CONTROL EN LA VENTA DE VINO (17/9/1606)

CONTROL EN LA VENTA DE VINO. El Cabildo de Buenos Aires creó un cargo especialmente destinado al control de la venta de vino. El primer funcionario nombrado para desempeñarlo fue el regidor ANDRÉS LÓPEZ DE FUENTES, quien debió hacer frente a un grave problema. El vino llegó al Río de la Plata con los primeros barcos procedentes de España y con ellos llegó también la ebriedad y el alcoholismo, que afectaron a todas las clases sociales, pero especialmente a los indígenas. Aunque todo el mundo tomaba demasiado, incluidas las autoridades, se trató de reprimir el consumo con algunas medidas consideradas ejemplificadoras como pasear al borracho desnudo, montado en un caballo, mientras un pregonero proclamaba su delito. Hacia 1600 ya se cultivaba la vid en el país y se producían vinos que se vendían en las pulperías a las que el Cabildo otorgaba una licencia especial. Pero la especulación y el fraude eran moneda corriente y sobraban las acusaciones por adulteración de la bebida, alteración de las medidas o simplemente vender cualquier otro brebaje, haciéndolo pasar por vino. El funcionario encargado debía controlar la distribución, medidas, calidad y precios. También debía ocuparse de controlar la venta de vinos importados que competían con los nacionales, al punto de que se prohibió su venta y se aplicaba una multa a los pulperos encontrados en falta. Una extraña disposición de la colonia prohibía también que los esclavos, tanto mujeres como hombres, estuvieran a cargo de la venta de vinos, que solo estaba permitida para personas libres, debidamente autorizadas por la justicia. Lo cierto es que ni el cargo creado ni otros establecidos con posterioridad lograron solucionar los problemas alcohólicos de Buenos Aires.

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