EL APERO CRIOLLO

Para completar el material que exponemos aquí, hemos rescatado algunos párrafos (los encomillados), de un libro que WILLIAM MAC CANN escribió en 1853 relatando sus impresiones luego de realizar un largo viaje por el territorio de la actual República Argentina y comenzaremos diciendo que allá por 1847, el apero criollo constaba de los siguientes elementos: Para ensillar se usaba un cuero de oveja (que a veces era reemplazado por una simple mantilla), que se colocaba con la lana hacia arriba directamente sobre el lomo del caballo y que hoy llamamos “sudadera”. Sobre ésta, otro cuero, sin curtir que sirve para defender al animal de la lluvia  (la “matra” o “jerga”) y sobre estos dos, una manta espesa de lana, que también se cubre con un cuero (“carona”, esta vez más grande para que pueda, cubriendo hasta el anca del caballo y protegerlo mejor de las inclemencias del tiempo. “Era costumbre que este último cuero tuviera ribetes estampados con dibujos ornamentales. Encima de todas estas piezas iba el “mandil”, una simple pieza de lana sobre la que se colocaba la silla, que generalmente era la inglesa. Luego venía lo que podría llamarse “el fuste de la silla”, del cual están suspendidos los estribos mediante una correa también de cuero crudo y fabricados con madera y cuero, ofreciendo un apoyo plano para el pie. Todo lo descrito, se ajusta por medio de una “cincha” (o “cinchón”) de cuero crudo  de unas 12 a 14 pulgadas, que fija en un lado y pasando pòr debajo de la panza del animal, se ajusta en el otro lado, haciendo un lazo en una argolla fija al fuste”.

“La silla, para mayor confort del jinete, va cubierta con un “pellón” o cuero de oveja que se colorea, generalmente de marrón y se coloca con la lana hacia arriba. “Sobre este cuero va un cobertor liso, semejante a esas alfombrillas de lana con flecos que adornan  el piso en las salas de Inglaterra y encima de este cobertor  otra pieza de cuero delgado  y muy blando , donde se asienta el jinete, luego de asegurar todas las piezas descritas con una “sobrecincha” de cuero muy ornamentada”

Cuando se ensillaba con “bastos”, éstos iban encima de la “carona” , separados de ésta por un cuerito de cordero que se ponía con la lana hacia abajo, encima de éste se colocaba el “cojinillo”, sobre éste el “sobrepuesto” y fijando todo, la “sobrecincha” o “cinchón”.

Completaban el apero,  las “riendas”, , la “cabezada”, el “bozal”, el “fiador”, el “pretal”, las “maneas”, el “cabestro” y el “lazo”, todos ellos hechos con cuero crudo, finamente trenzado y el “bocado”, generalmente del modelo español, conocido como freno (ver Los chapeados criollos).

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