BARRIO “VILLA URQUIZA” (18/10/1901)

Nacido como “Villa Catalinas”, el pujante barrio que hoy conocemos como “Villa Urquiza”, tuvo un comienzo más que humilde y sólo por el esfuerzo de sus vecinos, pudo ir saliendo de esa situación casi paupérrima para transformarse en un enclave de gran señorío, con modernas y elegantes viviendas, arboladas calles y un aire con reminiscencias europeas que es hoy orgullo de la ciudad de Buenos Aires.

Comenzaremos diciendo que el fundador y casi excluyente impulsor del proyecto de fundación del Barrio de “Villa Urquiza” fue FRANCISCO SEEBER, un capitán veterano de la guerra con Paraguay,  que entre 1889 y 1890 fue Intendente de la Ciudad de Buenos Aires. También  comerciante, Presidente de la Empresa “Ferrocarril Oeste” (“Compañía de Ferrocarriles Occidentales”) y propietario en 1882 de un depósito portuario próximo al lugar donde se estaba construyendo el llamado “Muelle Las Catalinas” obra que estaba ubicada donde hoy se unen la avenida Leandro N. Alem y la calle Paraguay, en pleno centro de la ciudad.

Dado que el terreno de “Las Catalinas” era sumamente bajo e inundable, y que para consolidar los espacios ganados al río para hacer esta obra, era imprescindible contar con grandes volúmenes de material de relleno,  se hizo necesario  disponer de gran cantidad de tierra.  SEEBER, fue el encargado de obtenerla y para ello adquirió unos terrenos pertenecientes a FRANCISCO CAYOL, ubicados en los fondos del viejo Partido de Belgrano, en el entonces Cuartel Quinto de Belgrano, conocidos como las “Lomas Altas”, que se elevaban unos 40 metros sobre el nivel del río. Desde ese lugar, distante unos 10 km al noroeste de la obra de los muelles de “Las Catalinas”, donde además se fabricaban los ladrillos que les eran necesarios para la construcción,  comenzó a enviar el material de relleno.que se necesitaba.

En 1882, cuando finalizó la construcción de los muelles, SEEBER dispuso la subdivisión de esas tierras que había adquirido en  “Lomas Altas” y la venta de los lotes, con vistas a la urbanización del lugar. Fue el ingeniero EMILIO AGRELO quien delimitó la traza de las primeras 66 manzanas y los lotes fueron adquiridos, en buena medida, por personal que trabajaba en la construcción de los muelles y en la empresa de SEEBER.

Ya, a principios de 1887, se encontraban residiendo en la zona unas 120 familias y hasta el mismo  SEEVER, construyó allí su casa, que fue conocida como el “Chalet Urquiza”. Al poco tiempo, en esos terrenos, ya existían, además del “Chalet Urquiza”, el llamado “Chalet Mazzini” y el “Chalet Modelo” y por decisión de los propietarios del nuevo asentamiento,  éste comenzó a ser conocido como “Villa Las Catalinas”.

Era un paraje aislado del que sólo se podía salir en carruaje o a caballo, debido al mal estado que siempre tenían sus caminos de tierra., ya que si bien, ya existia la vía del ferrocarril, no había aún parada en el nuevo barrio. Tampoco había luz eléctrica, ni cloacas y el agua había que buscarla en los depósitos del muelle.

En abril de 1887 el actual “Ferrocarril General Bartolomé Mitre” (ramal José León Suárez)  construyó  una estación en el nuevo barrio (en las actuales calles Monroe y Bauness) y ya se pudo llegar en menos de media hora a la vieja Estación Central, cercana a la Casa Rosada y a comienzos de octubre de ese año, el poblado que así se había formado, recibió el nombre de “Villa Catalinas”. Para entonces el paraje estaba enclavado entre quintas y tambos y no faltaban los hornos de ladrillo; no era fácil con- seguir el agua y en algunas partes, los terrenos  se anegaban cuando llovía mucho. Por unos años el progreso fue lento, pero pronto el extraordinario crecimiento que en aquella época experimentaba el país (1890), llegó a la “Villa Catalina”. Enseguida hubo Escuelas, las calles comenzaron a empedrarse y a recibir los nombres, con los que hoy se conocen y por ellas comenzó a circular el tranvía. Llegaron la corriente eléctrica y los desagües y en 1892 se habilitó la iglesia que hoy es la “Parroquia de Nuestra Señora del Carmen”, ubicada en la esquina de la avenida Triunvirato y Cullen, avances que auguraban un sólido futuro para el lugar.

Como los trabajadores que habían participado en la construcción de los Muelles Las Catalinas y que se habían afincado en ese lugar, eran mayoritariamente oriundos de la provincia de Entre Ríos,  en 1901 solicitaron que el conjunto de villas tomaran el nombre del héroe de su provincia y presidente de la Nación. El 18 de octubre de  1901, por Ordenanza Municipal se accedió a lo solicitado y asi, a partir de entonces, el barrio comenzó a llamarse “Villa Urquiza” y un año después la Estación Ferrovaria adoptó la misma denominación.

El resto es una historia silenciosa, de esfuerzo y de trabajo de gente y de acontecimientos, desesperanzas y frustraciones;  cosas que han ido desfilando incesantemente por Triunvirato hacia afuera y hacia el centro (ver “Barrios, calles y plazas de la Ciudad de Buenos Aires” editado por el Instituto Histórico de la ciudad de Buenos Aires).

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