DIA INTERNACIONAL DEL FOLCLORE (22/8/0)

DIA INTERNACIONAL DEL FOLCLORE. Corría agosto de 1848 en Londres. El anticuario Williams Thoms, un estudioso de las costumbres y tradiciones de la antigüedad y de la Edad Media, publica en la revista “The Athenaeum” una carta en la que propone el término Folk-lore para designar el saber tradicional del pueblo. Y fue en el año 1960, en un Congreso Internacional de Folklore realizado en Buenos Aires, que se instituyó el 22 de agosto para la celebración del Día Mundial del Folklore en coincidencia con la fecha de publicación ^de la revista londinense y con el natalicio de Juan B. Ambrosetti, con­siderado como el “padre de la ciencia folclórica argenti -na”. El folclore es la ciencia que se ocupa del estudio de las manifestaciones culturales de estas comunidades, es decir que abarca aspectos sociales, religiosos, estéticos, materiales, etcétera. A través de él se estudian las artesanías, las leyendas, las danzas, los instrumentos musicales, las coplas y refranes, las costumbres, las fiestas tradicionales, las comidas, las supersticiones, el habla, etcétera. Todos estos temas constituyen los fenómenos folclóricos que son colectivos, tradicionales, anónimos y funcionales. Transmitidos en forma oral y localizados geográficamente, están basados en la experiencia. ¿Por qué Juan B. Ambrosetti es considerado “padre de la ciencia folklórica argentina”?. Esta es la respuesta: Arqueólogo, Etnólogo, Folklorista, Naturalista. Fundador de los estudios arqueológicos en la Argentina y reconocido como el primero en estudiar el folklore argentino sobre bases científicas. Nació en Gualeguay, Entre Ríos el 22 de agosto de 1865. Se educó en Buenos Aires y desde joven se consagró al estudio de las ciencias naturales. A los veinte años se unió a un grupo de naturalistas que realizaban estudios de campo en el Chaco y publicó sus observaciones bajo el seudónimo de “Tomás Batata”. Fue un trabajador infatigable, autor de más de setenta publicaciones sobre arqueología, etnografía, zoología, lingüística y otras materias afines, por lo que la Universidad de Buenos Aires y otros centros de estudios del mundo, le concedieron el doctorado “ad honoren”. Además de lo que nos han dejado sus obras, se lo reconoce como un entusiasta colaborador de numerosas revistas científicas del país y del extranjero. Perteneció a la Junta de Historia y Numismática Americana y representó a nuestro País ante numerosas asociaciones de estudio de Europa y América, y en numerosos congresos científicos realizados en todo el mundo. Efectuó numerosos viajes al interior del país en busca de restos arqueológicos, e hizo revivir en las páginas que escribió las civilizaciones extinguidas. En 1902, fue el primer delegado argentino en el Congreso Científico de Nueva Cork. Fue profesor de arqueología americana y director del Museo Etnográfico de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos es, que hoy lleva su nombre. Estudió costumbres y creencias de las culturas precolombinas y halló ciudades prehistóricas como La Paya, en Salta, además de haber contribuido a esclarecer aspectos del folclore calchaquí. En 1912 fue designado Director de la sección de zoología del Museo Provincial de Paraná, cargo que ejerció hasta su fallecimiento. En los últimos años de su vida se consagró con predilección al museo etnográfico de la Facultad de Filosofía y Letras, creado sobre la base de una pequeña colección de bronces calchaquíes donados por el doctor Indalecio Gómez. Antes de morir había reunido alrededor de 20.000 piezas catalogadas. La creación de esta institución, la importancia que ha alcanzado, su utilidad para la enseñanza bastarían para cimentar su fama. Su carrera profesional incluyó escritos, estudios, dirección de investigación y enseñanza. De su extensa bibliografía pueden citarse, entre otras obras, las siguientes: “Arqueología Argentina” (Bs. As. 1920) y “Supersticiones y leyendas”,(varias ediciones), “Los monumentos megalíticos del Valle de Tafí”, “La civilización calchaquí”, “Los cementerios prehistóricos del Alto Paraná”, “Viajes completos a Misiones”, “Contribución al estudio de la biología argentina”, “La industria vinícola en Salta”, “La Hacienda de Molinos” ( arqueología colonial ),” Viaje a la Puna de Atacama”, “Descripción de algunas alfarerías calchaquíes”, “Los indios kaingangües”, , “Las grutas pintadas y los petroglifos de la provincia de Salta”, “Costumbres y supersticiones en los valles calchaquíes”, “Notas de arqueología calchaquí”, “Alfarería prehistórica en Santiago del Estero”, “Grandes hachas ceremoniales de la Patagonia”, “El bronce de la región calchaquí”, “El hombre fósil de Guerrero”, “Memorias del Museo de la Facultad”, “Exploraciones arqueológicas en la ciudad prehistórica de La Playa”, “Biografía del doctor Ameghino”, “Biografía del profesor Scalabrin”i y otras. Este gran estudioso falleció en Buenos Aires el 28 de mayo de 1917, y su sepelio dio lugar a una imponente manifestación de duelo, reflejada en los periódicos del día siguiente.

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