BATALLA DE TACUARÍ (09/03/1811)

En su marcha hacia Asunción para lograr la adhesión del Paraguay a los objetivos de la Revolución de Mayo, el general BELGRANO atrinchera en la margen meridional del río Tacuarí a 400 hombres y  destina el resto de sus fuerzas para mantener abiertas las comunicaciones a la espera de los refuerzos pedidos a la Junta de Buenos Aires (ésta, después de la derrota naval de San Nicolás (2 de marzo de 1810), no pudo enviarle ayuda alguna,

La vanguardia paraguaya, que al mando de FLORENCIO YEGROS, había seguido a las fuerzas patriotas hostigándolo en su marcha, se reunió con el general MANUEL CABAÑAS que llegó al mando de 2.000 soldados y con los refuerzos enviados por el gobernador VELAZCO al mando del comandante JUAN MANUEL GAMARRA. Estando así ahora, juntos todos ellos, completando una poderosa fuerza de 3.000 hombres y un importante parque de artillería, estiman estar ya en condiciones de atacar las posiciones de Belgrano y el 9 de marzo de 1811, el general CABAÑAS ordena hacerlo desde 3 puntos simultáneamente.

BELGRANO y sus hombres se defendieron bravamente, protagonizando una lucha que fue casi suicida. Una y otra vez consiguieron impedir el paso del río intentado por el adversario y a fuerza de coraje fueron derrotando las contínuas oleadas que los atacaban por el frente y sus dos flancos, hasta que la retaguardia fue copada y su comandante, el mayor general JOSÉ I. MACHAIN, fue tomado prisionero, por lo que situación de BELGRANO se tornó desesperada.

Así lo comprendió el general CABAÑAS y seguro de que BELGRANO no podría resistir por más tiempo su ataque, le envió un mensajero intimándolo a la rendición, prometiéndoles la vida, o la muerte pasados a cuchillo si continuaba la resistencia. La negativa de BELGRANO fue terminante. “Dígale usted a su jefe que venga a tomarlas”, le contestó al parlamentario. Inmediatamente, a pesar de que eran tan pocos los hombres que le quedaban, tomó la ofensiva y atacó a su adversario.

Su infantería, al mando del capitán PEDRO IBÁÑEZ, después de un fuego vivísimo en que cayeron 30 paraguayos, obligó a los restantes a retroceder. Pero los soldados patriotas estaban demasiado fatigados para arriesgar una persecución y Belgrano resolvió enviar a JOSÉ ALBERTO ECHEVERRÍA al campo enemigo como parlamentario, tras lo cual, ambos comandantes entraron en conversaciones para suspender las hostilidades (ver “Expedición del general Manuel Belgrano al Paraguay” en Crónicas).

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.