El farol

En las provincias del norte argentino, el farol no es otra cosa que la “luz mala” como se la conoce en las llanuras. Un fuego fatuo al que la superstición y la imaginería popular vincula con la encarnación de un alma en pena. Creen que “los faroles” denuncian la existencia  de “tapados” (tesoros ocultos) y que para dar con éstos, basta con localizar exactamente  el lugar donde apareció la fosforescencia.  Pero como “el farol” es considerado como cosa sobrenatural que se muestra sólo de noche,  pocos son los que se animan a salir a su encuentro “para encontrar el tesoro”. El “farol” ya era mencionado en las crónicas de los conquistadores españoles, pero ellos lo llamaban “carbunclo” y eso muestra la antigüedad de esta superstición o creencia.

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