BUENOS AIRES, SE OPONE AL ACUERDO DE SAN NICOLÁS (12/06/1852)

La firma del acuerdo de San Nicolás, provocó una explosión de ira en amplios sectores de la población bonaerense. La provincia había firmado el acuerdo por medio de su gobernador, VICENTE LÓPEZ Y PLANES (el autor del Himno Nacional), que había sido designado por el propio Urquiza por tener buena aceptación entre los recientemente derrotados rosistas. Pero cuando López y Planes regresó de San Nicolás, tan grande era el enojo de los porteños -especialmente los que seguían las posturas de Mitre y de Dalmacio Vélez Sarsfíeld- que se lo desautorizó y se lo obligó a renunciar. Sobrevino una “puesta en orden” – de Urquiza, durante la que se intentó desterrar a sus principales opositores y finalmente, el 11 de septiembre de ese año, una sublevación porteña que terminó por separar a Buenos Aires del resto. ¿Por qué estaban tan enojados los porteños? Como todo momento histórico de importancia, los investigadores toman varias posiciones al respecto. Pero hay consenso general en que había dos clases de motivos: Los que tenían que ver con lo que resignaría Buenos Aires en pos de la organización nacional y los relacionados con las facultades que se le otorgaban a Urquiza. A los porteños no les gustaba la idea de enviar dos diputados al Congreso Constituyente de Santa Fe, en igualdad de condiciones con el resto de las provincias. Querían que la cantidad de diputados fuera proporcional a la población. Además, el Acuerdo de San Nicolás establecía que Buenos Aires debía entregar a la Nación su ejército, las rentas de la Aduana y el producto del comercio que ingresara por los ríos, entre otros puntos difíciles de tragar para los porteños. Los poderes conferidos a Urquiza hasta la sanción de una Constitución también resultaban irritantes. “legaliza aún mayores facultades que las que haya tenido poder alguno” decían. Muchos creían ver en su figura el nacimiento de un nuevo Rosas, pero provinciano.

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