CRÓNICAS DE ANTAÑO

1ndios alzados
Santa Fe 1814.  La población rural está aterrorizada nor las contínuas depredaciones de los salvajes. El viejo problema de los indios se agudiza día a día debido a la partida de los blandengues —guarniciones fronterizas— que marcharon a pelear contra los artiguistas el año pasado. Desde entonces faltan tropas para servir en los desmantelados fuertes. En febrero la indiada cercó la chacra de Andino, distante dos leguas de Santa Fe. El dueño de casa se defendió auxiliado por sus peones hasta que llegó la tropa enviada por el gobernador. Pocos días más tarde se produjo un nuevo ataque, esta vez en la estancia de Larrachea donde se habían refugiado muchas familias a la espera del malón. Los aborígenes fueron rechazados.

Los indios han perdido el miedo. Se estima que en los últimos meses se apoderaron de unos 70.000 vacunos, sin contar los caballos y las mulas. La inoperancia del gobernador designado por Buenos Aires para resolver este problema, contribuyó a desprestigiar al Directorio y aumentó el grupo de partidarios de Artigas. Pero la llegada del Protector oriental a fines de marzo, si bien liberó a Santa Fe de la hegemonía porteña, no logró más que agravar el peligro de los salvajes.

Con los artiguistas venían tres caciques —uno de ellos el indio Manuelito, corregidor de San Javier, acompañado de 400 autóctonos y del cura de la localidad—. Los indios aprovecharon el desorden reinante, para saquear prolijamente la campaña, quemar algunas casas y matar a sus defensores. Bien cara les costó su libertad a los santafesinos, opinan algunos vecinos prestigiosos.

 

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