DIRECTORIO DE JUAN MARTÍN DE PUEYRREDÓN

El General JUAN MARTÍN DE PUEYRREDÓN ejerciço el cargo de Director Supremo desde el 3 de julio de 1816 hasta el 9 de junio de  1819. Recordemos que el Directorio fue una institución creada el 26 de enero de 1814 por una Asamblea que fue convocada por el Segundo Triunvirato, con la intención de instalar un poder ejecutivo unipersonal. Desde su creación hasta que dejó de funcionar (11 de febrero de 1820), siete fueron los funcionarios que ejercieron tal cargo

Pocos días después de su incorporación al Congreso General Constituyente que se reunió en Tucumán en 1816, el diputado por San Luis, JUAN MARTÍN DE PUEYRREDÓN fue nombrado Director Supremo de las Provincis Unidas del Río de la Plata. De inmediato y antes de viajar a Buenos Aires para hacerse cargo, viajó a Trancas (provincia de Tucumán) y se entrevistó con el general JOSÉ RONDEAU, comandante del Ejército del Norte y poco después en el Fuerte de Cobos (provincia de Salta), con MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES, líder de las montoneras que se oponían al paso de los realistas en la frontera norte.

Siguió luego su marcha hacia Buenos Aires y antes de llegar, se entrevistó también con JOSÉ DE SAN MARTÍN, presumiblemente para analizar detalles de la campaña a Chile que éste estaba madurando, proyecto que a partir de entonces, fue decididamente apoyado por PUEYRREDÓN, quien, comprendiendo la gravitación que la independencia de Chile y Perú, tendría sobre la reciente independencia argentina y su consolidación, durante dos años, le otorgó a este proyecto, centro de gravedad de su gestión,  su máxima dedicación.

Detengámonos aquí para recordar que como sutil estratega, SAN MARTÍN comprendió que el peligro de la reconquista del poder por parte de España, cuyo gobierno estaba decidido a no perder estas colonias, vendría del este y del norte. En Chile y en el Alto Perú, España había logrado consolidarse, tenía allí no sólo el poder político sino que había concentrado en esas plazas, gran cantidad de efectivos y armas y era lógico pensar que desde esos dos emplazamientos lanzaría su contraofensiva contra los criollos, mediante un movimiento de pinzas que sería mortal. Desbaratar esta estrategia, fue el objetivo de SAN MARTÍN, tarea que felizmente, contó con el apoyo incondicional de PUEYRREDÓN, actitud que por sí sola, lo hace merecedor del honroso sitial en el que lo ha colocado la Historia Argentina.

El 29 de julio de 1816 PUEYRREDÓN llegóa Buenos Aires y asumió el cargo, nombrando como ministros al doctor VICENTE LÓPEZ Y PLANES como Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores, al doctor DOMINGO TRILLO como Ministro de Hacienda y al doctor FLORENCIO TERRADA como Ministro de Guerra y Marina. Consecuente con su decisión de apoyar decididamente a SAN MARTÍN, dispuso el envío de efectivos, armamento y equipos de campaña al Ejército de los Andes y trasladó para que revistaran en él, a los mejores oficiales que tenía en actividad. Para recaudar fondos destinados a sufragar los gastos de la travesóa de los Andes y su irrupción en Chile, entre otras medidas que tomó para ello, ordenó que los capitanes HIPÓLITO BOUCHARD y GUILLERMO BROWN salieran en excursiones de corso y no dejó de tomar medida alguna que sirviera para ese fin.

Durante su gobierno, debió sortear muchos inconvenientes y su gestión no tuvo el mismo empuje y los buenos resultados que tuvieron las acciones destinadas a lograr el éxito del proyecto del Libertador SAN MARTÍN. Reorganizó y potenció la influencia de la Logia Lautaro, creada entre otros por el general SAN MARTÍN, quedando a partir de ese momento presidida por el doctor GREGORIO GARCÍA DE TAGLE y con el nombre de “Gran Logia” o “Logia Ministerial”. Estableció las primeras instituciones científicas de la capital, creando en 1817 el “Colegio de la Unión del Sud” sobre la base del antiguo “Colegio de San Carlos, instituciónen la que fue docente el filósofo Juan Crisóstomo Lafinur. Puso fin a los desórdenes que sacudían a la provincia de Salta  y desarrolló una política conservadora ante los continuos desórdenes públicos que sacudían el país, lo que desagradó a la opinión pública.

Muchas de sus iniciativas se vieron frustradas y entre ellas se puede mencionar el avance de la frontera sur hacia territorios dominados por los aborígenes, la no fundación de un Banco nacional que pensaba llamar “Caja Nacional de Fondos” y varios repetidos intentos de coronar a un príncipe europeo como “rey del Río de la Plata”. Fiel a las ideas originarias de la Logia Lautaro que pretendían  la creación de un estado “constitucional, liberal y unitario”, persiguió a la oposición, federal, desterrando a varios de sus dirigentes, entre ellos a MANUEL DORREGO, VICENTE PAZOS KANKI, FELICIANO CHICLANA, MANUEL MORENO, MANUEL PAGOLA. Combatió con todos los medios a su alcance a los partidarios de las ideas “federales” que ya dominaban en casi todas las provincias y no permitió intentos de autonomía por parte de ellas, nombrando a todos sus gobernadores. Y para asegurarse la unidad de los poderes omnímodos, ordenó trasladar el Congreso de Tucumán a Buenos Aires y expulsar de su seno a los diputados que se opusieron a esa medida.

Pueyrredón fue duramente criticado por los federales, que lo acusaron de complicidad con los portugueses por tolerar y hasta estimular la invasión a la Banda Oriental en 1816 (Portugal ya la había invadido por primera vez en 1811), logrando mediante esta segunda invasión, que esos territorios fueran incorporados con el nombre de “Provincia Cisplatina” al reino lusitano. Nos permitiremos exponer ahora, en su más cruda realidad, la falta de ecuanimidad con la que se escribe la Historia. Consignaremos primero la visión “federal”  y luego la “unitaria” sobre la actuación de este  personaje en vinculación con la invasión portuguesa a la Banda Oriental.

Dicen a este respecto los “federales”: Como no pudo derrotar en campaña al caudillo federal de la Banda Oriental JOSÉ GERVASIO DE ARTIGAS, intercedió ante el embajador de Portugal, para que ese país europeo invadiera la Banda Oriental, prefiriendo perder esos territorios heredados de la corona española, a cambio de afianzar su poder sobre el resto de ellos. Y cuando ARTIGAS reclamó su ayuda, le contestó que no podía  colaborar más para expulsar a los portugueses del territorio oriental, porque todos los recursos iban al Ejército de los Andes. Después de producida la invasión portuguesa (que él propiciara), reemplazó al gobernador federal de Córdoba por uno adicto y envió una serie de expediciones a las provincias federales que se resistían a su autoridad central (dos contra Santa Fe, tres contra Entre Ríos y una contra la Banda Oriental) y aun así, no consiguió doblegar la resistencia federal del litoral.

Dicen los “unitarios”: Cuando Pueyrredón llegó al gobierno como Director Supremo,  la invasión portuguesa a la Banda Oriental ya estaba en marcha y el Congreso adoptó una posiciónn neutral que éste no compartía y si bien se mostró dubitativo al principio, terminó por aceptarla pocos meses después ya que ante la falta de recursos que le imposiblitaba tomar medidas militares más concretas y efectivas, debió limitarse a exigir a los portugueses que no sobrepasaran la línea del Río Uruguay, política de tolerancia que incrementó el resentimiento de los pueblos del Litoral hacia el Director Supremo.

La oposición feroz de los federales porteños, la rebelión  de caudillos provinciales, la escasez de recursos que frustraba su deseo de apoyar eficazmente el proyecto sanmartiniano, el aislamiento internacional al que fue sometido el país, luego de la Revolución de Mayo  y las presiones que ejercían “los monárquicos” para establecer una monarquía constitucional en las Provincias Unidas, fueron algunos de los inconvenientes que se le presentaron a lo largo de sus 35 meses de gobierno, que sumados al mal manejo con el que pretendió sortearlos, fueron  la causa de su caída.

Tantos enemigos y tantas frustraciones; sublevadas las provincias de Santa Fe y Entre Ríos, acusado de ambiciones presidencialistas y de un desmedido deseo promonárquico que inspiró una gran desconfianza incluso entre sus más allegados correligionarios, después de que las provincias, considerando estar ante un nuevo intento de sometimiento del país a los dictados del gobierno de Buenos Aires, ya que acababa con las aspiraciones federalistas de buena parte de la población,  rechazaran rotundamente la Constitución que sancionara y que peyorativamente fuera conocida como “la Constitución unitaria”, Pueyrredón acabó dimitiendo el 11 de junio 1819.

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