DECRETO SOBRE VAGOS Y MAL ENTRETENIDOS (4/1822)

DECRETO SOBRE VAGOS Y MAL ENTRETENIDOS. Se promulgó en nuestro país el Decreto sobre “vagos y mal entretenidos” que fue instrumento de injusticia durante largos años. La Legislación, que llevaba la firma del gobernador de Buenos Aires, MARTÍN RODRÍGUEZ (reemplazado a principios de ese mes por LAS HERAS) y de su ministro de Gobierno, BERNARDINO RIVADAVIA, daba poder a la policía para detener a “los vagos, cualquiera sea la clase a la que pertenezcan” y destinarlos al servicio militar por el doble de tiempo que los enganchados voluntariamente. ¿Quiénes eran los vagos y mal entretenidos? En general eran aquellos hombres, de 18 a 40 años, que carecían de documento otorgado por los patrones de estancia a sus peones que certificaba su pertenencia al establecimiento. En algunas provincias también se entendía por “vagos y mal entretenidos” a los que no tenían oficio conocido, usaban armas blancas o se encontraran en las pulperías en días laborables. La ley tenía antecedentes en un bando de 1815 que permitía mandar gauchos a las fronteras para servir en el Ejército, aunque no hubieran cometido ningún delito. La miseria, el despojo y el trato cruel que recibían los soldados a la fuerza fueron reflejados en el Martín Fierro y denunciados por su autor, JOSÉ HERNÁNDEZ, en notas periodísticas. Jueces de paz, alcaldes y policías, que generalmente representaban los intereses económicos de estancieros y latifundistas, fueron los encargados de hacer cumplir la ordenanza. La vigencia de esta Ley se prolongó durante muchos años y además de permitir la leva se usó para proveer de mano de obra gratuita a los establecimientos de campo. Huyendo del reclutamiento, el trabajo esclavo y la cárcel, muchos gauchos marchaban hacia zonas alejadas de la vigilancia oficial y formaban poblaciones marginales para conservar su libertad.

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