EL AMBIENTE SOCIAL Y CULTURAL DURANTE LA ÉPOCA DE JUAN MANUEL DE ROSAS

En 1829, la sociedad todavía conservaba las características del período hispánico. A los jefes militares y a los altos funcionarios rosistas, así como también a los hacendados, comerciantes, sacerdotes, profesionales y las demás personas sometidas con mayor o menor sinceridad al régimen se los llamaba “clase decente”. Se mantuvieron los tradicionales bailes, tertulias y saraos, en los cuales descollaba Manuelita, la hija de ROSAS, que con su gentileza y generosidad atenuó más de una vez la severidad de su padre. La casa particular de ROSAS estaba ubicada en las actuales calles Bolívar y Moreno; el caudillo pasaba largas temporadas en su vasta residencia de Palermo de San Benito, a orillas del río y entre la arboleda. Atendía los negocios públicos tanto en el Fuerte como en su casa particular y en Palermo. En Santos Lugares, partido de San Martín, cerca de la actual Villa Devoto, existía un campamento militar permanente, con grandes depósitos de armas, municiones y pertrechos; allí eran encerrados los presos políticos y solían efectuarse todas las ejecu­ciones.

La muerte de la esposa de ROSAS, doña Encarnación, en octubre de 1838, motivó largas manifestaciones de pesar; la mazorca llevó luto durante dos años, el mismo lapso que el gobernador. Los adictos de ROSAS eran reclu- tados entre la clase humilde, cuyas quejas y pedidos atendía con diligencia, ya fuera en persona o por intermedio de sus parientes. Casi todos los plateros, lomilleros y herreros tenían sus talleres en el barrio de la Concepción. La “clase decente” organizaba por turno fiestas parroquiales en honor de ROSAS, y el retrato de éste era paseado por las calles con gran escolta de honor. Los negros, admiradores fanáticos de ROSAS, ocupaban en su mayor parte la parroquia de Montserrat conocida como “barrio del tambor, del mondongo y de la fidelidad”.

Éstos, según fuera su lugar de origen, estaban divididos en sociedades llamadas “naciones”, tales como las “de los congos”, “minas” o “benguelas”. Cada “nación” tenía su rey, su reina y una comisión encargada de la celebración de ruidosas fiestas, donde se bailaba el candombe y acompañado por su hija, ROSAS asistía  a estas fiestas. Los indios eran objeto de atenciones cuando concurrían a la ciudad para trocar cueros, piedras, plumas de avestruz y otros elementos por aguardiente, tabaco, adornos y telas de vistosos colores; el gobierno les hacía llegar, por intermedio de los pulperos de la campaña, ropa, azúcar, sal y reses, para lo cual invertía anualmente la apreciable suma de dos millones de pesos, aproximadamente.

En 1 830 fue clausurado el Colegio de Ciencias Morales, “por no corresponder sus ventajas a las erogaciones causadas”. En su lugar durante años funcionó más tarde el Colegio Republicano Federal, de carácter privado, cuyo Director fue el padre jesuíta MAJESTÉ. En 1838 se suprimió del presupuesto la partida destinada a la Universidad, la cual en adelante, tuvo que sostenerse con recursos propios. También se suprimieron, en el mismo año, los sueldos de los maestros de la ciudad y de la campaña, aduciendo como causa, la grave situación de las finanzas, afectadas por el bloqueo francés.

La Casa de Expósitos y el Asilo de Huérfanos quedaron a cargo de la beneficencia privada. Tanto la entrada de libros como su publicación fueron so­metidos a la censura. Sin embargo, el Colegio de Montserrat y la Universidad de Córdoba siguieron funcionando como instituciones provinciales, y en esa época el doctor FRANCISCO JAVIER MUÑIZ realizó trabajos importantes sobre fósiles y enfermedades infecciosas. Además, el escritor italiano PEDRO DE ANGELIS, traído a nuestro país por RIVADAVIA, ordenó y publicó diversos documentos históricos. El número de periódicos, que en 1833 alcanzaba a cuarenta y tres, en 1842,  bajó a solamente tres: La Gaceta Mercantil, Diario de la Tarde y British Packet, este último escrito en inglés. En las letras,  floreció solamente la poesía tendenciosa, anónima en gran parte, escrita para ensalzar a ROSAS, su esposa  Encarnación y su hija Manuelita, así como a los principales jefes y a la Federación.

Los jóvenes románticos
La llamada generación romántica que surgió en esos días, estaba formada  por jóvenes educados en otra concepción de lo tradicional y lo clásico, robustecidos espiritual y científicamente por la enseñanza universitaria, o superior, influídos por ideas liberales  e imbuídos del concepto de  “Progreso Ascendente”, muy  propio del siglo XVIII europeo. Esos contenidos nuevos,  impregnaron sus personalidades y se unieron a todo cuanto era en ellas, tradición hispanoamericana y latinocristiana, cambiándola en muchos aspectos. Pero lo que más gravitó en sus espíritus, fue el romanticismo; que sirvió para vincularlos al pasado como forjador del presente.

El romanticismo les hizo ver también, que las instituciones y los logros políticos, sociales y económicos, eran siempre graduales, producto, más de la evolución y educación constante, espontánea y dirigida, como de la revolución. Les inculcó además, el concepto de nacionalidads, con las naturales semejanzas entre todos los hombres, por ser todos, obra de un mismo Creador  Asimismo, como novedad exclusiva de Buenos Aires,  estos jóvenes aunaron otros contenidos al romanticismo. ECHEVERRÍA, SARMIENTO, ALKBERDI, JUAN MARÍA GUTIÉRERZ, MIGUEL CANÉ (padre), MARCO AVELLANEDA, VICENTE FIDEL LÓPEZ, PÍO TEDÍN, ABERASTAIN y muchos otros, si bien eran románticos, también eran liberales y prfogresistas, por  lo que endiosaron al pasado que iba de Mayo de 1810 hasta sus tiempos cernanos. Fueron sobre todo, afectos a la lectura, la historia, la filosofía y las ciencias morales. Quisieron que toda la realidad, a la que conocían mejor que los viejos “unitarios”, aunque menos que los “federales” prácticos, se ajustase a esquemas rígidos y prfeconcebidos. Entre 1833 y 1835 los unitarios llegaron a formar, primero, una Sociedad de Historia; luego, gracias a la Biblioteca y Librería de MARCOS SASTRE, ampliaron sus conocimientos y se dieron a las discusiones públicas así como también a la redacción de ensayos. Aquellos jóvenes románticos consideraban a ROSAS, por su misma acción fuerte y experimentada, un producto de la evolución nuestra o americana, algo propio del nuevo medio en formación, una etapa ineludible y necesaria hasta alcanzar realidades mejores.

El Salón Literario
Sus reuniones tomaron estado público en 1837 en el nuevo y amplio negocio del ilustrado librero MARCOS SASTRE. Fue entonces cuando ESTEBAN ECHEVERRÍA fundó el Salón Literario (junio de 1837), ensalzando SASTRE en el acto inicial, a la juventud, a la misión de ésta y al libro como vehículo de una cultura universal y formativa. En ese mismo acto ALBERDI disertó sobre la Revolución de Mayo, que consistió no sólo en derribar a un virrey ineficaz, sino que fue además signo fatal de la evolución americana. JUAN MARÍA GUTIÉRREZ, por su parte, efectuó un análisis crítico del reconocimiento y aparecieron también durante breve lapso, los periódicos Semanario de Buenos Aires y La Moda.

ECHEVERRÍA, además de romántico, era evolucionista y crítico y se convirtió en el orientador de esos jóvenes. En sus disertaciones les hizo comprender el sentido que a su criterio tenía nuestra historia. Para él existieron un momento de la espada, de 1810 a 1816, y un momento posterior, que debió ser de organización pero no lo fue por egoísmos, incomprensión, ineficacia, luchas, mezquindades, carencia de hombres de Estado e improvisaciones. También les habló del absolutismo español, considerándolo perjudicial y en igual carácter les presentó luego a ROSAS.

ALBERDI, en su Fragmento preliminar al estudio del Derecho (1837), en un capítulo en el cual se refiere a los límites del derecho y a la soberanía del pueblo, presentó el caso nuestro como muy especial. Más tarde los jóvenes románticos y del Salón Literario cambiaron de posición, en parte por la prédica pero también por sus ideas liberales, que contrastaron cada vez más con las situaciones y hechos violentos que veían y que no toleraban.

Así fue como, apartándose de un romanticismo total, seleccionaron momentos del pasado, dividiéndolos en aceptables y no aceptables; Mayo fue aceptable, y descubrieron aquello que, por no cumplido hasta entonces, apuntaba como promesa y programa de acción. Consideraron pasado no aceptable al absolutismo español, y juzgaron que se estaba proyectando en ROSAS, prolongado en odios, luchas, descuido del pueblo y de los intereses de la patria. Esto los hizo apartarse del unitarismo, pero más aún del federalismo.

La Joven Argentina
El 8 de julio de 1838 ESTEBAN ECHEVERRÍA celebró con un discurso la creación de una sociedad secreta, de carácter netamente político, llamada “La Joven Argentina”  y conocida tradicionalmente como “Asociación de Mayo”. Formaban parte de ella,  JUAN BAUTISTA ALBERDI, JUAN MARÍA GUTIÉRREZ, FÉLIX FRÍAS yVICENTE FIDEL LÓPEZ. En un discurso, ECHEVERRÍA planteó los fines y propósitos de la entidad. Una comisión integrada por éste, ALBERDI y GUTIÉRREZ redactó después la doctrina de la Asociación. De este trabajo surgió más tarde el “Dogma Socialista” de ECHEVERRÍA. La vigilancia de ROSAS, impidió actuar a la Asociación, debiendo emigrar la mayoría de sus integrantes. ALBERDI lo hizo en 1838, llevando las “Palabras simbólicas”, obra que unida a su “Dogma Socialista”, fue publicada en Montevideo en 1839. Otros, que se quedaron en Buenos Aires, fundaron el “Club de los cinco” y otros se ocultaron de las iras de la “mazorca”, aunque algunos de estos últimos participaron en  en la conspiración de MAZA. La “Asociación de Mayo” creó filiales en el interior, especialmente en Tucumán, que tuvo decididas acciones en contra de ROSAS.

Los que no estaban de acuerdo con la política oficial empezaron a abando­nar el país. Al principio ROSAS no se oponía a esta emigración, pero cuando vio que los exiliados organizaban en el exterior grupos de resistencia ordenó a la policía y a los mazorqueros la vigilancia estricta de los bajos del río, lugar donde los fugitivos solían embarcar en forma clandestina. Los federales disidentes, (los llamados “lomos negros”), los unitarios directoriales, presidenciales y congresistas y los jóvenes de la “Asociación de Mayo” y sus simpatizantes emigraron. ECHEVERRÍA, RIVERA IN DARTE, JUAN CRUZ, RUFINO y FLORENCIO VARETA, VICENTE FIDEL LÓPEZ, MITRE, GUTIÉRREZ, ALBERDI, SARMIENTO y otros fijaron su residencia en el Uruguay y en Chile, y algunos, en menor número, en Brasil y en Bolivia. En Montevideo funcionó la llamada Comisión Argentina, que recolectó fondos para organizar tropas y negociar el apoyo de Francia, Inglaterra y Brasil. En Montevideo, el Comercio del Plata, periódico dirigido por FLORENCIO VARELA, polemizaba con la Gazeta Mercantil de Buenos Aires, que dirigía De ÁNGELIS. En Chile, el periódico El Progreso,  mantenía  controversias con La Gazeta por cuestiones de límites y en el mismo diario chileno, SARMIENTO, que había conquistado gran prestigio, publicó su obra Facundo”, biografía literaria de FACUNDO QUJIROGA y estudio del ambiente social y político de la época.

Entre 1838 y 1841 se extendieron cuatro años de crisis, de medidas extremas en ambos bandos y de incertidumbre en el destino de los partidos y de la nación toda. Después de ataques interiores y exteriores, del terror y de toda clase de luchas y combates, triunfó nuevamente la causa federal, aunque a costa de una nueva y sangrienta división entre los argentinos y también, paulatinamente, pero inexorablemente, la suma del poder pasó a las manos de JUAN MANUEL DE ROSAS (ver Qué pasó en la educación argentina.)

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