BLOQUEO FRANCÉS AL PUERTO DE BUENOS AIRES (28/03/1836)

En protesta por la negativa del gobernador JUAN MANUEL DE ROSAS a acceder a la solicitud de eximición del servicio militar de los ciudadanos franceses (beneficio del que gozaban los súbditos ingleses), actitud que potenció otras diferencias que no pudieron ser sanjadas por la vía diplomática, impulsaron a Francia a disponer el bloqueo con su escuadra naval, el puerto de Buenos Aires.

El verdadero motivo del enojo francés se explicaba, en realidad, por una cuestión de orden económico: el recargo del 25% que había decidido la administración “rosista” sobre los derechos de las mercaderías que llegarán del exterior con destino a Buenos Aires y que fueran trasbordadas en el puerto de Montevideo. Esta medida afectaba tanto las arcas de la aduana del país vecino como las ganancias del comercio francés.

La intervención francesa se prolongó durante dos años y la misma generó un número importante de consecuencias. Redujo los ingresos de la aduana (fuente esencial de la economía porteña), impulsó una política proteccionista, generó enfrentamientos en el seno del poder (Rosas debió enfrentar el enojo de los ganaderos debido a la caída del precio de la carne) y se relanzaron los conflictos internos (Lavalle invadió Entre Ríos y Santa Fe y su avance lo logran frenar las fuerzas bonaerenses). El 29 de octubre de 1840, el tratado Mackau-Arana (los nombres de los negociadores) pone fin al bloqueo. El gobierno se comprometió a indemnizar a los ciudadanos franceses y también los exceptuó de cumplir el servicio militar (ver Bloqueos de Buenos Aires).

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