BUENOS AIRES ES UN INMENSO BASURAL (30/9/1609)

BUENOS AIRES ES UN INMENSO BASURAL. El Cabildo de Buenos Aires decidió enfrentar el grave problema de la suciedad de las calles de la ciudad. El asunto no era ninguna novedad, pero seguramente el estado de la ciudad había llegado a un punto crítico. Las calles, simples sendas de tierra, estaban llenas de cardones y malezas, los vecinos arrojaban indiscriminadamente basura y aguas servidas en la misma puerta de sus casas, agravando el peligro de plagas y enfermedades. El olor, especialmente en verano, era francamente insoportable. Además, gran cantidad de animales sueltos deambulaban por el blado, alimentándose de los desperdicios. La consecuencia directa era una espantosa proliferación de ratas, hormigas y mosquitos que hacían muy dura la vida. Entre otras medidas tomadas por las autoridades, se dispuso que “un día de fiesta se pregone públicamente que todos los vecinos y moradores habitantes de esta ciudad. acudan a limpiar y limpien las pertenencias de las casas y solares de sus moradas”. Para que la disposición tuviera más fuerza, se amenazó con cobrar multas de dos pesos a los que no obedecieran la orden en el término de seis días. Sin embargo, la medida no debe haber tenido mucho éxito, porque sólo unos días más tarde, el Cabildo volvió a reiterar la orden de limpieza y la amenaza de mayores multas y así, la situación era un cuento de nunca acabar. Unos años más tarde, se pensó que las cosas mejorarían mediante el empedrado de las calles y se dispuso que los vecinos debían “encargarse del empedrado, en el tramo que se encontraba frente a sus casas”. Tampoco se cumplió con esta ordenanza y las Actas del Cabildo atestigüan que por mucho tiempo, la exigencia de hacer el empedrado y mantener limpias las calles, se repitió inútilmente varias veces.

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