CORTAR CAMPO

Cortar campo era la forma que antigüamente se decía cuando se que quería decir “a campo traviesa. Los pajonales, las vizcacheras, los guadales, las zonas pantanosas y otros inconvenientes que se le presentaban al viajero que cruzaba la Pampa argentina en el pasado, obligaban a éstos a seguir los caminos normal y frecuentemente transitados, especialmente los llamados “caminos de carretas”, cualquiera fuere el rumbo de su viaje. Estos llamados “caminos de carretas”, eran aquellos cuyas huellas bien marcadas en la llanura, habían sido abiertas por el paso de las tropas de esos pesados vehículos, que sorteando los inconvenientes enunciados y los intrincados malezales, que se oponían al paso libre de los viajeros, los habían abierto para llegar a destino. Pero ocurría que a veces, urgidos por el tiempo, con escasez de víveres o agua o por tener muy cansadas sus cabalgaduras o animales de tiro, al viajero se le hacía necesario abreviar la duración de su viaje y para ello, recurrían  a los “baquianos”, hombres de gran experiencia, que conocían perfectamente los territorios a cruzar y la ubicación exacta de aquellos accidentes que podrían impedir su paso, por lo que “por una buena paga”, guiaban a quienes deseaban “cortar campo”, para ganar tiempo y acortar su viaje. Para ello, abandonaban la huella y con su gran habilidad para orientarse, cruzaban resueltamente la llanura, en línea recta, hacia el lugar previsto para la llegada (ver “Voces, usos y costumbres del campo”).

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