EL FRUSTRADO TRASLADO DE LA FRONTERA SUR DE BUENOS AIRES (00/03/1811)

A su regreso a Buenos Ares, después de realizar la expedición a Salinas Grandes que le fuera encomendada por la primera Junta en Junio de 1810, el coronel PEDRO ANDRÉS GARCÍA (ver  Una expedición a las Salinas Grandes).  presentó al gobierno un memorial donde, tras de señalar los problemas y dificultades que afectaban a la población de la campaña, propone trasladar la frontera sur hasta la línea del río Negro, mediante una serle de operaciones ofensivas contra las tribus indígenas.

Este plan, formulado en marzo de 1811, no fue, empero, llevado a la práctica. En ese momento las autoridades patriotas se encontraban totalmente empeñadas en la guerra contra los realistas, y no podían distraer fuerzas para atender el problema de la lucha contra los aborígenes. La línea de fronteras permaneció así estacionarla sobre las márgenes del río Salado, con la localidad de Chascomús como punto más avanzado hacia el sur.

Los otros puestos de vanguardia de la frontera bonaerense eran, de este a oeste, las localidades de Ranchos, Guardia del Monte, Lobos, Carmen de Areco y Rojas. La custodia de esa línea estaba a cargo del regimiento de milicias denominado “Voluntarlos de Caballería”, pero por sus escasos efectivos y armamento deficiente, no se encontraba en condiciones de cumplir adecuadamente con su misión por lo que los indígenas prosiguieron desarrollando sin tregua sus incursiones. En 1813, insistiendo para que se considerara su proyecto, el coronel GARCÍA le presentó al Director GERVASIO ANTONIO POSADAS un nuevo memorial, donde aconsejaba realizar un avance general de la frontera hasta la línea del río Colorado, operación que podría concretarse mediante el sólo establecimiento de cuatro nuevos Fuertes en las Sierras del Volcán, Tandil, Arroyo del Sauce y el mismo río Colorado.

Posadas dio su aprobación al proyecto, pero, nuevamente, las exigencias de la guerra contra los españoles impidieron poner en marcha la empresa. En 1814 arrecia­ron los ataques de los indígenas y la campaña sufrió las depredaciones de numerosos malones,  con su secuela de destrucción de estancias, asesinatos, robos de hacienda y raptos de mujeres y niños. Ante esta situación, el general CARLO MARÍA DE ALVEAR, — que ocupaba en ese momento el cargo de jefe de la guarnición de Buenos Aires — propuso al gobierno la reorganización completa del regimiento de “Voluntarlos de Caballería”, explicando que para lograr ese cometido debía ser designado un nuevo Jefe que, además de probadas aptitudes militares, tuviese un conocimiento adecuado de la campaña y sus habitantes.

El nombramiento recayó en el coronel JUAN RAMÓN BALCARCE, quien trabajó activamente para mejorar la eficacia combativa de las tropas de la frontera cuyos efectivos sólo ascendían a un total de 1.287 hombres. Al asumir ALVEAR como Director Supremo, se reactivó el proyecto del coronel GARCÍA, comenzándose el transporte de los materiales destinados a construir el primer Fuerte que permitiría trasladar la línea de fronteras hasta el río Colorado. Sin em­bargo, tampoco esta vez se concretó la empresa. ALVEAR fue derrocado en abril de 1815, y las nuevas autoridades arrestaron al coronel GARCÍA, (junto a otros adictos al depuesto Alvear), y  permaneció recluido en prisión hasta marzo de 1816 (ver Fuertes y Fortines).

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