COMETAS SOBRE BUENOS AIRES (02/06/1821)

El periódico “El Argos”, en su número del 2 de junio de1821, advierte que “se ha observado en esta ciudad de Buenos Aires desde las primeras noches de abril, un Cometa caudado en la constelación de La Ballena. Algunos aseguran haberlos visto en el campo desde marzo último. Su movimiento fue directo en todo el tiempo de la aparición “.

Años más tarde, el 17 de setiembre de 1882, los porteños vuelven a ver un cometa surcando el cielo de Buenos Aires. En un  claro día, y sin auxilio de ningún aparato de aumento, se observó la aparición de un cometa sumamente próximo al sol. Se vio así por varios días, hasta que cambió su aparición unas horas antes de aclarar. Según los estudios que en él practicaron los observatorios argentinos y brasileños, este astro errante no se parecía a ninguno de los que antes se habían observado ni por la inmensidad de su cola ni por los raros cambios que en ella se producían. Además de la cola tenía una cabellera luminosa y el interior del núcleo aparecía con otros dos pequeños núcleos con la exacta apariencia de dos estrellas de octava y novena magnitud.

El cometa “Halley” sobre Buenos Aires. Desde 1835 el cometa “Halley” había dejado tranquilos a los astrónomos y a quienes, en todo el mundo,  temían que chocara contra la tierra causando su desaparición, pero en 1910 apareció nuevamente como noticia. Los artículos del astrónomo francés Camille Flamarión, que publicaba el diario “La Prensa” de Buenos Aires,  no calman la ansiedad de la gente: “el Halley no chocaría contra la Tierra, como temen todos, decía, “pero  los gases de su cola bien podrían envenenar la atmósfera” y para peor, un tal Domingo Barisane publicaba en esos días, unos cuadernillos semanales anunciando “la fin del mundo” (sic).

Ante tales perspectivas, un matrimonio y un par de mujeres se suicidaron  y ciertas novias accedieron a “darle una prueba de amor” a sus novios, antes de que se produzca el desastre. El 19 de mayo de 1910 la gente no duerme, disfrutando del último placer  terrenal y esperando el choque del cometa en los parques, las azoteas y en la Confitería del Hotel Majestic de la avenida de Mayo (que tenía una terraza vidriada en último piso).

Pero finalmente, el cometa no llega, solamente ilumina la madrugada y se va, llevando con él, la angustia de quienes creían llegado el último instante de sus vidas.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.