EL DÍA DE LOS TRES GOBERNADORES (20/06/1820)

Aunque la Historia registra esta fecha como el “Día de los tres Gobernadores”, en realidad, ese día, la provincia de Buenos Aires no sólo no contó con tres gobernadores, sino que no tuvo gobierno alguno. Recordemos los hechos:

El 1° de mayo de 1820, la Junta de Representantes había decretado el cese en sus funciones del gobernador MANUEL DE SARRATEA, nombrando en su reemplazo a Ildefonso RAMOS MEJÍA, por un término de ocho meses. El nuevo gobernador, hasta ese entonces un funcionario sin mayor actuación gobernó desde el 2 de mayo hasta el 23 de junio de ese año. Adicto al derrotado “partido directorial”, dio curso a una disposición de la Junta por la cual eran absueltos algunos ciudadanos  sometidos a proceso y retuvo para sí el cargo de Capitán general de la provincia, es decir  el mando supremo de las fuerzas militares, en perjuicio del brigadier general Estanislao Soler, quien las ejercía con total apoyo del ejército y que se hallaba en Luján donde había ido con sus tropas para contener el avance sobre Buenos Aires, de los caudillos LÓPEZ Y RAMÍREZ. Soler, despechado, renunció el puesto que se le había reservado en términos agresivos y molestos para el Gobernador Ramos Mejía, demandando que se publicara su renuncia en los diarios.

Ramos Mejía, justamente ofendido, le aceptó la dimisión y nombró para sucederle, al general MARTÍN RODRÍGUEZ. Obligado así Soler a entregar el mando, cosa que contrariaba sus planes, optó por sublevarse y el 16 de junio, los jefes y oficiales del ejército, invocando  “la voluntad general de la campaña” reclamaron que se repusiera en el mando a Soler, logrando que el Cabildo de Luján, tomando en cuenta una tradicionalmente admitida representación de los jefes de milicias de la campaña, lo eligiera Gobernador. Realizado este simulacro ilegal de elección, Soler dio una proclama a los ciudadanos de la campaña, jurando librarlos o perecer con ellos. En seguida se dirigió al Cabildo de Buenos Aires, por intermedio del auditor de su ejército, BERNARDO PEREDA SARAVIA y del Regidor síndico de Luján, SANTOS QUEVEDO, proponiendo una transacción. El gobernador Ramos Mejía, magistrado recto, probo y de gran carácter moral, al tener noticia de las exigencias de Soler, el 20 de junio renunció su puesto ante la Junta de Representantes, pero esta corporación, sin llegar a formalizar esta renuncia, dispuso que Ramos Mejía entregara el bastón de mando al Cabildo. La Junta, a su vez, después de hacer depositar el bastón de mando del gobernador en el Cabildo, previno a este cuerpo que avisase al general ESTANISLAO SOLER –que ese mismo día había sido proclamado gobernador por el Cabildo de Luján– que podía entrar en Buenos Aires “seguro de no encontrar la menor oposición” y acto seguido, por decisión unánime de todos sus miembros, declaró su propia disolución, quedando sólo siete de sus miembros en uso de sus facultades. Soler, sin embargo, rechazó la invitación, y anunció desde Luján que no aceptaba ocupar el poder en la forma en que se le ofrecía.

Y fue así, por todo esto, que el 20 de junio, por renuncia de Ramos Mejía, disolución de la Junta da Representantes y negativa de Soler a asumir el mando–, el gobierno de la provincia de Buenos Aires quedó totalmente acéfalo o visto de otra manera, podemos decir que Buenos Aires amaneció gobernada por el mandatario legal Ramos Mejía, a quien aún no se le había aceptado formalmente la renuncia. Al mediar la tarde, por el Cabildo, que era quien ejercía la máxima autoridad y a las primeras horas de la noche, por SOLER, que era el nuevo gobernador y máxima autoridad.

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  1. Camila

    Camilachiliguay

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