EL GAUCHO VISTO POR UN PRISIONERO INGLES (1806)

Uno de los prisioneros ingleses que luego de la derrota sufrida durante la primera invasión a Buenos Aires en 1806, por estar herido, no había sido remitido al interior con el resto de los prisioneros, le envió una carta a otro oficial del ejército británico, que estaba internado en el Valle de Calamuchita, provincia de Catamarca y en ella le decía: … “Más desconfianza me inspiran los peones errantes o gauchos que nos acompañan cuando nos trasladamos por el desierto. Tienen una mirada torva, pelo largo y renegrido coronado por un pequeño sombrero que les cae sobre la frente y se ata con un barbijo. Todos usan poncho, prenda muy abrigada y útil para la gente pobre y botas de cuero fresco abiertas en los dedos del pie. Ningún árabe puede emular su destreza a caballo. Los días domingos se unen puebleros y peones para asistir a los oficios religiosos en la iglesia. A la tarde, pasan largas horas jugando a la taba o a los naipes y por la noche empiezan las peleas, algunas muy sangrientas y a cuchillo por motivos de juego.

(Informe enriquecido con material extraído de “Bosquejos de Buenos Aires, Chile y Perú” de Samuel Haigh;; «Nuestra Patria» de C.O. Bunge;  “Viajes por el Río de la Plata”, de Pablo Mantegaza; “Archivo de la Revista Todo es Historia”;  Memorias sobre el estado rural  del Río de la Plata”, de Félix de Azara; “Lazarillo de ciegos caminantes” de Concolocorvo; “Historia del país de los argentinos”, de Fermín Chaves

 

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