EL ANTIGUO CONGRESO NACIONAL (00/04/1864)

Fue conocido como el “Antigüo Congreso Nacional” o El Congreso de la calle Victoria, o el Congreso de la Plaza de Mayo y funcionó entre 1864 y 1905. La Ley 31, de 1862, había autorizado a invertir 50.000 pesos fuertes en la construcción de la sede del Poder Legislativo Nacional. Elegido el terreno, un solar en ochava, ubicado en la antigua calle Victoria (hoy Hipólito Yrigoyen), entre Defensa y Balcarce, mirando al entonces Fuerte y luego a la  Casa Rosada, en la histórica Plaza de Mayo, junto con el Cabildo y la Catedral, donde anteriormente, había funcionado un mercado o carnicería y después, un cuartel de los Patricios.

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Se le encargó la confección de los planos y la dirección de la obra al arquitecto cordobés JONÁS LARGUIA, que se desempeñaba como Prosecretario de la Cámara de Diputados, y que, becado por el gobierno argentino, había estudiado arquitectura en París. Con marcada influencia italiana, fue uno de los primeros edificios construidos con un fin específico: albergar al Poder Legislativo de la Nación. Hoy, en ese lugar, está la Academia de la Historia, celosa guardiana del antiguo Congreso Nacional, que funcionó desde 1866 hasta 1905.

Los trabajos comenzaron hacia 1863 y el edificio, parte del cual se desplomó antes de ser terminado, se habilitó provisoriamente en abril de 1864 para que se realizaran allí las primeras sesiones del Senado que fueron presididas por el vicepresidente de la Nación, el doctor MARCOS PAZ. Poco después, el 12 de mayo del mismo año, en ocasión de la Asamblea inaugural del período ordinario de sesiones, el Presidente BARTOLOMÉ MITRE dio su mensaje a la Legislatura.

El nuevo Congreso, finalmente se inauguró en forma oficial en 1866. De sencilla factura, costó más de lo previsto: exactamente 64.197,64 pesos fuertes, casi 4.000 onzas de oro, de los cuales 13.109,30 fueron insumidos por el mobiliario y la decoración interior. Aún se ignora por qué (al menos, no se han hallado documentos esclarecedores), el arquitecto Larguía dispuso un solo recinto de sesiones, para ambas Cámaras y como las bancas carecían de pupitre, es probable que ello  se deba a las estrecheces económicas que padecía el Estado Nacional en aquellos tiempos. Por eso, hasta 1895, cuando se inauguró la Sala del Senado, levantada en una casa lindera de la calle Balcarce, los legisladores tenían que alterarse en el uso del recinto, como en Paraná en 1854-58 y en Buenos Aires durante 1862 y 1863, lo que provocaba, como es de suponer, un eterno engorro. A veces, urgidos por las circunstancias, los senadores realizaban sus sesiones en el Salón de Lectura.

Los tres arcos de la entrada albergaban otras tantas verjas de hierro de dos hojas cada una, artísticamente caladas. Al entrar  por Balcarce 139 una placa de  bronce dice: «En esta casa nació, para gloria de los argentinos, el brigadier general ANTONIO GONZÁLEZ BALCARCE» (1). Los portales de rejas —verdadera joya artesanal— libraban el acceso a la Sala de Sesiones, tras pasar el hall. Las butacas —sin pupitre— y las galerías para  “la barra»,  que ocupaba dos pisos, eran presididas por el retrato de VALENTÍN ALSINA, obra del pintor J. MANZONI.

En ese ámbito, resonaron las voces de oradores parlamentarios de las más diversas extracciones: antiguos unitarios y federales, nacionalistas liberales o mitristas, alsinistas, irigoyenistas (de Bernardo), roquistas, autonomistas, católicos, cívicos, desde el 13 de marzo de 1904 el socialista: ALFREDO LORENZO RAMÓN  PALACIOS que se sumó así a otros notorios legisladores que hemos tenido, tales como Sarmiento. Vélez Sársfíeld, Quintana, Avellaneda. Roca. Uriburu.

En el Congreso de la calle Victoria sesionó la Convención Constituyente de 1898 y fue escenario de grandes debates, como el que suscitara un proyecto de Ley de Divorcio en 1902. En ese mismo recinto, más tarde, prestaron juramento siete presidentes y vicepresidentes y se aceptaron las renuncias de dos presidentes y otros tantos vicepresidentes y diez Presidentes desfilaron por sus estrados: Mitre, bajo cuyo gobierno fuera habilitada esta sede, Sarmiento, Avellaneda, Roca, Juárez, Celman, Pellegrini, Luis Sáenz peña, Uriburu, Quintana y Figueroa Alcorta

El Senado celebró en esa sede su última sesión el 12 diciembre de 1905 y la Cámara de Diputados lo hizo el 14, bajo la presidencia de ANGEL SASTRE. Cinco meses después, el 10 de mayo de 1906,  el Presidente FIGUEROA ALCORTA inauguró el actual Palacio Legislativo de la avenida Entre Ríos, quedando las instalaciones del antiguo Congreso, a disposición del Archivo Genera de la Nación, organismo que funcionó allí hasta 1945

El edificio de la calle Victoria fue parcialmente demolido para construir el Banco Hipotecario Nacional (hoy, Ministerio de Acción Social), quedando en pie, dentro de él, los tres arcos, el frontón, el hall y el recinto de deliberaciones, restablecido con la mayor fidelidad posible. Fue declarado “Monumento Histórico Nacional, desde el 21 de mayo de 1942 y en 1971 entregado en custodia a la Academia Nacional de la Historia.

Pero, el Congreso de la calle Victoria,  no fue única sede del Poder Legislativo Nacional entre 1864 y 1905. Durante casi cuatro meses de 1880, sus dos salas funcionaron en Belgrano, un partido autónomo al cual el Presidente Avellaneda, el 4 de junio de 1880, tras abandonar la ciudad de Buenos Aires amenazando por la rebelión del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos Tejedor, designó centro de los poderes del Estado. El Senado, desde el 8, y la Cámara de Diputados desde el 4 de julio, deliberaron en el edificio de la Municipalidad de Belgrano (hoy, Museo Sarmiento). Sofocado el alzamiento en rudos combates, el Congreso sancionó el 20 de setiembre la Ley 1029, federalizando la ciudad de Buenos Aires, a la que retornaron, un día más tarde Avellaneda, sus ministros y los legisladores (la Corte Suprema no se instaló en Belgrano).

 (1). Acotamos que la casa solariega de la famila Balcarce fue construida en 1760 y estaba exactamente al lado y el río de la Plata, llegaba hasta las barrancas cercanas

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