CURIOSIDADES DE LA HISTORIA ARGENTINA

Una rápida recorrida por los personajes y hechos que conforman la Historia Argentina, nos permitirá encontrar curiosidades y datos que sorprenden por lo increíbles que son. Actitudes inesperadas, errores de apreciación, enconos, vocaciones erradas  y coincidencias impensadas, que muchas veces provocaron algún cambio que no debía de haberse producido en el devenir de nuestra existencia como pueblo libre y soberano (ver más en  Las mil y una Curiosidades de Buenos Aires).

Apoyo chileno. En 1817, en Chile, ya nadie dudaba del destino de libertad que le esperaba al pueblo chileno y muchos eran los que  colaboraban para que esto así sucediera. Los “nombres de guerra”, tras los que se ocultaban para preservar sus vidas algunos de ellos, quedaron en la Historia como valientes soldados anónimos que  secundaron decididamente los planes de SAN MARTÍN para liberar a su patria: CORRO, MACHUCA, TRIPILLA, FERVOR y ESCABECHE fueron quizás los más comprometidos, junto con alguien que no ocultó su nombre para cumplir con las misiones que se le encomendaban. Fue el famoso guerrillero chileno MANUEL RODRÍGUEZ que lanzó a sus connacionales una  encendida llamando a sus compatriotas a acompañar la gesta del Ejéricto Libertador de San Martín.

Argentina sin “argentun”. El nombre de la República Argentina es producto de un error. Comenzó a aplicárselo cuando se pensaba que en estas tierras había grandes cantidades de plata (“argentum” en latín), sin comprender que la veradera riqueza de estas tierras provenía de su suelo, especialmente apto para la siembra y la cría de ganado.

Buenos Aires era un pañuelo. Cuando en 1580 JUAN DE GARAY fundó la ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto del Buen Ayre,  este poblamiento era un rectángulo  de solamente 16 cuadras (aproximadamente 1.600 metros frente al Río de la Plata, por nueve cuadras (900 metros) , que contenía 250 manzanas y estaba limitado por las actuales calles Balcarce, 25 de Mayo, Viamonte, Libertad y Estados Unidos

Buenos Aires o La Trinidad?.  Buenos Aires se llama así, no porque así la haya llamado su fundador JUAN DE GARAY, quien cuando la fundó le puso el nombre de “Santísima Trinidad” y Puerto de los Buenos Ayres” y no porque  durante el período de la independencia y las guerras civiles argentinas, se haya comenzado  a  llamársela informalmente así en estas tierras y en todo el mundo.  Se llama solamente “Buenos Aires”, porque en 1880 al ser federalizada la ciudad, se convirtió en un territorio dependiente administrativamente del Gobierno Nacional y separado de la provincia de Buenos Aires, por lo que pasó a ser real y legalmente “Ciudad de Buenos Aires” (o Capital Federal).

Caballos sin palenque ni manea. Los querandíes tenían tan bien adiestrados a sus caballos que no lo ataban jamás. Les enseñaban a quedarse quietos en un lugar y moverse solamente al llamado de su dueño (ver El caballo criollo en la tradición argentina)

Contrabandos eran los de antes. En 1875 cuando llegó el reloj que se había comprado en Europa para el Cabildo de Buenos Aires, se encontraron que en la caja que lo contenía, se habían escondido una considerable cantidad de artículos que se pretendía entrar de contrabando.

Cuatro estatuas para un mismo personaje. Hay un personaje, protagonista de la Historia de la ciudad de Buenos Aires, como servidor público, que tiene cuatro monumentos para honrar su memoria. Es el coronel RAMÓN FALCÓN que se desempeñara cpomo Jefe de la Policía de Buenos Aires en 1906 y que fuera asesinado por un anarquista el 14 de noviembre de 1909. Se hallan en la Plaza Ramón Cárcano (en en el Paseo de la Recoleta); otro, conocido como “Desagravio a la cultura nacional”, que está ubicado en el Parque Carlos Tahys (avenida del Libertador y Callao); el tercero en la Escuela de Policía que lleva su nombre (Villa Lugano) y el cuarto ante la tumba que guarda sus restos en el Cementerio de La Recoleta.

Cuernos en vez de cantimploras. Los escasos recursos con que contaba San Martín para equipar a su tropa, lo obligaron a aplicar el ingenio más de una vez y una de ellas fue cuando ordenó hacer “chifles” con cuernos de vaca, para que cada uno de sus soldados llevara el agua que le sería necesaria durante la travesía.

De brillante abogado a brillante general.  El general Belgrano, antes de ser general era abogado recibido en las Universidades españolas de Salamanca y Valladolid,  primer Presidente de la Academia de Práctica Forense y Economía Política de Salamanca y Secretario Perpetuo del  Consulado de Comercio de Buenos Aires, Buenos Aires nombrado el el 2 de juni0o de 1794. En agosto de 1810,  la Primera Junta del Gobierno Patrio, sin haber tenido antes absolutamente ninguna preparación militar que lo habilitara para ello (salvo su actuación en las milicias durante las invasiones inglesas en 1806 y 1807),  fue nombrado general y se lo puso al mando de una Expedición que debía marchar hacia el Paraguay para incorporar a esa provincia del viejo virreinato al movimiento que estallara en Buenos Aires el 25 de mayo de 1810, iniciando así una carrera de las armas, que jamás estuvo en susn planes, pero que lo llevó a participar en chos trascendentales de nuestra Historia  y a crear la Bandera Nacional Argentina en 1812.

Dos gallos de riña para sellar una amistad, después de una guerra. En 1870, terminada la guerra  con Paraguay, el general BARTOLOMÉ MITRE mantuvo una buena relación con los miembros de la Junta de Gobierno que sucedió al mariscal SOLANO LÓPEZ, muerto en Cerro Corá, al finalizar la guerra de la Treiple Alianza con Paraguay y eso contribuyó a solucionar las numerosas dificultades que se presentaron luego de la contienda. Fruto de esa buena relación fue el intercambio de atenciones y finezas de todo tipo entre MITRE y uno de los integrantes del gobierno del Paraguay (no ha quedado registrado con cual, pues fueron tres  los  Triunviros: Cirilo Antonio Rivarola, Carlos Loizaga y José Díaz de Bedoya)

El general MITRE había recibido unos exóticos ejemplares de la selva tropical paraguaya y resolvió retribuir el obsequio enviando una hermosa yunta de caballos a su obsequiante, pero antes quiso sondear los gustos de éste y fue informado que era un entusiasta aficionado a los gallos de riña. MITRE no era perito en esto y resolvió acudir en busca de ayuda a su correligionario y amigo don CARLOS MARÍA BAZO, poseedor de un renombrado criadero de gallos de riña, a quien sometió el caso, pidiéndole después de larga conversación que le eligiese dos de sus mejores gallos y les fijase precio. Está bien, mi general —le replicó Bazo-: éstos son dos de los mejores: se los regalo, y créame que lo harán quedar bien.

En efecto: el general Mitre remitió a su amigo del Paraguay los dos gallos que ostentaban los nombres de General San Martín y General Belgrano, adornados con cintas argentinas y los pedigrees” de los mismos. Según se supo después, los obsequiados hicieron honor a sus nombres, pues no perdieron riña y murieron calandracas (ver Tradiciones y recuerdos de Buenos Aires”, Manuel  Bilbao, Ediciones Dictio, Buenos Aires, 1981)

El Palacio Barolo y La Divina Comedia. El Placio Barolo ubicado en la avenida de Mayo de la ciudad de Buenos Aires, contiene en su estructura diversos pasajes de la Divina Comedia, la obra cumbre de Dante de Alighieri. En efecto,

El “Pato”. Declarado “Deporte Nacional” el 16 de setiembre de 1953,  es un deporte que deriva de una antquísima actividad ecuestre deportiva que se practicaba en Asia (quizás en Afganistán), utilizando  la cabeza de un rival vencido en combate, y que aquí, primero fue reemplazada “por cuestiones humanitarias” con una gallina (viva) y que más tarde al fín (ahora si por razones humanitarias) con una pelota de cuero provista de cuatro asas para que los jugadores puedan llevarla en sus carreras hacia el arco rival (ver “Juego del Pato).

El armamento que llevaba el Ejército de los Andes. Llevaban fusil, sable o carabina y “bolas de mano”, 9.000 tiros de fusil y carabina; 2000 balas de cañón, 2000 de metralla y 600 granadas.

El Faro del fin del mundo. El año 1884 señala el comienzo del balizamiento marítimo-terrestre en la República Argentina, al construirse los primeros faros, comenzando con el “San Juan del Salvamento”, en el extremo oriental de la isla de los Estados, lugar que había constituido hasta entonces por su situación, un verdadero escollo para los buques que trataban de cruzar por el sur del Cabo de Hornos y que por su extremo aislamiento en una latitud tan austral, JULIO VERNE lo rebautizó como el “El Faro del Fin del Mundo” en una célebre novela que lo hizo famoso en todo el mundo.

El fraile artillero. Fray LUIS BELTRÁN (1784-1827), fue un sacerdote de la orden de los franciscanos que estudió química, matemática y mecánica, ciencias que llegó a dominar ampliamente, lo que le permitió ser “el armero de San Martín”.  A fines de 1814, estando en Mendoza, el general san Martín  lo puso a cargo del  Parque de Artillería del Ejército de los Andes y fue el artífice que logró la fabricación de los cañones, municiones, herrajes y hasta uniformes para el ejército que se preparaba para libertar a Chile. Diseñó equipos especiales para transportar cañones a lomo de mula, aparejos de su invención para subir las laderas más escarpadas,  puentes colgantes transportables por hombres y mulas y luego acompañó a San MARTÍN en su expedición a Chile, a través de los Andes.

El Himno no es de quien se dice. Durante mucho tiempo en nuestras escuelas se nos enseñó que el Himno Nacional Argentino tenía  la letra que escribió Vicente López y Planes en 1812 y música compuesta por Blas Parera un año más tarde. Pero hoy sabemos que originalmente fue denominado  Marcha patriótica, luego “Canción patriótica nacional”  y  posteriormente “Canción patriótica” , hasta que en 1847, una  publicación cuyo nombre no ha quedado registrado, comenzó a llamar a esa composición  “Himno Nacional Argentino”, nombre que ha conservado y con el cual hoy es conocido. Pero la música es la que compuso Blas Parera en 1813?. No. En 1860 JUAN PEDRO ESNAOLA, realizó algunos cambios a la música basándose en anotaciones manuscritas del compositor Blas Parera y más tarde, en 1924 gracias al hallazgo en el Museo Histórico Nacional de una partitura  atribuída a Blas parera, una comisión dispuesta el 2 de agosto de ese año por el Presidente ALVEAR e integrada por FLORO UGARTE, CARLOS LÓPEZ BUCHARDO y JOSÉ ANDRÉ, luego de introducirle algunos cambios, dejó nuestro Himno Nacional tal, como hoy se canta.

El primer submarino pudo haber sido argentino. Son pocos los que saben que la historia del submarino en nuestro país se remonta al año 1811. Los bombardeos de la flota realista contra Buenos Aires llevados a cabo en julio y agosto de 1811 decidieron a las autoridades a buscar la forma de defenderse de esos ataques. Un norteamericano residente en la ciudad, llamado WILLIAM TABER, presentó un proyecto para construir una nave submarina con el objeto de atacar a los buques españoles de Montevideo. La aprobación del proyecto corrió por cuenta de CORNELIO SAAVEDRA y MIGUEL DE AZCUÉNAGA. El resultado de la experiencia no quedó registrado en la historia y su constructor, que al parecer la había concluido, murió el 8 de noviembre de 1813. Creemos que este “submarino” de Taber fue similar a la “Tortuga” de su compatriota DAVID BUSHNELL (1742-1824), ingenio construido en 1776. De todos los modelos submarinos, toneles rústicos y otros cascarones de madera, más o menos extravagantes proyectados e incluso experimentados, esta “Tortuga” de Bushnell fue la más práctica. Era de forma ovoide y propulsada en forma manual por medio de una manivela que accionaba una hélice rudimentaria, en tanto que otra hélice pequeña, de eje vertical, servía para la inmersión y el ascenso a la superficie. Del casco sobresalía un barreno que servía para taladrar el casco de los barcos enemigos y fijar en ellos una carga explosiva. Creemos que el proyecto de Taber en Buenos Aires estuvo inspirado directamente en esta nave de Bushnell.

El retrato de Güemes. La imagen que tenemos de MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES, no refleja la realidad. Como GÜEMES nunca fue retratado, después de su muerte, un retratista francés que pasó por Salta,   tomando como base el retrato de su hermana MARÍA MAGDALENA DÁMASO GÜEMES DE TEJADA, conocida como “La Machaca le adaptó rasgos masculinos, una tupida barba y eso es lo quedó para la Historia (otros autores dicen que el artista tomó como modelo a un descendiente del caudillo salteño, llamado Murúa). Algo parecido sucedió con el caudillo oriental JOSÉ GERVASIO DE ARTIGAS, cuya figura es una creación de algún artista inspirado..

El transporte del bagaje del Ejército de los Andes . El transporte de las provisiones y demás bagaje que debió llevar el Ejército de los Andes para el cruce de la Cordillera demandó el empleo de más de 10.000 mulas (de carga y de montar) y 1.600 caballos.. Las cargas de vino solamente, eran transportadas por 113 mulas. Las vacas arriadas para ser consumidas en el camino eran casi 700.

El verdadero nombre del Riachuelo.  El verdadero nombre del cause de agua que conocemos como “el Riachuelo”, se llama en verdad “”Río Matanza-Riachuelo”, pero la costumbre popular, ha hecho que durante casi todo su recorrido, se lo llame “Matanza” y sólo en su desembocadura, tome el nombre de “Riachuelo”. Alrrededor de este nombre,  se han registrado algunas curiosidades que vale la pena recordar. Inicialmente, allá por el año 1536, la gente que al mando de PEDRO DE MENDOZA libró un cruento combate con los indígenas que asediaban a la primera Buenos Aires y que dejara muchos muertos entre los expedicionario, comenzaron a llamarlo “río de la matanza”. Luego, olvidado este episodio se lo comenzó a nombrar como “riachuelo de los navíos”, porque en lo que era su antigüa boca, (hoy barrio de la Boca), atracaban muchos navíos que llegaban a estas tierras para comerciar. Y curiosamente, durante la primera invasión de los ingleses al Río de la Plata, el comandante de las tropas invasores, el general William Carr Beresford también Lo nombra diciendo algo parecido a “riachuelo” (“Luego me puse en marcha con la esperanza de evitar la destrucción del puente sobre el “Río Choelo.

En los dedos está la clave.. La identificación por medio de las huellas dactilares es un descubrimiento argentino, debido al ingenio del comisario de la Policía Federal Argentina, JUAN VUCETICH, que habiendo comprobado que las huellas dactilares son únicas y exclusivas de cada persona, puso en práctica su descubrimiento para resolver un crímen en 1892,

Facturas insultantes. En 1903,  el gremio de los panaderos dominado por los anarquistas, en repudio de las autoridades y de aquellas instituciones que no les permitían actividades subversivas, comenzaron a bautizar sus productos con nombres con intención peyorativa. Son los “cañones”, “vigilantes” “bolas de fraile”, “sacramentos”, “suspiros de monja” que hoy comemos con tanto gusto.

Frente del operativo durante el cruce de Los Andes. Las tropas que realizaron el cruce, lo hicieron en un frente de 2.000 kilómetros, incluyendo los sectores por donde debió avanzar la columna principal y los ocupados por los varios grupos destacados con misiones de distracción

La Artillería del Ejército de los Andes. Además de un impresionante volumen de abastos y demás impedimentas comunes, las columnas patriotas que pasaron por Uspallata y Los Patos debieron  transportar, cuatro obuses de a 6 y diez piezas de a 4, artillería ligera que debió ser manejada con zorras y cabrestantes.

La guerra de zapa. La guerra de zapa es un término castrense que identifica a un táctica empleada para desorientar y desinformar al enemigo, acerca de cuáles son las verdaderas intenciones y objetivos de su  rival. Con informaciones falsas y operaciones encubiertas de espionaje, San Martín preparó el mejor escenario para lograr el éxito de su travesía. Hizo creer que el paso se efectuaría por donde jamás pensó hacerlo, supo engañar a los realistas acerca de la verdadera envergadura de sus tropas, mantuvo permanentemente hostilizados a las guardias y destacamentos que instalaban y confundió a sus “ojeadores” con movimientos y maniobras simuladas. Pero la jugada genial que le permitió el éxito la realizó enviando al mayor José Antonio Álvarez Condarco -que dibujaba muy bien y tenía una memoria notable- por el Paso de los Patos, que se suponía, era el más largo, con una copia de la declaración de Independencia de las Provincias Unidas para el gobernador español de Santiago, Marcó del Pont. El jefe realista, furioso, hizo quemar el acta y mandó a Condarco por el camino más corto posible, que resultó ser el Paso de Uspallata. El espía de San Martín regresó sano y salvo y pudo diseñar los mapas para el ejército libertador.

La N. de Leandro N. Alem  es una picardía del caudillo radical. Empezaremos recordando que cuando nació, se llamaba Leandro Alen, pero cuando tenía quince años  horrorizado presenció la muerte de su padre, ajusticiado por habérselo encontrado culpable de innumerables muertes violentas, como integrante de la “mazorca”. Verlo allí pendiente de la horca levantada en el patíbulo instalado en la Plaza Mayor, lo marcó para toda su vida. Lo primero que hizo fue cambiar la N por la M al final de su apellido, luego comenzó a agregarle una N. a su nombre y cada vez que se le preguntaba que quería decir esa N.,  sonreía y ahondaba el misterio, quizás porque eso era lo que quería: crear un misterio alrededor de su figura, como técnica sutil  para adentrarse em la conciencia popular.

La Patagonia tuvo un rey. OREILE ANTOINE TOUNENS, en su idioma natal (1825-1878), fue un aventurero francés nacido en 1825 en Périgueux, en la Dor   las conquistas de Cortés y Pizarro trescientos años antes y el 17 de noviembre de 1860, ganada la confianza y la amistad del jefe indio QUILLAPÁN, con su ayuda y sirviéndose de una antigua profecía que hablaba de un blanco que vendría a liberar a los araucanos, considerando “que la Araucania no dependía de ningún estado”, declaró la independencia del reino de Araucania y a orillas del río Cautín, leyó la primera proclama por la cual se autotituló “Oreile Antoine I, Rey de Araucania” (ver Antoine Tounens, rey de  la Patagonia).

La Patagonia y el porqué de su nombre. El nombre Patagonia deriva de la expresión “patagones” con la que en 1520, HERNANDO DE MAGALLANES nombró a los aborígenes que encontró en esas tierras, cuando fundó “Puerto San Julián”, asombrado por el tamaño de las huellas que dejaban al caminar.

La popular “Birome”, conocida también como “bolígrafo” es un invento argentino, pues su inventor, Lazlo Biro era un húngaro que se radicó en la Argentina y siendo ciudadano argentino desrrolló su invento.

La salud de San Martín. San Martín, es sabido, no gozó de muy buena salud.  Según diversos autores, sufría de asma, reumatismo, hemorroides y gastritis producida por una úlcera estomacal, sin contar que algunas versiones afirman que además sufría de problemas pulmonares debido a una vieja herida de bala, jamás bien curada. Cuando cruzó la Cordillera tenía 34 años y quizás alguno de esos males, lo obligo a ser trasladado en camilla durante un trayecto de la marcha.

Las andanzas de BUTCH CASSIDY T SUNDANCE KID EN LA PATAGONIA. A principios del siglo XX (posiblemente en marzo de 1901),  dos célebres bandidos norteamericanos, decidieron venir a la Argentina, tentados por vaya a saber que fantasiosos relatos que hablaban de la abundancia del oro en estas tierras y de lo fácil que les podría resultar apoderarse de él (ver Las andanzas de Butch Casidy y Sundance Kid).

Los “Menonitas”. Hay en la provincia de La Pampa, un pueblo, conocido como los “menonitas” que vive exactamente igual que sus ancestros, un pueblo que vive según las normas de la Edad Media y que hablan un dialecto propio, mezcla de alemán con holandés, idiomas que sin duda hablaban los inmigrantes de esas etnias, que habitaron en el lugar.

Los numerosos cambios de nombre de nuestros próceres. Porqué tantos hombres y mujeres que hicieron nuestra Historia, decidieron cambiar sus nombres, agregando otros patronímicos, cambiándolos o simplemente eliminándolos?. Son tantos que no nos atrevemos a consignarlos aquí, pero sugerimos entrar en  Nombres y apellidos verdaderos de gente famosa), donde se encontrarán numerosos de estos casos y la explicación  que algunos dieron para hacer eso.

Los Barrios de Buenos Aires. Los porteños se ufanan de tener 100 barrios contenidos en la ciudad de Buenos Aires e insisten en ello, a pesar de que son solamente 48 los registrados por el gobierno municipal.

Los colectivos. Un medio de transporte vernáculo nacido en 1903 que surgió debido a las dificultades económicas por las que atravesaban los habitantes de Buenos Aires y que superó las barreras del tiempo y sobrevió hasta transformarse en uno de los medios de transporte preferidos y mejor organizados de la Argentina y de casi todos los países del mundo.

Los comestibles que llevaba el Ejército de los Andes. , Calculados para satisfacer sus necesidades durante 15 días, totalizaban un peso de 3.000 arrobas (una arroba equivalía entre 11 y 13 kilos, según fuera la región de España, lugar de origen de esta medida de peso) e incluían charqui, galletas de harina, harina de maíz y  grasa. Con estos elementos, agregándoles agua caliente y ají picante se preparaba el “charquicán”, una comida típca de la región de Cuyo y que fue el rancho principal de los expedicionarios. Acotemos que el “charquicán” ofrecía además la ventaja de que se podía empaquetar bien prensado, lo que facilitaba enormemente su trasporte y disponibilidad para su consumo inmediato.

Los dientes de Belgrano. El 4 de setiembre de 1902 una comisión designada por el Gobierno nacional, presidido entonces por el general JULIO A. ROCA, procedió a exhumar los restos de Belgrano para trasladarlos a la urna que sería depositada en el monumento que, en su homenaje, había sido levantado por suscripción popular en el mismo atrio del Convento de  Santo Domingo (este monumento, obra del escultor italiano Héctor Ximénez, fue inaugurado en octubre de ese mismo año). Levantada la lápida en presencia del escribano mayor del Gobierno ENRIQUE GARRIDO, se retiraron los huesos  del prócer y fueron colocados en una bandeja de plata. También se encontraron algunos dientes, dos de los cuales fueron tomados, uno por el Ministro del Interior, doctor JOAQUÍN V. GONZÁLEZ, y el otro, por el Ministro de Guerra, coronel PABLO RICCHIERI. Este insólito proceder,  provocó la categórica condena de los principales diarios de Buenos Aires y el incidente sólo se dio por terminado, cuando fueron devueltos al prior del Convento Santo Domingo, quien al informar que los había recibido, expresó que el Ministro GONZÁLEZ le dijo “que se los había llevado para mostrárselos a sus amigos y que el Ministro Richieri, le había expresado que los había llevado para entregárselos  al general BARTOLOMÉ MITRE (extraído de una nota de Adrián Pignatelli, publicada en Infobae)

Los efectivos de San Martín.. El Ejército de los Andes que llevó SAN MARTIN en su campaña libertadora de Chile, estaba compuesto por 4.000 soldados y 1.500 milicianos

Los pobres afuera!!.  No se sabe desde cuando, pero siempre fue así en las colonias españolas de América. Los poderosos y ricos vecinos que morían eran enterrados en las Iglesias y Conventos. Cuánto más poderos y ricos eran, más cerca del altar los ponían a reposar el sueño eterno. Y los pobres?. Afuera, en el camposanto,

Los subterráneos. El 2 de diciembre de 1913 se inauguró la Línez “A” del subterráneo de la ciudad de Buenos Aires y ese día se transportaron 170.000 pasajeros.  Fue la primera línea de subterráneos que se construyó en  América Latina y recorría la totalidad de la avenida de Mayo y parte de la avenida Rivadavia, uniendo  “Plaza  de Mayo”  con el barrio de  “Flores” (Estación San Pedrito). En los trabajos que se hicieron a cielo abierto, para instalarla, participaron 1500 obreros, se excavaron 440.000 metros cúbicos de tierra, que después fueron utilizados para rellenar las zonas bajas que circundaban el cementerio de Flores y la avenida Vélez Sarsfield. Se usaron 31 millones de ladrillos, 108.000 volquetes de 170 kg de cemento cada uno, 13.000 toneladas de tirantes de hierro y 90.000 metros cuadrados de capa aisladora. Entre los detalles finales de la construcción, cabe mencionar una curiosidad: el uso de distintos colores de azulejos para cada estación, se debió a la necesidad de facilitar su identificación del mejor modo posible a los analfabetos, que era el 35% de la población en esa época.

Primera publicidad de Carlos Gardel. En los vagones de la Linéa “A” del Subterráneo de la ciudad de Buenos Aires, se pintó la primera publicidad del dúo Gardel-Razano, invitando a concurrir a escucharlo al Armenonville (extraído de un artículo de Willy G. Bouillón, publicado en el diario La Nación).

San Martín y los pehuenches. Se sabe que el general JOSÉ DE SAN MARTÍN , considerando a los aborígenes pehuenches, dueños de esas tierras, antes de cruzar la Cordillera de los Andes para libertar a Chile, les pidió permiso a los caciques de esas tribus para hacerlo.

Son innumerables los datos curiosos y a veces hasta increíbles,  que sobre hechos y personajes de nuestra Historia  han trascendido, demostrando flaquezas del ser humano, extrañas influencias, números que asombran  y habilidades bien y mal aplicadas. Enumeraremos a continuación algunos de estos datos y sugerimos que para conocer más acerca de este tema, se consulte la obra “Las mil y una curiosidades de Buenos Aires”, de Diego M. Zigiotto.

Un acto que marca el nacimiento de una nueva “metrópoli”. Una tarde, la plaza Miserere (cuando se llamaba Once) fue escenario de un multitudinario lunch, servido por disposición del entonces intendente JOAQUÍN DE ANCHORENA. Ocurrió el 1º de diciembre de 1913 y el motivo fue la inauguración del subte A, el primero de América del Sur y de todos los países hispanohablantes. La ceremonia, que terminó en la Plaza Miserere con bocadillos y refrescos, contó con la presencia del vicepresidente VICTORINO DE LA PLAZA, junto a quien estaba el intendente Anchorena y el presidente de la Anglo Argentina, SAMUEL HALE PEARSON, protagonistas de un acto que estaba relacionado con el carácter de verdadera metrópoli que había alcanzado Buenos Aires.

Un espectáculo para morboso. Durante muchos años, se ajusticiaba a los reos condenados a muerte, junto al foso que rodeaba el Fuerte, en la Plaza Mayor (hoy Plaza de Mayo) y para que el acto quedara grabado en la memoria y desalentara a posibles delincuentes (especialmente políticos),  se colocaban bancos para  ubicar cómodamente a los espectadores.

Un fraile feroz y sanguinario. Se llamaba JOSÉ FÉLIX ESQUIVEL ALDAO,  pero era conocido como el “Cura Aldao” o “el fraile Aldao” (1785-1845).  Fue un sacerdote de la orden de los domínicos que prefirió la guerra a la oración  y en 1816 se incorporó a las fuerzas que estando en Mendoza, se preparaban para cruzar los Andes en su gesta libertadora de Chile.. Líder absoluto de los “federales” en esa provincia, llegó a ser general en el Ejército de los Andes y como tal  se hizo famoso por su carácter violento y despiadado, inmisericorde con sus vencidos y vengativo.

Un pueblo de tres provincias. El pueblo “El Cadillo” se asienta en la unión fronteriza de tres provincias argentinas, por lo administrativamente pertenece simultáneamente a las de La Rioja, Córdoba y San Luis.

Un santo destronado. En 1838, establecido el bloque del Puerto de Buenos Aires por naves francesas, mediante un decreto de JUAN MANUEL DE ROSAS se despojó a San Martín de Tours de su condición de Patrono de Buenos Aires, por habérselo encontrado culpable de abandonar a su suerte, la ciudad que debía haber protegido de tamaña afrenta.

Un santo tozudo. Tres veces se tuvo que hacer el sorteo dispuesto por JUAN DE GARAY  para decidir a que santo se le discerniría el honor de ser el Patrono de la Ciudad de la Santísima Trinidad (Buenos Aires) el 20 de octubre de 1580 y tres veces salió el nombre de San Martín de Tours. Rechazado su nombre en las dos primeras, por ser un santo francés, al salir, tozudamente, en la tercera, no hubo más remedio que rendirse ante este “mensaje divino”, que estaba diciéndoles lo que era mejor para la ciudad.

Un soldado que el pueblo hizo sargento. Juan Bautista Cabral (1769-1813), fue un soldado del Regimiento de Granaderos a Caballo, que junto al soldado BAIGORRIA salvaron al general SAN MARTÍN, que estaba a punto de ser lanceado, cuando, durante el combate de San Lorenzo (3 de febrero de 1813),  el caballo que montaba, aprisionándolo en el suelo, después de haber caído alcanzado por la metralla, le impedía toda defensa. Era un simple y glorioso soldado, pero la pasión popular siempre decidida a mitificar los actos que ennoblecen la condición humana, comenzó a llamarlo como realmente quería que pasara a la Historia. Así nació el Sargentio Cabral. Una falacia que aún hoy, nadie se ha atrevido a cambiar, aunque somos muchos los que deseamos que el soldado Cabral sea ascendido “post-morten”  a Sargento, para hacer que el mito sea realidad.

Una curiosa cama para dormir. Los indios ranqueles no desmontaban casi nunca de sus caballos; hasta para dormir lo hacían tendiéndose de espaldas sobre el lomo del animal,dejando  ambas piernas colgando a los costados, le den el equilibrio y la firmeza necesarios.

Una galantería que viene de lejos. La costumbre de ceder el lado de la pared, de las veredas a las señoras, se debió a que el estado de las calles era tan desastroso, que fue necesario hacerlo así, para evitar que las salpicaran con barro u otras inmundicias que se hallaban en ellas, cuando los carruajes pasaban.

Una humilde lápida para un gran hombre. Cuando MANUEL BELGRANO murió, era tan pobre y despojado de bienes que se debió recurrir al mármol de la cómoda de su dormitorio para hacer con él, la lápida que identificaba el primer lugar donde se enterraron sus restos.

Una marcha surgida de una derrota. La marcha más antigüa que tocan nuestras Bandas Militares es  “Ituzaingó”, una obra unida a una historia llena de misterios y simbologías. Se dice que el emperador de Brasil Don Pedro I, que era aficionado a la música, la habría compuesto en homenaje a la que preveía como victoria militar de sus ejércitos, en la guerra contra nuestro país.  Lo cierto es que el 20 de febrero de 1827 tras el violento encuentro armado en Ituzaingó, las tropas imperiales se retiraron derrotadas, dejando a retaguardia armas y bagajes. En una de las carpas abandonadas, habría sido encontrada la partitura musical 0considerada botín de guerra. Otra versión dice que fue hallada en la mochila de un soldado brasileño muerto.  Dicha pieza de una belleza singular, fue tocada por primera vez en la formación realizada por el Ejército en Operaciones el 25 de mayo de 1827. “Ituzaingó” es actualmente marcha presidencial y de homenaje a la Bandera de Guerra en sus desplazamientos.

Una pelota para cruzar un río. Heredada quizás de los aborígenes, la gente de nuestra campaña utilizaba un original medio para vadear un curso de agu,. Para ello, sacrificaban uno de sus caballos y lo desollaban con cuidado de no perforar el curo. Luego lo cosían con tiras del mismo cuero o tendones del animal muerto para transformarlo en una tosca “bolsa” que luego de rellenar con paja seca, la cosían para cerrarla. Colocaban encima de esta pelota, todos sus avíos y recado y atados a esa “pelota” por medio de un “tiento”, se tiraban al agua y cruzaban hasta la otra orilla, apoyados en ella como sostén.

Una permuta poco feliz. JUAN ORTIZ DE ROSAS quiso desprenderse de un terreno que tenía donde hoy se levanta el Cementerio de la Recoleta y lo cambió por un traje completo para hombre.

Una Plaza con tres nombres. La que hoy conocemos como “Plaza Once” se llama en realidad “Plaza Once de Setiembre” aunque antes se llamaba Plaza Miserere, nombre de los corrales que allí había cuando en 1806, los ingleses invadieron la ciudad de Buenos Aires.

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