DIRECTORIO DE GERVASIO ANTONIO DE POSADAS

GERVASIO ANTONIO DE POSADAS  se desempeñó como Director Supremo desde el 31 de enero de 1814 hasta el 9 de enero de 1815 y aunque en sus memorias Posadas escribió: “yo goberné y no fui gobernado”, la mayoría de los historiadores opinan que durante su período de gobierno, la cabeza dirigente fue su sobrino Carlos María de Alvear, que joven aún, no deseaba todavía ocupar el alto cargo de Director Supremo hasta aumentar su prestigio con triunfos militares en la Banda Oriental y en el Norte, objetivos a los que dedicó sus energía

Recordemos que el Directorio fue una institución creada el 26 de enero de 1814 por una Asamblea que fue convocada por el Segundo Triunvirato, con la intención de instalar un poder ejecutivo unipersonal. Desde su creación hasta que dejó de funcionar (11 de febrero de 1820), siete fueron los funcionarios que ejercieron tal cargo

Los hechos más destacados del gobierno de POSADAS fueron la creación de la escuadra naval puesta a las órdenes de GUILLERMO BROWN, la rendición de la plaza de Montevideo, producida después de un largo sitio yel envío de misiones diplomáticas al exterior con el objeto de afianzar los logros obtenidos en Mayo de 1810, mediante el reconocimiento de nuestra soberanía por parte de las grandes potencias. Durante su mandato se reglamentaron los derechos de importación y la percepción de rentas, fue perseguido el contrabando y se organizaron oficinas públicas para agilizar la administración del Estado, se organizaron los servicios de sanidad militar y se instalaron fábricas de pólvora. Fueron aplicadas a las provincias nuevas jurisdicciones territoriales y se introdujeron diversas reformas en el sistema administrativo del Estado.

Después del rechazo de sus diputados por la Asamblea General Constituyente, el caudillo oriental JOSÉ GERVASIO DE ARTIGAS se retiró del sitio de Montevideo, hecho por el cual POSADAS lo declaró “enemigo del pueblo” y ofreció recompensa por su captura “vivo o muerto”. Esa actitud – aunque posteriormente fue revocada.- abrió un abismo entre Buenos Aires y el caudillo, quien, sintiéndose profundamente agraviado, encabezó un vasto movimiento de resistencia que ínvolucró, no sólo a la vecina orilla, sino también a las provincias de Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe, Córdoba y las antigüas misiones jesuíticas.

A fines de enero de 1814, el general SAN MARTÍN  asumió el mando del Ejército del Norte, que luego entregó a Rondeau para dirigirse a Cuyo a preparar su campaña libertadora de Chile y ambos jefes se mostraron opositores a la política seguida por POSADAS, tras lo cual, uniéndose a ARTIGAS, conformaron una dura oposición al Director Supremo, lo que a la postre, fue uno de los detonantes de su caída.

Sublevación del Ejército del Norte. En mayo de 1814 el Director POSADAS designó a su sobrino , el general CARLOS MARÍA DE ALVEAR,   jefe del ejército sitiador de Montevideo, en reemplazo JOSÉ RONDEAU. La plaza cayó sin mayor esfuerzo —pues el sitio, ya casi había logrado su objetivo de desgaste de las defensas— y el joven militar fue declarado por Asamblea “Benemérito de la Patria en grado heroico”. El 6 de mayo POSADAS autorizó la licencia por enfermedad, solicitada por SAN MARTÍN y dispuso que JOSÉ RONDEAU lo reemplazara en el mando del Ejército del Norte, quien se hizo cargo de este mando en julio de 1814. Mientras tanto, Alvear —de regreso en Buenos Aires después su campaña en Montevideo— dispuso agregar nuevos éxitos a su carrera militar, esta vez al frente del ejército destacado en la frontera Norte. Deseaba emprender una rápida y victoriosa campaña que lo llevara no sólo al Alto Perú sino también al Ecuador y, si era posible a Bogotá, pero antes de emprender la marcha, habiendo ya enviado hacia el norte a sus efectivos, al mando del coronel VENTURA VÁZQUEZ., tal como se suponía, el 3 de diciembre de 1814, fue designado por POSADAS, para que reemplazara en el mando del Ejército del Norte al general RONDEAU.

Acompañado por su Estado Mayor, el nuevo jefe partió de inmediato hacia ese destino, mientras, un grupo de oficiales del ejército acampado en Jujuy —al enterarse de los cambios— se declaró abiertamente en favor de Rondeau y, en la noche del 7 de diciembre, los coroneles MARTÍN RODRÍGUEZ, MANUEL PAGOLA y CARLOS FOREST, entre otros, lograron apresar a VÁZQUEZ y a varios militares partidarios de ALVEAR, tras lo cual, le comunicaron a RONDEAU que estaban dispuestos a sostenerlo por la fuerza de las armas si las circunstancias así lo requerían.

Alvear que se encontraba en la Provincia de Córdoba —Posta de Santa Cruz— camino a Jujuy, cuando se enteró de lo sucedido, después de enviar una enérgica desaprobación a esa actitud de indisciplina militar dispuso regresar a Buenos Aires, antes que los sucesos agitaran aun más la ya crítica situación y encontraran apoyo en las tropas de la capital. El 18 de diciembre, RONDEAU informó oficialmente al gobierno de lo sucedido y le anunciaba “que había tomado las medidas que le dictaba la prudencia para aquietar los ánimos” pues las circunstancias “no le habían permitido obrar de otro modo”.

Las causas que provocaron la sublevación del ejército del Norte fueron varias, pero es evidente que el movimiento tuvo su origen en la ambición de ALVEAR y el encono de Rondeau hacia quien lo había reemplazado en el mando de las fuerzas sitiadoras de Montevideo, sin olvidar que la indisciplina era una de las características de esas tropas y que Rondeau —débil de carácter— era militarmente inferior a Alvear.

ALVEAR llegó de regreso a Buenos Aires el 2 de enero de 1815 y la Asamblea General, convocada por el Director POSADAS, se reunió a los pocos días y dio a conocer un manifiesto en el que, luego de exponer la situación del país en esos momentos, daba su aprobación a la obra realizada por el gobierno y calificaba a la sublevación del Ejército del Norte, como un “aciago suceso y rápido conflicto en el orden militar”. Pero no pensaba así la generalidad de la ciudadanía, que censuraba su actitud ante este suceso y le atribuía además el fracaso de las misiones diplomáticas de Belgrano  y Rivadavia, y lo culpaba por la comprometida situación en que se encontraban varias provincias, dominadas por la acción del caudillo oriental ARTIGAS.

Como su sobrino Alvear, aprovechara la situación para emerger como líder en esta situación de efervecencia, exigiendole una enérgica represión y severos castigos a los responsables de la sublevación del Ejército del Norte, POSADAS presentó su renuncia el 9 de enero de 1815.

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