CÓMO SE FUNDABA UNA CIUDAD EN EL SIGLO XVI (1550)

Para fundar una ciudad se efectuaban varias ceremonias que eran más o menos las mismas en todas partes. Mientras se hacían, un escribano las iba consignando en un acta, que firmaba después el fundador, que se llamaba “Acta de Fundación”. Tomaremos corno ejemplo la fundación de Córdoba. El 24 de junio de 1573, el gobernador del Tucumán, JERÓNIMO LUIS DE CABRERA, llegó cerca de un río, que es hoy el río Primero. Venía de Santiago del Estero y le acompañaban los conquistadores, algunos con sus familias, que debían radicarse en la nueva población. Estuvieron algunos días recorriendo los alrededores en busca del sitio más conveniente para instalar un pueblo y cuando se hubo elegido, se procedió a la fundación. El 6 de julio, Cabrera declaró, por lo pronto, que la ciudad se situaría en el lugar donde se encontraba, que era el más a propósito por la fertilidad de la tierra, la abundancia de agua y la proximidad de la sierra en que esperaba encontrar minas muy ricas. Mandó luego que aquel lugar se llamara Córdoba y la razón del nombre elegido era que la esposa del fundador había nacido en Córdoba, en España. Lo que primero debió determinarse era la situación de la plaza, en derredor de la cual se construirían las casas. Para eso Cabrera hizo plantar en un hoyo el rollo que marcaría el centro de la misma. El rollo, o picota, u horca, era un palo del que se colgaba a los criminales condenados a muerte y al cual también se ataba a los malhechores para azotarlos, como se acostumbraba por ciertas faltas. Nadie podía tocar el rollo bajo pena de muerte, porque representaba la justicia del rey y la jurisdicción de la ciudad. Después se procedió a la toma de posesión, que consistía en ciertos actos que sólo tiene derecho a hacer un dueño en su casa o en su propiedad. Así, por ejemplo, para tomar posesión de una casa, se mandaba salir a las personas que estaban dentro y se cerraban las puertas y ventanas. Para tomar posesión de un indio de servicio o de un negro esclavo, el amo le ordenaba que le atara y le lustrara el calzado o que le besara la mano. Cabrera, pues, en nombre del rey, tomó posesión de la nueva ciudad y de las tierras circunvecinas, cortando con su espada ramas de un sauce y llevándolas a otra parte. En resumen, los diferentes actos que se efectuaban para fundar una ciudad eran generalmente los siguientes: 1º elección de sitio; 2º imposición del nombre de la ciudad; 3º designación de la advocación de la iglesia; 4° designación del patrón de la ciudad, que algunas veces se sacaba a la suerte, como en Buenos Aires (1580) y en Salta (1582); 5° plantación del rollo; 6° toma de posesión; 7º determinación del sitio de la iglesia; 8° designación de los primeros cabildantes y juramento de éstos; 9º a veces, designación del alférez, del alguacil mayor (jefe de policía), del procurador de la ciudad, del pregonero público, del mayordomo de la iglesia, del mayordomo del hospital; 10° determinación del escudo; 11° determinación de los límites de la jurisdicción de la ciudad; 12° publicación del plano de la ciudad en que se marcaba la plaza, la iglesia, el cabildo y la cárcel, los conventos; el hospital y el solar que se daba a cada poblador, añadiéndose cuánto sería el ancho de las calles y las dimensiones de las manzanas. 13° distribución de tierras cerca del pueblo para chacras, y más lejos para estancias. 14º distribución de encomiendas de indios.

Las fundaciones de ciudades se hacían con la presencia de no más de 100 personas, pero cuando las diagramaban lo hacían previendo una población muchísimo mayor. Como el número de mujeres siempre era muy inferior al de los hombres, así esta previsión se basaba en la certeza de que muchas más de ellas llegarían con el tiempo a poblar estos asentamientos, y en seguridad de que la mujer aborígen, pronto se amancebaría con los conquistadores.

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