la Patria su cerviz orgullosa dobló. (coro) VIII La victoria al guerrero argentino con sus alas brillantes cubrió y azorado a su vista el tirano con infamia a la fuga se dió, sus banderas, sus armas, se rinden por trofeos a la Libertad y sobre alas de gloria abra el pueblo trono digno a su gran majestad. (coro) IX Desde un polo hasta el otro resuena de la fama el sonoro clarín y de América el nombre enseñando les repite: mortales, oíd: ya su trono dignísimo abrieron las Provincias Unidas del Sud y los libres del mundo responden: Al gran pueblo argentino: ¡Salud! (coro)

Se suprimen algunos versos de la versión original.
Pasados los años y enfriados los ardores de la lucha por la Independencia, muchas fueron las voces que se alzaron reclamando quitar de nuestro Himno Nacional, aquellas palabras que pudieran ofender al pueblo español, alejado e inocente heredero de aquellos resentimientos y hacían especial mención del sexto verso, cuyo contenido era hoy un claro e inmerecido agravio ya que “que fueron escritos con propósitos transitorios, que hace tiempo han perdido su carácter de actualidad” Por tal razón “para no ofender al pueblo español”, el Presidente Julio Argentino Roca el 30 de marzo de 1900, mediante un Decreto refrendado con la firma del Presidente de la Nación y de los ministros Luis María Campos, Emilio Civit, Martín Rivadavia, Felipe Yofre, José María Rosa y Martín García Merou, se dispone que “Sin producir alteraciones en el texto del Himno Nacional, hay en él estrofas que responden perfectamente al concepto que universalmente tienen las naciones respecto de sus himnos en tiempo de paz y que armonizan con la tranquilidad y la dignidad de millares de españoles que comparten nuestra existencia, las que pueden y deben preferirse para ser cantadas en las festividades oficiales, por cuanto respetan las tradiciones y la ley sin ofensa de nadie, el presidente de la República, en acuerdo de ministros decreta: Artículo 1°. En las fiestas oficiales o públicas, así como en los colegios y escuelas del Estado, sólo se cantarán la primera y la última cuarteta y el coro de la Canción Nacional sancionada por la Asamblea General el 11 de mayo de 1813.” Desaparecieron así las marciales referencias a “los bravos (argentinos), que unidos juraron su feliz libertad sostener, a esos tigres sedientos de sangre (los españoles) fuertes pechos sabrán oponer”. También se quitó: “Son letreros eternos que dicen: aquí el brazo argentino triunfó, aquí el fiero opresor de la Patria (el soldado español) su cerviz orgullosa dobló”. El 2 de agosto de 1924 el Presidente Marcelo Torcuato de Alvear, creó una Comisión constituida por Floro Ugarte, Carlos López Buchardo y José André, para componer una nueva versión oficial del Himno Nacional y gracias al hallazgo de una antigüa partitura en el Museo Histórico Nacional, atribuida a Blas Parera, a la que la comisión introdujo arreglos, una nueva versión, se pudo estrenar al público en el Teatro Colón el 25 de mayo de 1927.

Sin embargo, debido a las críticas que trajo el “nuevo Himno”, por medio de un decreto de septiembre de 1928 Alvear armó una nueva comisión, en donde se aconsejó hacer una versión más fiel a la escrita por Juan Pedro Esnaola y es por eso que hoy en día, la versión vigente del Himno Nacional Argentino, corresponde a la transcripción realizada por Luis Lareta, que se ajusta a lo acordado el 25 de septiembre de 1928 por el Poder Ejecutivo de la Nación. Finalmente, mediante el Decreto 10.302 emitido en 1944, quedaron firmemente establecidas, su forma de ejecución y el texto que será cantado, formas y textos que son los que hoy cantamos. El 30 de marzo de 1900, durante la segunda presidencia del general Julio Argentino Roca, mediante un decreto refrendado con la firma del Presidente de la Nación y de los ministros Luis María Campos, Emilio Civit, Martín Rivadavia, Felipe Yofre, José María Rosa y Martín García Merou, se dispone que “Sin producir alteraciones en el texto del Himno Nacional, hay en él estrofas que responden perfectamente al concepto que universalmente tienen las naciones respecto de sus himnos en tiempo de paz y que armonizan con la tranquilidad y la dignidad de millares de españoles que comparten nuestra existencia, las que pueden y deben preferirse para ser cantadas en las festividades oficiales, por cuanto respetan las tradiciones y la ley sin ofensa de nadie, el presidente de la República, en acuerdo de ministros decreta: Artículo 1°. En las fiestas oficiales o públicas, así como en los colegios y escuelas del Estado, sólo se cantarán la primera y la última cuarteta y el coro de la Canción Nacional sancionada por la Asamblea General el 11 de mayo de 1813.” Desaparecieron así las marciales referencias a “los bravos (argentinos), que unidos juraron su feliz libertad sostener, a esos tigres sedientos de sangre (los españoles) fuertes pechos sabrán oponer”. También se quitó: “Son letreros eternos que dicen: aquí el brazo argentino triunfó, aquí el fiero opresor de la Patria (el soldado español) su cerviz orgullosa dobló”.

El 2 de agosto de 1924 el Presidente Marcelo Torcuato de Alvear, creó una Comisión constituida por Floro Ugarte, Carlos López Buchardo y José André, para componer una nueva versión oficial del Himno Nacional y gracias al hallazgo de una antigüa partitura en el Museo Histórico Nacional, atribuida a Blas Parera, a la que la comisión introdujo arreglos, una nueva versión, se pudo estrenar al público en el Teatro Colón el 25 de mayo de 1927. Sin embargo, debido a las críticas que trajo el “nuevo Himno”, por medio de un Decreto de septiembre de 1928 Alvear armó una nueva comisión, en donde se aconsejó hacer una versión más fiel a la escrita por Juan Pedro Esnaola y es por eso que hoy en día, la versión vigente del Himno Nacional Argentino, corresponde a la transcripción realizada por Luis Larreta, que se ajusta a lo acordado el 25 de septiembre de 1928 por el Poder Ejecutivo de la Nación. Finalmente, mediante el Decreto 10.302 emitido en 1944, quedaron firmemente establecidas, su forma de ejecución y el texto que será cantado, formas y textos que son los que hoy cantamos.

Recomendamos entrar en “Historia oculta del Himno Nacional”, donde se hallará una muy interesante y completa información acerca del Himno Nacional Argentino.

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.