DEGRADACIÓN DEL CAPITÁN MENDIZÁBAL (1/1822)

DEGRADACIÓN DEL CAPITÁN MENDIZÁBAL. Sobre un gran tablado construido en la plaza Independencia de la ciudad de Lima (Perú), y en presencia del pueblo, tuvo lugar la ceremonia de la degradación del capitán MARIANO MENDIZÁBAL, y de inmediato fue fusilado por la espalda, como traidor, al frente de las fuerzas de la guarnición en desagravio del crimen horrendo que había cometido. El capitán Mariano Mendizábal que, según el general BARTOLOMÉ MITRE en su “Historia de Belgrano”, había “hecho casi todas las campañas de la Revolución” (tomo III, página 217), fue promovido a ese grado el 27 de abril de 1816. Participó en el pasaje de la Cordillera de los Andes y se halló en la batalla de Chacabuco, el 12 de febrero de 1817. Participó en varias e importantes acciones guerreras al sur de Chile y las que se sucedieron. Su comportamiento fue en todas imponderable. Sin embargo, comenzaban a cernirse sobre él sombras que lo sindicaban por sus vicios y mal carácter, a tal punto que al contraer enlace con la ilustre sanjuanina doña Juana de la Rosa, la familia de esta matrona objetó tal unión matrimonial. Tenía entonces unos 35 años de edad. Según Hudson, en sus “Recuerdos históricos sobre la Provincia de Cuyo”: “su rostro abotagado revelaba la desvergüenza, el cinismo, la torpeza, la ignorancia que formaban más especialmente el fondo de su carácter”. En enero de 1820 encabezó un motín militar que estalló el día 9 del mismo mes de acuerdo con los tenientes PABLO MORILLO y FRANCISCO SOLANO DEL CORRO y con algunos sargentos y ciudadanos enemigos del teniente gobernador de San Juan JOSÉ IGNACIO DE LA ROSA. Apresaron al gobernador y luego cometieron toda clase de crímenes y depredaciones y asesinaron alevosamente al teniente JOSÉ BERNARDO NAVARRO, jefe del piquete de Cívicos. Entonces Mendizábal asumió el mando militar y político de la provincia de San Juan. A partir de ese momento reinó “el desorden más espantoso, los crímenes, el saqueo y el asesinato”. En agosto de dicho año de 1820, ante la intimación del general FRANCISCO FERNÁNDEZ DE LA CRUZ, que mandaba las fuerzas organizadas en Mendoza para batir a los sublevados, a quienes derrotó tras los combates en Jocolí (Mendoza), en el río San Juan y en el Manantial. Mendizábal, que estaba preso en La Rioja desde el 24 de agosto de 1820, fecha en que se había sublevado en contra suya su ex cómplice el coronel Francisco del Corro, fue remitido en esa situación por el gobernador de aquella provincia general Ortiz de Ocampo al general Martín Güemes, quien lo envió bajo segura custodia a Mendoza, en cuya cárcel se hospedaba a mediados de 1821, de allí lo hizo pasar a Chile a fin de que el Director Supremo de aquel país lo remitiese al general José de San Martín para ser juzgado. Sometido en Lima al Consejo de Guerra mandado formar por el general San ‘Martín, y que presidió el coronel GUILLERMO MILLER, fue condenado a muerte, pese a la cristiana intervención de su cuñado el doctor JOSÉ IGNACIO DE LA ROSA, a quien tanto había perjudicado y traicionado.

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