CONVENTO DE SANTO DOMINGO (1784)

El Convento de Santo Domingo, instalado en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario en la Ciudad de Buenos Aires, esta ubicado en el barrio de Monserrat de la ciudad de Buenos Aires y es un lugar de culto especial para los argentinos, porque en él, se guardan los restos del general MANUEL BELGRANO, uno de sus máximos´y más queridos próceres.

En la época de la colonia, la actual calle Defensa, conocida como el “Camino Real”, era el camino obligado hacia el puerto del Riachuelo y el más transitado en la incipiente ciudad. Y justo allí, en el cruce de Defensa y Belgrano, está ubicado el “Convento de Santo Domingo”, que aún mantiene vivos los recuerdos de la Colonia. Fue un espacio urbano, escenario  de debates, conflictos políticos y proyectos de independencia,  ligados al pensamiento, la voluntad y la decisión de un grupo de patriotas, convencidos de que su patria, merecía vivir en libertad. La Basílica de “Nuestra Señora del Rosario”, conocida como Convento de Santo Domingo, fue consagrada como Iglesia en el año 1784 en un predio que desde principios del siglo XVIII fue ocupado por los los dominicos. En el siglo XX fue elevada al rango de Basílica que hoy ostenta.

En la torre que da al sur, se observan aún las marcas de los cañonazos que las fuerzas de Liniers lanzaron contra los ingleses que se habían atrincherado en el Convento, durante la primera invasión de éstos al Rio de la Plata. En su interior se conservan las banderas inglesas capturadas luego de la derrota de los invasores y a una de las calles laterales que la limita, se le dio en nombre de “Defensa”  en homenaje a esas circunstancias que debió vivir la ciudad de Buenos Aires, cuando aún era una colonia de la corona española.

Un mausoleo ubicado en el atrio de la Basílica, alberga los restos de MANUEL BELGRANO, quien fue sepultado con el hábito de la orden de los domínicos, de acuerdo con sus deseos y en el patio delantero del Convento, se halla una escultura que remite al pensamiento y a la acción, características con las que se ha asociado a BELGRANO en el relato histórico. De un lado, la figura de un hombre sentado pensado con una pluma en. la mano y del.otro, la figura de un hombre con una espada. Es oportuno recordar aquí, que no sólo la muerte liga a BELGRANO con el Convento de Santo Domingo. Allí aprendió a leer y a escribir, antes de continuar sus esudios en el que hoy es el actual Colegio Nacional de Buenos Aires y la casa de su familia, en la que vivió hasta el día de su muerte, está ubicada frente al Convento.

Partes del Convento se derrumbaron  por causas accidentales en 1626 y en 1677. En 1823 BERNARDINO RIVADAVIA, siendo Ministro durante el gobierno de MARTÍN RODRÍGUEZ, reflotó  una vieja idea que ya había expuesto en 1812, cuando era Secretario del Primer Triunvirato e impulsó nuevamente la creación un Museo de Historia Natural. Ya en 1826, siendo Presidente de la Nación, pudo concretara su proyecto y usando parte de lo que quedaba en pie de la antigüa estructura del “Convento de San Domingo” (las celdas altas del viejo Convento y la vieja Procuradoría Jesuítica que estaba en la actual “Manzana de las Luces”) e instaló allí un Museo de Historia Natural que hoy es el “Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia” e instaló en él,  un Observatorio Astronómico. Más tarde, en 1835, los domínicos que al igual que otras órdenes habían sufrido una expoliación por parte de los gobiernos durante la década de 1820, luego de que el Convento fuera clausurado en abril de 1923, fueron autorizados a regresar al Convento por JUAN MANUEL DE ROSAS (Este material ha sido transcripto de una nota publicada en el diario Perfil del 8 de junio de 2008, cuyo contenido hemos creído importante difundir, dada la excelencia de la información que contiene, que no hemos encontrado en otras fuentes).

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