COMERCIO LIBRE (6/11/1809)

COMERCIO LIBRE. Ante las dificultades que le produce al comercio local, las malas comunicaciones con España y el carácter monopólico que de esa actividad imponía la corona española, las finanzas del virreinato pasaban por su peor momento y el virrey CISNEROS comprende que es necesario tomar enérgicas medidas a este respecto. Los criollos están de acuerdo con esto y en nombre del “libre comercio”, presentan en su defensa, un enérgico alegato redactado por Mariano Moreno. En este documento, conocido como la “Representación de los Hacendados”, Moreno define la situación económica imperante en el Río de la Plata a fines de 1809 y expone una dura crítica al sistema monopólico español y a los avances que para reemplazarlo en su provecho, hace la corona Británica. “Desde hace cinco años el tráfico comercial del Virreinato con España se encuentra prácticamente paralizado, como consecuencia del estado de guerra existente en Europa. Los británicos, valiéndose de su dominio absoluto de los mares, aprovechan esa circunstancia y a través del contrabando, se adueñan progresivamente del comercio exterior rioplatense. En 1809 el tráfico clandestino realizado por los ingleses alcanza un valor de más de 2.000.000 de libras esterlinas”. Continúa diciendo Moreno: “Hoy Se presenta el comerciante inglés en nuestros puertos y nos dice… yo os traigo las mercaderías de que sólo yo puedo proveeros, vengo igualmente a buscar vuestros frutos, que sólo yo puedo exportar…”. Con este documento en sus manos y atendiendo el apoyo que a sus términos le expresan los hacendados y comerciantes criollo, el Virrey CISNEROS, con el acuerdo del Cabildo de Buenos Aires y el Consulado, para obtener por medio de las recaudaciones aduaneras los recursos que le permitan financiar el fuerte déficit que presentan las finanzas del Virreinato, el 6 de noviembre de 1809, sanciona una ordenanza, con fuerza de ley, decretando “la libre introducción en Buenos Aires de los efectos y frutos traídos o llevados por buques amigos o neutrales y abriendo este Puerto a todas las naciones que deseen comerciar con este virreinato”, cesando entonces, a partir de ese momento el monopolio que, con perjuicio del país, estaban haciendo unos cuantos comerciantes acaudalados. A partir de ese momento, se incrementa aceleradamente el tráfico de exportación e importación, y Gran Bretaña, de hecho, pasa a reemplazar a España como nueva metrópoli económica del Virreinato. Las listas de los cargamentos de los barcos ingleses que arriban a Buenos Aires en vísperas de la revolución de Mayo da 1810 permiten comprobar hasta qué punto el Río de la Plata ha pasado a depender de los británicos para obtener los artículos manufacturados más elementales: Goleta inglesa “Julia”. Cargamento: 1 baúl de zapatos de hombre, 3 baúles de sombreros, 25 piezas de género para servilletas, 13 cajones de té, 14 cajones de platos y tazas de loza, 4 catres, 786 barras de hierro, 4 pipas de aguardiente, 20 barricas de pescado salado y 4 atados de paraguas. Fragata inglesa “Mantura”. Cargamento: 80 fardos de géneros de lana, 22 canastos de vajilla de loza, 65 barriles de pintura, 53 sacos de clavos, 139 cajas de género de algodón y 298 sillas. Bergantín inglés “Atlántico”. Cargamento: 200 barricas de cerveza, 6 barricas de azadones, 5 barricas de clavos, 1 barrica de candeleros de cobre, 50 canastos de vajilla de loza, 601 barras de hierro, 30 hojas de plomo, 8 barricas de munición, 115 canastas de vajilla de vidrio, 40 anclas y 1.000 ollas de hierro.

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