DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO COMPRÓ UNA CASA (14/9/1875)

DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO COMPRÓ UNA CASA. situada en la calle que hoy lleva su nombre en la ciudad de Buenos Aires, y donde vivió sus últimos años. Algunos meses antes había terminado su período presidencial y se tomó un tiempo de descanso en su casita de Carapachay. A su regreso a Buenos Aires, se estableció en la casa de la entonces calle Cuyo 53 (actual Sarmiento 1251), que su administrador le había comprado con los ahorros realizados durante la presidencia. Según relataba Sarmiento en una carta, su situación económica no le permitía gastos extraordinarios, pero contaba con esta residencia a la que se mudó en compañía de su hermana, su hija Faustina y sus nietos. La casa era sencilla y amplia y constaba de una sola planta. Un cronista de la época describió así el ambiente que rodeaba a Sarmiento: “… su gabinete de trabajo es la imagen del desorden. Hay varias mesas, que como las sillas están llenas de libros y papeles. También se ven libros en el suelo y aun diversos objetos, como animales disecados y cacharros calchaquíes. Las paredes están atestadas de retratos y cien cosas puestas en marcos: proclamas, boletines, cartas. Sobre un escritorio hay montones de papeles, libros, folletos y otras cosas, entre ellas un retrato de Darwin con dedicatoria y un busto de Benjamín Franklin. Muchos de sus libros están en inglés y abundan los que tratan de educación”. En 1888 Sarmiento abandonó la casa para dirigirse al Paraguay, donde murió el 11 de setiembre. Su residencia porteña fue ocupada entonces por una escuela primaria, y en 1938 se instaló allí una comisaría que permaneció hasta 1957. En 1948 la casa fue declarada monumento histórico y en 1980 cedida a la provincia de San Juan.

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