El chucho

“Chucho” es un término derivado del quichua y que popularmente se le da, especialmente en el noroeste de la Argentina,  al paludismo, enfermedad endémica trasmitida por el mosquito “Anopheles”. La característica sintomatológica principal de esta enfermedad, son los temblores,  que producen en el cuerpo del afectado, en sus accesos, de mayor intensidad. El paludismo, es lo que los conquistadores españoles llamaban “las fiebres”, las temidas “tercianas”, a cuyos estragos entre la soldadesca, se refieren muchas crónicas de aquella época (1). Ese temblor, típico, en forma de escalofríos irreprimibles, influyó para  que la palabra “chucho” ampliase su significado y se convirtiese en sinónimo de miedo, ya que se da por sentado que las personas  asustadas, tiemblan, igual que las atacadas por el paludismo. De ahí que en la campaña se dijera que “tiene chucho”, cuando una persona tenía miedo (1) Acotemos que el paludismo, también conocido con el nombre de malaria, de acuerdo con la periodicidad de sus accesos, se clasifican como perniciosas, cotidianas, tercianas  y cuartanas, según que la reproducción microbiana (que es la determina el estado febril), sea permanente o se produzca  cada veinticuatro, cuarenta y ocho o setenta y dos horas. La primera forma es la de mayor gravedad y por su orden, las demás.

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