EL CÓNDOR DE PLATA (03/12/1928)

GUNTER PLÜSCHOW era un piloto alemán que se había destacado durante la primera guerra mundial y que luego de esa contienda, no pudo alejar de su vida, las dos pasiones que lo llevarían a recorrer el mundo: la fotografía y volar. En 1928 había llegado al sur del continente en uno de sus viajes, fotografiando los hermosos paisajes que con su lente iba descubriendo y ERNEST HEINKEL, famoso fabricante de aviones, le cede uno de sus aparatos, con la intención de someterlo a una serie de pruebas, antes de su aprobación definitiva. Nadie mejor que Plüschow para ello. La audacia, su incansable afán por volar, los variados cielos y condiciones atmosféricas que seguramente serían los desafíos que iba a afrontar, hacían de PLÜSCHOW el mejor piloto de pruebas para su avión.

El aparato llega a Punta Arenas y allí lo espera PLÜSCHOW. Se trata de un “Heinkel HD24” y allí, bajo la dirección de su mecánico ERNEST DREBLOW  se lo arma y se lo pone en condiciones de vuelo. Lo bautizan “Tsingtau D-1313”, pero a los naturales no le gusta ese nombre y comienzan a llamarlo “El Cóndor de Plata.

Con él, ambos aventureros comienzan un épico recorrido. Desafían tormentas, sobrevuelan picos monañosos cubiertos de nieve, soportan vientos huracanados, vuelan entre glaciares, acuatizan en lagos desconocidos, esquivan piedras y témpanos, siempre tras su mayor anhelo: fotografiar y filmar los más maravillosos paisajes que la mente humana pueda concebir, llevando por armas su cámara de fotos, una filmadora y una pequeña máquina de escribir en la que redacta los artículos que envía a diversos periódicos. Era el primer hombre que sobrevolaba esos remotos paisajes, cuando se carecía de mapas confiables y debía hacer sus propios estudios barométricos y de los vientos, cuyos resultados puso a disposición de las fuerzas aéreas de Chile y la Argentina.

En el panel instrumentos de su avión, conservaba adherida la fotografía que le habían tomado a los 10 años de edad, esa que marcó el derrotero de su vida. A los 42 años realizó sus primeros vuelos sobre Tierra del 50, haciendo el primer enlace entre Punta Arenas y Ushuaia. Más adelante será el primero en volar sobre el Cabo de Hornos y un año más tarde lo hará en forma longitudinal sobre los hielos patagónicos, sobrevolando el Paine y el Glaciar Perito Moreno.

Para tener una mejor idea del esfuerzo que representaban esos viajes, debemos pensar en las heladas temperaturas que los tripulantes, debían soportar en el Heinkel de cabina abierta, luchando contra el congelamiento mientras filmaban, debiendo controlar también al mismo tiempo, mientras volaban a una velocidad máxima de 165 km/h. , la mezcla de gases del motor refrigerado a agua, que impulsaba al Cóndor de Plata, , sin poder olvidar, que, estando a centenares kilómetros de la civilización,  sería imposible conseguir combustible ni repuestos, en caso de ser necesarios.

Seducido por la Patagonia Argentina, PLÜSCHOW  proseguirá sus vuelos hasta que el 28 de enero de 1931 el Cóndor de Plata cae en Lago Rico, al sur del Glaciar Perito Moreno, provocando la muerte de sus dos tripulantes. . Sus restos, a petición de su esposa, descansan en el cementerio Lichterfelde de la ciudad que lo viera nacer. Mientras tanto, en nuestra Patagonia, se se conserva como una querida reliquia, el tanque de combustible auxiliar del Heinkel, forrado, como  protección, con piel de oveja patagónicam (extraído de Revista Aeroespacio)

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.