ORIGEN DEL BANCO DE LA NACIÓN ARGENTINA (16/10/1891)

En medio de una crisis económica que afectaba a toda la República, se promulgó la ley que creaba el Banco de la Nación Argentina.  Cuando CARLOS PELLEGRINI asumió la presidencia en agosto de 1890 tenía por delante un difícil panorama. Los desaciertos y especulaciones financieras que caracterizaron al gobierno de su antecesor, el Doctor JUÁREZ CELMAN,  habían conducido a la paralización general de la economía. La moneda argentina había perdido su valor de modo catastrófico y los ahorristas enfrentaban la ruina y la miseria.

La liquidación de los Bancos Garantidos (entre ellos, el Banco Nacional),  creó un serio vacío en el orden crediticio, en momentos en que la producción agrícola aumentaba, por lo que sus demandas de crédito eran mayores y no se las podía satisfacer.  En tales circunstancias,  la Nación no solamente debía  hacerse cargo de las emisiones realizadas por el Banco Nacional e instituciones bancarias de diversas provincias, sino que también tiene que cubrir de alguna manera la falta de financiación planteada.

Una de las mayores esperanzas para superar la crisis estaba puesta precisamente en el incremento de las exportaciones de cereales y carnes, lo que era muy viable, ya que las existencias de ganado y el aumento de las áreas sembradas, prometían cifras extraordinarias, si se contara con un Banco cuya solidez le permitiera asistir a los productores  mediante créditos y financiaciones.

Es entonces que el Presidente  CARLOS PELLEGRINI con sus Ministros  VICENTE FIDEL LÓPEZ y VICENTE L. CASARES,  deciden la creación de una nueva institución bancaria que cumpla ese rol. En  mayo de 1891, el Poder Ejecutivo  envió al Congreso un proyecto de fundación de un gran Banco que debía abarcar a toda la república, organizado como sociedad anónima, con un capital de 30 millones de pesos papel y 20 millones de metálico que debían obtenerse íntegramente por suscripción pública y con una  estructura  parecida a la del desaparecido Banco Nacional, pero sin la facultad de emitir billetes.

La iniciativa encontró serios escollos en la Cámara de Diputados, donde la oposición hace hincapié en el escaso capital del banco (50 millones de pesos en billetes inconvertibles) y en la poca posibilidad de encontrar accionistas debido a la falta de confianza imperante en los medios económicos. El proyecto, defendido firmemente por JUAN BALESTRA, resulta aprobado al término del debate, con algunas modificaciones, y se lo convierte en Ley el 16 de octubre de 1891.

Así nace el Banco de la Nación Argentina que fue inaugurado el 26 de octubre de 1891. En el discurso que el Presidente PÈLLEGRINI diera en esa oportunidad, expresó que esa nueva Institución e estableció “para satisfacer las necesidades crediticias de la industria, el agro y el comercio y no para atender las necesidades del erario”. Recomendó a continuación a los flamantes Directores que actuaran a favor de un gremio que no ha merecido ser atendido en los establecimientos de crédito y que es, sin embargo, digno del mayor interés: hablo de los pequeños industriales».

El Banco comenzó a operar el 1º  de diciembre de 1891 y su inicio no fue muy halagüeño:  la suscripción de acciones resultó un fracaso y debió ser dejada sin efecto y hasta la propia Ley que lo creara, contenía  normas que obstaculizaban su desenvolvimiento. No obstante ello, mediante el esfuerzo y la competencia de su Directorio y la confianza que generó entre la población, que pronto volcó en sus arcas sus ahorros y tenencias, le permitió salir adelante y ya, a los treinta días de inaugurado, pudo abrir su primera Sucursal. Fue el 2 de enero 1892 y el lugar elegido, fue la ciudad de Rosario, en la provincia de Santa Fe. A fines de ese año, ya contaba con 60 filiales en todo el país que cumplían una función colonizadora, ya que se instalaban en lugares donde no había servicios bancarios. En 1904, reformando su carta orgánica, fue convertido en institución del Estado.

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