EL GAUCHO, SU RECADO

“El recado es un simple armazón de madera retobado con cuero. Tiene forma de silla militar y se cubre con pellones y piel de carnero teñida; no se estilan hebillas para asegurar la montura, siendo utilizada para ello la cincha, delgadas tiras de cuero, adheridas a una argolla de hierro o madera que pasando por debajo de la panza del caballo, se unen mediante un correón, a otra argolla más chica cosida a la silla. Los “estribos”son de madera y en algunos casos de plata. En caso de usarse el primero, se estriba solamente apoyando el dedo grande del pie. El “freno” es como el de los mamelucos, con barbada de hierro, duro y áspero. La “matra”, que va debajo del recado es también la cama del gaucho y así se asegura alojamiento dondequiera que lo tome la noche” (1).

Nunca se les oye proferir queja contra su destino. Es indudable que constituyen una raza con menos necesidades y aspiraciones que cualquiera de las que yo he encontrado. Sencillas, no salvajes, son las vidas de esta “gente que no suspira”, de las llanuras. Nada puede dar, al que lo contempla, idea más noble de independencia que un gaucho a caballo; cabeza erguida, aire resuelto y grácil, los rápidos movimientos de su bien adiestrado caballo, todo contribuye a dar el retrato del bello ideal de la libertad”.

Si el tiempo está lluvioso, la familia y los visitantes, perros, lechones y gallinas, se juntan dentro del rancho en promiscuidad; y cuando el humo de leña mojada generalmente llena la mitad del rancho, las figuras, en esta atmósfera opaca, parecen fantasmas sombríos. Pocos frutales a veces se encuentran cerca del rancho. Las mujeres gauchas se visten con camisas de algodón burdo, enaguas de bayeta o picote azul, que dejan descubiertos sólo los brazos y el cuello. Cuando salen a caballo, usan chales de bayeta de color vivo y sombreros masculinos de paja o lana. Se sientan de lado a caballo y son tan buenos jinetes como los otros. Las mujeres se ocupan de cultivar un poco de maíz que les sirve de pan; también cosechan sandías y cebollas y tejen bayetas y ponchos ordinarios. El uso del tabaco es común en ambos sexos: lo consumen en forma de cigarrillos con tabaco envuelto en papel o chala. Sus útiles de cocina son generalmente de barro cocido y sus platos de madera, aunque he visto en cierta oportunidad alguna fuente de plata, ennegrecida por el uso” (ver El gaucho rioplatense).

(1).-Este simple recado evolucionó luego y fueron parte integrantes del mismo la sudadera, el jergón, la carona de vaca, el lomillo, la cincha, el pellón, el sobrepuesto, o sobrepellón y la sobrecincha).

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