COMBATE DE TARABUCO (12/3/1816)

COMBATE DE TARABUCO. El mayor realista PEDRO HERRERA, célebre por su crueldad, al mando de tres compañías del Batallón General (más conocido como “los Verdes”), destacado por el general LA HERA para librar de enemigos su marcha hacia Chuquisaca, hizo contacto con las fuerzas del comandante JOSÉ ZERNA que con 30 fusileros y 2.000 indígenas al mando de los caudillos ILDEFONSO CARRILLO, PEDRO CALISAYA y PRUDENCIO MIRANDA que ni bien los avistara, los atacó con fiereza y los derrotó. El coronel realista LA HERA, que por orden de JOAQUÍN DE LA PEZUELA, había ocupado el pueblo de La Laguna, se encontró, a poco de haberse posesionado de dicho punto, completamente aislado y sin comunicación con Chuquisaca, pues las fuerzas indígenas que seguían al prestigiosísimo caudillo MANUEL ASENSIO PADILLA, se habían interpuesto entre él y la ciudad altoperuana. Encontrándose escaso de víveres y provisiones, envió una compañía de infantería del batallón Centro, para que tratase de abrirse paso hasta Chuquisaca. La compañía se batió durante un día entero, viéndose obligada a retroceder sin haber conseguido su objeto. Contrariado el jefe realista, y, comprendiendo que le era necesario salir de la apurada situación en que se encontraba, organizó otra columna con tres compañías del batallón llamado por el pueblo, “Los Verdes”, por ser este el color de sus uniformes, y la puso bajo las órdenes del comandante PEDRO HERRERA, oficial de instintos crueles, aunque valiente y muy entendido. Herrera, que ha-bía prometido, al partir de la Laguna, que se llevaría por delante a todos los insurrectos, sólo a fuerza de audacia y de sangrientos combates pudo llegar al pueblo de Tarabuco. Allí le esperaba el cochabambino ZERNA con treinta fusileros y 2.000 indios, sobre los cuales tenía grande ascendiente. La lucha que en Tarabuco, se trabó, fue, más que encarnizada, horrorosa. Los indios, enfurecidos, sin hacer caso de las descargas de los realistas, se precipitaron sobre los cuadros de la infantería enemiga, arrebatando de las manos a los soldados, los fusiles, con una audacia y valor nunca vistos. Las compañías de Los Verdes, fueron exterminadas a garrotazos, y Herrera, con todos sus oficiales, después de rendidos, fueron pasados por las armas. De la expedición realista sólo se salvó el tambor. La Hera, después de este desastre, evacuó La Laguna, siendo hostilizado y perseguido con no vista persistencia. Como Herrera, hubiera sido exterminado, a no ser el oportuno auxilio de una columna que, al mando del general Tacón, salió de la plaza de Chuquisaca, con el sólo objeto de protegerle y ayudarle a contener a los independientes Los sobrevivientes de las tropas realistas fueron luego muertos a garrotazos y fusilado el mismo Herrera y 13 oficiales más, en venganza por las atrocidades cometidas por esa unidad en su lucha contra los patriotas, que al mando del comandante PADILLA y su valiente esposa JUANA AZURDUY, defendían su libertad en el norte del país.

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