DESTIERRO DE LOS MIEMBROS DE LA JUNTA GUBERNATIVA RODRÍGUEZ PEÑA, VIEYTES, LARREA Y AZCUÉNAGA (7/4/1811)

DESTIERRO DE LOS MIEMBROS DE LA JUNTA GUBERNATIVA RODRÍGUEZ PEÑA, VIEYTES, LARREA Y AZCUÉNAGA. A consecuencia del triunfo del motín organizado por los partidarios del coronel CORNELIO DE SAAVEDRA, Presidente de la Junta de Gobierno Patrio, fueron depuestos y desterrados los miembros de la Junta, NICOLÁS RODRÍGUEZ PEÑA, HIPÓLITO VIEYTES, JUAN LARREA y MIGUEL DE AZCUÉNAGA. En la noche del 5 al 6, los habitantes de las quintas y de los suburbios de la ciudad, convocados en la plaza Mayor (hoy de Mayo) por el alcalde de las quintas TOMÁS GRIGERA, exigieron la inmediata reunión del Cabildo, alegando que el pueblo tenía que pedir cosas interesantes a la patria. El gobierno, a instancias de Vieytes y Rodríguez Peña, llamó a su presencia a Grigera para que declarase con qué autorización había ordenado reuniones de ciudadanos. Se estaba poniendo por escrito el interrogatorio, cuando penetraron en el salón los jefes militares, el coronel MARTÍN RODRÍGUEZ y el mayor JUAN RAMÓN BALCARCE, acompañados del doctor CAMPANO, quienes pidieron, en términos perentorios, libertad de acción para Grigera y para el Cabildo, a fin de que, por su intermedio, pudiera saber el gobierno que cosas eran las que el pueblo pretendía. El gobierno, cuyo presidente, Saavedra, así como algunos de sus vocales, estaba secretamente de acuerdo con los amotinados, aceptó la imposición. A las dos de la mañana, los representantes del movimiento grigerino exigieron, entre otras medidas, la inmediata separación de los miembros de la Junta, Rodríguez Peña, Vieytes, Larrea y Azcuénaga, y su destierro de la ciudad, la exoneración del coronel DOMINGO FRENCH y del teniente coronel ANTONIO L. BERUTTI, jefes del Regimiento de la Estrella, la deportación a puntos lejanos de dichos jefes y de los ciudadanos DONADO, POSADAS y CARDOSO, y el llamamiento de MANUEL BELGRANO, para que diera cuenta de su conducta, como jefe de la expedición al Paraguay. Tal como se pedía se acordó, y el día 7, domingo de Ramos, mientras en los templos se bendecía la palma y la oliva, los cuatro miembros de la Junta depuestos por el pueblo, salían en un coche, escoltados por fuerzas de caballería, hacia la villa de Luján, donde se les debía señalar el lugar de su destierro. Esta movimiento, fue el origen de la serie de escándalos y sublevaciones que tantos días de luto dieron a la patria, y que fue repudiado hasta por sus autores. Cuentan que un 25 de Mayo en Montevideo, varios jóvenes emigrados departían acerca de las revoluciones que habían entronizado a JUAN MANUEL DE ROSAS, mientras colocaban en la azotea de la casa donde vivían, una bandera nacional. Uno de ellos, que por casualidad miró hacia abajo, apercibió al anciano Martín Rodríguez, que paseaba cabizbajo por el patio de la casa, y le preguntó: ¿Quién fue, don Martín, el malvado que hizo la primera revolución en Buenos Aires? Rodríguez, pobre, enfermo y desterrado, sintió en el fondo del corazón la punzada de tan ingrato recuerdo, y contestó, con voz terriblemente angustiosa: ¿Quién fue el malvado? ¡Yo! Y dándose vuelta se encerró en su habitación, de la cual no salió hasta el día siguiente.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.