DIRECTORIO DEL GENERAL ÁLVAREZ THOMAS

El general IGNACIO ÁLVAREZ THOMAS se desempeñó como Director Supremo desde el 22 de abril de 1815 hasta el 16 de abril de 1816Recordemos que el Directorio fue una institución creada el 26 de enero de 1814 por una Asamblea que fue convocada por el Segundo Triunvirato, con la intención de instalar un poder ejecutivo unipersonal. Desde su creación hasta que dejó de funcionar (11 de febrero de 1820), siete fueron los funcionarios que ejercieron tal cargo

Producida la caída de Alvear, el Cabildo, en su sesión del 18 de abril, dispuso convocar al pueblo de Buenos Aires para que eligiese un grupo de electores con facultades para nombrar un “gobierno provisorio”, hasta la reunión de un Congreso General de las Provincias, para definir el futuro gobierno. Efectuado el escrutinio, el 20 de abril, fue elegido el general JOSÉ RONDEAU para que asuma como Director Supremo provisorio y al general IGNACIO ÁLVAREZ THOMAS en calidad de suplente, para que reemplaze a RONDEAU, mientras éste permaneciese al frente del Ejército del Norte. El Cabildo resolvió también, impedir la repetición de los males que pudieren sobrevenir de un ejecutivo unipersonal, agravado esto, por la disolución de la Asamblea y en consecuencia, dispuso la creación de un organismo colegiado de carácter moderador, con atribuciones para impedir cualquier exceso por parte del Director Supremo en el ejercicio de su cargo. Para ello, de acuerdo con los electores, el Cabildo nombró una “Junta de Observación” integrada por ESTEBAN GASCÓN, PEDRO MEDRANO, ANTONIO SÁENZ, MARIANO SERRANO y MANUEL DE ANCHORENA, y con MANUEL OBLIGADO y DOMINGO ZAPIOLA, como suplentes. El 22 de abril de ÁLVAREZ THOMAS prestó juramento, pero hasta tanto la Junta de Observación dictara un Estatuto Provisional”, se le limitarían las atribuciones, pudiendo ejercería solamente el mando militar, quedando las responsabilidades políticas a cargo del Cabildo.

No todas las provincias aprobaron el procedimiento adoptado y las de Cuyo —por intermedio de SAN MARTÍN— exigieron una inmediata convocatoria de los diputados de todos los pueblos con el objeto de reunir un Congreso General. El descontento de las provincias se tornó unánime y la Junta de Observación no tardó en entrar en colisión con el Director Supremo. Varias causas conspiraban contra el éxito de sus funciones. Una de éstas y quizás la principal, era que la Junta que debía promulgar un Estatuto, era eminentemente “porteña” y eso no era bien aceptado por los “federales”. Sus atribuciones serían sólo las que le confiriera el Cabildo y como era el producto de una revolución federal, siguió una política de acercamiento con ARTIGAS, olvidando que en esos momentos, era imposible una alianza entre el centralismo porteño y el intransigente federalismo del caudillo oriental. Finalmente, superando todos estos inconvenientes, la Junta de Observación dictó el “Estatuto Provisional de 1815”.

El 6 de enero de ese año fue aceptado y jurado por el Director Suplente ÁLVAREZ THOMAS, quien a partir de ese momento pasó a ejercer el mando supremo de las Provincias Unidas. El nuevo mandatario trató de mantener el equilibrio político de su gobierno, agitado por los problemas exteriores, las discordias internas, la actitud de ARTIGAS y sus seguidores y el conflicto de poderes que mantenía con la Junta de Observación, que paulatinamente pretendió imponerle su autoridad. Considerando que era imprescindible para lograr la estabilidad de su gobierno, y creyendo que sería una tarea fácil, ÁLVAREZ THOMAS, intentó llegar a un acuerdo con ARTIGAS, recordando que éste había sido uno de los cabecillas del movimiento que derribó a ALVEAR. Comenzó instruyendo al Cabildo, para que, dando un giro de ciento ochenta grados, reconsiderara su actitud hostil hacia el caudillo oriental y lo declarara “ilustre y benemérito jefe de los orientales”, mientras enviaba comisionados al campamento de “la Purificación (sobre el río Uruguay), para pactar un cese de las hostilidades. La respuesta de Artigas, consensuada con sus aliados, los gobernadores de Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe y Córdoba, contenía una serie de exigencias que hacían prácticamente imposible llegar a una solución amistosa de la situación. En consecuencia, el Director ÁLVAREZ THOMAS y la Junta de Observación, resolvieron cerrar el paso del río Paraná a las fuerzas de ARTIGAS y enviaron al general JUAN JOSÉ VIAMONTE para que al mando de un ejército se dirigiera a la provincia de Santa Fe para hacerse cargo de su gobierno.  Así lo hizo VIAMONTE, pero poco duró su mandato, pues fue derrotado  por el general artiguista MARIANO VERA, al mando de efectivos de las provincias secesionistas.

Ante la derrota de VIAMONTE, el gobierno de Buenos Aires designó al general MANUEL BELGRANO (que ya había  regresado de la misión diplomática que se le encomendara), jefe de las tropas de debían marchar nuevamente hacia la provincia de Santa Fe para retomarla. BELGRANO, antes de iniciar algún tipo de ofensiva, prefirió pactar con ARTIGAS y para ello comisionó al general EUSTAQUIO DÍAZ VÉLEZ, para que iniciara negociaciones de paz con Artigas. DÍAZ VÉLEZ se extralimitó en sus atribuciones y el 9 de abril de 1816, firmó con el representante artiguista COSME MACIEL, un armisticio, a todas luces irracional para Buenos Aires, conocido como el “Pacto de Santo Tomé”, mediante el cual se disponía la evacuación inmediata de todos los efectivos porteños que ocupaban la provincia de Santa Fe, la destitución del Director Supremo y la separación de BELGRANO del mando del ejército, quien debía ser reemplazado por el mismo DÍAZ VÉLEZ.

Al conocerse en Buenos Aires los términos de este Pacto y que las tropas al mando de DÍAZ VÉLEZ estaban dispuestas a forzar con las armas, su cumplimiento, el 16 de abril de 1816, ÁLVAREZ THOMAS presentó su renuncia a la Junta de Observación.

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