CRÓNICA DE UN FESTÍN DE LA ÉPOCA (12/3/1799)

CRÓNICA DE UN FESTÍN DE LA ÉPOCA. Se celebró un colosal banquete en la Chacarita de los Colegiales para honrar al virrey OLAGUER FELIÚ, que venía de Chile. En el festín se sirvieron 2 pavos grandes, 10 pavitas, 22 pollos, 19 gallinas, 37 pichones, bacalao, anchoas, pejerreyes, lenguas saladas, morcillas, salchichas, salchichones, masas, dulces y gateaux. Cinco peluqueros fueron encargados para arreglar las pelucas de los caballeros. Como se ve, el despilfarro de los funcionarios no es ninguna novedad. Entre los organizadores del banquete se encontraba RAYMOND AIGNASSE, un francés que había llegado al país en la década de 1790 y que tenía por especialidad la repostería. Para la época del banquete, Aignasse poseía frente a la iglesia de la Merced un café llamado “De la Comedia”, famoso porque allí se daba clase de cocina a los esclavos de familias ricas. Aignasse tenía mucha iniciativa y en 1804 construyó junto a su local el “Coliseo Provisional”, que fue el único Teatro de la ciudad durante mucho tiempo. En los entreactos de las funciones, el público pasaba al café por una puerta plegadiza. Durante la primera invasión inglesa, Aignasse fue el proveedor de la comida del general Beresford, al que le llevaba la vianda todos los días. Y en 1811 sirvió la última comida a los diez condenados a muerte por el “motín de las trenzas”. El café “De la Comedia” fue durante muchos años el más popular de la capital colonial, sitio obligado de reunión de los hombres que se juntaban a tomar café o chocolate o a jugar al billar: De Aignasse no se tiene ninguna noticia después de 1820.

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