COLEGIO MÁXIMO DE CÓRDOBA (15/1/1618)

COLEGIO MÁXIMO DE CÓRDOBA. Los padres jesuitas adquieren en la provincia de Córdoba la estancia de Jesús María. Desde principios del siglo XVII los padres de la Compañía de Jesús iniciaron en las tierras del sur de América su obra misionera. Pero no solo trajeron una religión, fueron defensores de los indígenas y creadores de pueblos y cultura. Aunque su obra más conocida fue la del nordeste, también fueron responsables de muchos centros de organización social y económica en otros lugares del país. En la provincia de Córdoba los jesuitas adquirieron tierras y levantaron estancias que fueron los primeros establecimientos agrícolas de la zona. Y la primera de esas estancias fue bautizada con el nombre de Jesús María. El padre PEDRO DE OÑATE compró las tierras, que habían pertenecido al alférez real GASPAR DE QUEVEDO, para sostener con su producto al Colegio Máximo de Córdoba. El Colegio, también obra de los jesuitas, pasaba por una desesperante situación económica. Inmediatamente comenzó la construcción de la iglesia y de los primeros edificios. La estancia se especializó en el cultivo de la vid y desarrolló una próspera industria vitivinícola. Pero además se construyeron molinos, acequias, y represas y los primeros hornos de ladrillos. Iniciaron la ganadería y la cría de abejas. Cuando en 1767 CARLOS III dispuso la expulsión de los jesuitas de América, la estancia fue abandonada. Poco después se lotearon o malvendieron gran parte de sus terrenos, y lo que había sido un centro de progreso y cultura durante 139 años cayó en el olvido. En 1876, sobre esos terrenos, se trazaron las calles de una parte de la ciudad de Jesús María. Los restos de la vieja mansión jesuítica fueron declarados Monumento Histórico Nacional.

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