CORPORATIVISMO. OTRO PROYECTO QUE FRACASARÁ (1898)

En marzo de 1898, el país vivía los preparativos de los comicios nacionales que iban a realizarse el 10 de abril de ese año, en los que se debían elegir los representantes al Parlamento y es en esas circunstancias que surge la idea de llevar al Congreso representantes genuinos de la marina de guerra y del gremio de los ingenieros y así loo informa la prensa de la época, en sucesivas ediciones.

En la noche del 11 de marzo, se reunieron en el Centro Naval, según lo informó la crónica “los jefes de la armada que aceptaron  la idea de llevar al Congreso de la Nación, un representante directo de los intereses de la marina” Dicha reunión, que como también se consigna, fue muy numerosa, deliberó con la presidencia  del capitán de navío DIEGO LAURA, que era el jefe presente con mayor graduación. Uno de los presentes invitó a todos los oficiales subalternos a que eligieran un candidato , pero como la moción encontró resistencias entre los presentes, se pasó a un cuarto intermedio, luego del cual, logrado el consenso debido, se voto en secreto y obtuvo el mayor número de sufragios, el comodoro RAFAEL BLANCO. La Asamblea dispuso luego que una comisión  encabezada por el capitán de fragata O’CONNOR, “se encargara de dar cuenta del resultado de esta elección a los jefes de los partidos políticos..

El 13 de marzo se ocupó de este hecho, un artículo editorial del diario “La Prensa”, en el que, además de dar cuenta de esta reunión realizada por los marinos y de la designación de uno de sus miembros para que sea candidato a diputado, informaba sobre la publicación de un manifiesto del gremio de los ingenieros, donde se pronunciaban a favor de la idea de tener un representante de su profesión en la Cámara de Diputados, haciendo además múltiples consideraciones y objeciones sobre esta iniciativa: expresando que “… nuestro sistema representativo, no se funda sobre sus divisiones sociales, ni científicas, ni económicas, ni militares, sino que todas ellas se confunden en la mesa genera, universal, homogénea, que constituye “el pueblo”

En este sentido, expresaba, el diario, la actitud del gremio de los ingenieros y marinos, dirigiéndose a todos los partidos políticos militantes, para pedirles la inclusión de uno o más candidatos profesionales para la representación es, al mismo tiempo, un proceder extraño a la naturaleza de nuestra política constitucional; una confirmación evidente de corrupción, de la inversión de ideas que al respecto se ha producido”. Y agregaba más adelante “Estos (refiriéndose a los marinos e ingenieros), al adoptar la forma gremial o corporativa, se apartan de las instituciones establecidas, y manifiestan un voto de reforma o revolución muy lejana, sin duda, de nuestro porvenir político”.

Sin embargo el diario “La Prensa”, reconocía que tales signos revelaban “a todas luces, el descontento reinante sobre la realidad de la representación legislativa que no satisface, por regla general y casi absoluta, los anhelos de positivas reformas o progresos rurales, científicos o materiales del país, en el sentido que lo desearían las opiniones ilustradas y ajenas o menos interesadas en las puras combinaciones electorales de los partidos políticos”. Finalmente en esa editorial el diario observaba que “tales ideas corporativas, surgían por no existir en la República el sufragio leal, libre y sin vicios tradicionales, que ya han cambiado en parte su naturaleza”

Finalmente, el proyecto de los marinos y los ingenieros no prosperó, debido a la avalancha de oposiciones y voces críticas que se alzaron en su contra.

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